Oposición

Con movimientos en el PRO y la UCR, se calienta la interna de Juntos por el Cambio

A menos de tres meses del cierre de listas, ambos partidos aumentaron el tono de las discusiones internas y se preparan para pelear lugares con sus socios.

La semana pasada se cumplieron cinco años del nacimiento de Cambiemos. El PRO, la UCR y la CC confluían en una alianza electoral que ese año fue exitosa para lograr la presidencia. Luego de los cuatro años de Mauricio Macri en la Casa Rosada y quince meses en la oposición, el espacio ahora llamado Juntos por el Cambio permaneció unido. Sin embargo, esto no implica homogeneidad de criterios y ni de posturas.

De hecho, cada espacio ya juega sus fichas de cara al futuro de la coalición, con las elecciones legislativas en el horizonte. El 19 de junio deberán presentarse las listas de precandidatos para los cargos nacionales. La cuenta regresiva ya comenzó.

Del lado del PRO, el lunes reapareció María Eugenia Vidal. La exgobernadora de la provincia de Buenos Aires estuvo en un acto en Córdoba. No había participado de ningún acto público desde su salida del gobierno. Eligió ir a la cuna del macrismo para su regreso. Además, haber evitado la provincia de Buenos Aires implica una suerte de búsqueda por la nacionalización. Por el momento, no solo no se sabe si Vidal buscará competir en este turno, sino que tampoco dio pistas sobre en qué distrito lo haría.

Vidal siguió los pasos de Patricia Bullrich y Mauricio Macri, quienes sacaron sus libros en donde cuentan sus experiencias en el último gobierno. En las próximas semanas estará disponible 'Mi camino'.

Pero hasta ahí llegan las coincidencias con sus compañeros de partido. Vidal fue muy enfática en mostrarse como moderada. "Los extremos son más ruidosos, gritan más fuerte. Pero estoy convencida de que es con diálogo, consenso, largo plazo y humildad. Puede traer votos o no, pero es donde quiero estar", sostuvo ayer. En la forma y en el fondo volvió a mostrarse en línea con Horacio Rodríguez Larreta, otro de los activos del PRO. Sin embargo, el jefe de gobierno porteño tiene el camino más allanado este año, ya que se encuentra en gestión ejecutiva hasta 2023.

La UCR, mientras tanto, pone sus diferencias sobre la mesa. En las últimas semanas hubo movimientos en la base, ya que los afiliados de Córdoba, ciudad y provincia de Buenos Aires votaron en internas para definir autoridades locales.

Casi todos los dirigentes de peso del partido pueden mostrar cartas para sentirse ganadores luego de estos procesos. La fuerza de Martín Lousteau se impuso con claridad en la ciudad de Buenos Aires e hizo buenas elecciones en Córdoba y provincia de Buenos Aires, a pesar de que sus candidatos perdieron. Con escasa estructura partidaria logró instalarse con fuerza y planea discutir desde otra posición dentro del partido y de la coalición de cara a sus aspiraciones de 2023, ya sea como jefe de gobierno o hasta como presidente.

Los dirigentes históricos del partido que apoyaron a Maximiliano Abad, quien se impuso a Gustavo Posse, también pueden festejar. Se trata de Ernesto Sanz, Gerardo Morales y Mario Negri. El cordobés, de hecho, venía de festejar en una reñida interna en su provincia.

Alfredo Cornejo, presidente del partido, se mantuvo al margen de estos comicios locales, pero celebró que más de 115.000 bonaerenses fueron a elegir autoridades locales, lo que mostró la revitalización del partido. Además, elevó el tono de las críticas con Macri: ya avisó que si hay segundo tiempo "tiene que ser con otros jugadores".

La UCR busca volver a discutir los términos del acuerdo con el PRO y que haya una relación más pareja, a diferencia de lo que sucedió en la Casa Rosada. Para lograrlo debe resolver antes una cuestión: cualquier estrategia electoral será limitada mientras no tenga un candidato presidencial competitivo. Hoy lo está buscando. Algunos miran hacia dirigentes históricos que no han logrado despegar en encuestas, como Morales, Negri o Cornejo. Otros miran hacia dirigentes como Lousteau o hasta Facundo Manes, quien sigue siendo una incógnita y más potencia que acto.

Lo cierto es que, en este contexto, todos siguen siendo conscientes de la necesidad de preservar Juntos por el Cambio, más allá de las diferencias internas. Las PASO pueden llegar a ser una buena forma de canalizar a dirigentes desencantados.

Como Emilio Monzó, quien camina ya la provincia. El ex presidente de Diputados es una suerte de pata peronista descontenta dentro de la coalición. Si Posse no logra buenos lugares en las listas luego de caer frente a Abad, se podrá pensar en una pata radical descontenta. Y, por qué no, que ambas concluyan en un mismo espacio dentro de las PASO. 

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