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El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó el informe “Cómo la guerra en Medio Oriente está afectando la energía, el comercio y las finanzas”, en el que advierte que el conflicto ya está generando la mayor disrupción al mercado petrolero global de la historia. El Brent opera por encima de los u$s 110 por barril en la cotización del Brent.

El documento, firmado por los directores de los departamentos regionales del FMI junto a los responsables de Investigación, Mercados de Capitales y Asuntos Fiscales —entre ellos Rodrigo Valdés—, describe los canales por los que el shock se transmite a la economía global.

El informe señala que el cierre de facto del Estrecho de Ormuz y los daños a la infraestructura regional son el núcleo del problema. Por esa vía transitan aproximadamente entre el 25% y el 30% del petróleo mundial y cerca del 20% del gas natural licuado.

La magnitud del impacto es inédita. Citando a la Agencia Internacional de Energía, el FMI sostuvo que se trata de “la mayor disrupción al mercado petrolero global en su historia”.

El Estrecho de Ormuz, paso clave para el petróleo en Oriente Medio
El Estrecho de Ormuz, paso clave para el petróleo en Oriente MedioFuente: ShutterstockShutterstock

Para los países importadores, el golpe es directo: el efecto es equivalente al de “un gran impuesto repentino sobre el ingreso”, explicó el organismo.

En Asia, esto se traduce en mayores costos de producción y pérdida de poder adquisitivo. En Europa, el shock revive la crisis energética reciente: “países como Italia y el Reino Unido están especialmente expuestos por su dependencia del gas, mientras que Francia y España están relativamente protegidos”, detalló el FMI.

Inflación y crecimiento: un escenario sin margen

“Todos los caminos llevan a precios más altos y menor crecimiento”, advirtió el FMI, al describir los posibles escenarios derivados del conflicto.

Un episodio breve podría disparar los precios antes de que los mercados se ajusten, mientras que un conflicto prolongado mantendría la energía cara y presionaría a las economías importadoras. Incluso un escenario intermedio implicaría “incertidumbre continua y riesgo geopolítico”.

El riesgo no es solo inmediato. “Si las personas y las empresas creen que la inflación se mantendrá más alta por más tiempo, pueden incorporarlo a salarios y precios”, señaló el organismo, lo que haría más difícil contener el shock sin una desaceleración más profunda.

Cadenas de suministro: presión sobre alimentos e insumos

Más allá del petróleo, el informe alerta sobre disrupciones en cadenas críticas. Cerca de un tercio del comercio mundial de fertilizantes pasa por el Golfo, y su interrupción coincide con la temporada de siembra en el hemisferio norte.

“La interrupción del suministro de nutrientes (fertilizantes) para cultivos amenaza los rendimientos y empuja los precios de los alimentos al alza”, advirtió el FMI.

El impacto es especialmente severo en los países de menores ingresos, donde el gasto en alimentos representa una mayor proporción del consumo. Esto convierte el shock en “un problema no solo económico sino sociopolítico”.

El organismo también menciona posibles disrupciones en insumos clave como el helio —utilizado en semiconductores y equipos médicos— y el níquel, fundamental para baterías.

Mercados financieros: más volatilidad y crédito más caro

En el frente financiero, el FMI describe un deterioro global: caída de bolsas, suba de rendimientos de bonos y mayor volatilidad.

“Los precios de las acciones han caído, los rendimientos de los bonos han subido y la volatilidad ha aumentado”, señaló el organismo, lo que ya se traduce en un endurecimiento de las condiciones financieras.

Para las economías más vulnerables, el impacto es mayor. “Reservas escasas y acceso limitado al mercado hacen que los shocks externos sean más peligrosos”, advirtió el FMI, especialmente en un contexto de mayores importaciones de energía y alimentos.

Argentina, mejor posicionada en el nuevo mapa energético

En este contexto, el impacto del shock no es uniforme. “El shock es global, pero asimétrico”, señaló el FMI, al destacar que los exportadores de energía pueden enfrentar el escenario con mejores herramientas.

FMI

Esa lectura fue reforzada por la vocera del organismo, Julie Kozack, quien la semana pasada destacó el cambio estructural en la Argentina.

“Argentina ha pasado de ser un importador neto a un exportador de energía”, afirmó, y explicó que esto “puede ayudar a mitigar el impacto de los precios internacionales más altos”.

El dato cobra relevancia con el Brent por encima de los u$s 110: a diferencia de otros países de la región, la Argentina puede beneficiarse del aumento en los precios de sus exportaciones de hidrocarburos, aunque con desafíos propios en materia macroeconómica.

El rol del FMI en un escenario incierto

El organismo anticipó que incrementará su apoyo a los países más vulnerables mediante asesoramiento, asistencia técnica y financiamiento.

“En un mundo incierto, más países necesitan más de nuestro apoyo. Estamos ahí para ellos”, afirmó la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva.

Una evaluación más completa del impacto global se conocerá en abril, con la publicación del World Economic Outlook y el Global Financial Stability Report en el marco de la Asamblea de primavera boreal del FMI y el Banco Mundial.