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El Gobierno volvió a postergar la actualización de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, por lo que el aumento que estaba previsto para comenzar a regir el 1° de octubre ahora quedó diferido hasta el 1° de noviembre de 2026.

La decisión alcanza a la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil y extiende durante todo octubre los montos impositivos que estaban vigentes desde agosto.

La medida fue establecida mediante un nuevo decreto publicado este miércoles 30 de septiembre en el Boletín Oficial, que modifica el esquema dispuesto originalmente por el Decreto 617/2025 y sus sucesivas modificaciones.

En concreto, la norma extiende hasta el 31 de octubre de 2026 el período durante el cual se mantienen los montos de los impuestos que estaban vigentes y traslada del 1° de octubre al 1° de noviembre el inicio de los efectos del incremento pendiente.

Ese aumento corresponde a los montos remanentes de las actualizaciones previstas para los años calendario 2024 y 2025, además de las correspondientes al primer y segundo trimestre de 2026. De esta manera, el Gobierno vuelve a evitar que todo el ajuste acumulado se traslade de manera inmediata al precio de los combustibles.

La normativa establece que los montos fijos de estos impuestos deben actualizarse de manera trimestral en función de las variaciones del Índice de Precios al Consumidor (IPC) informado por el INDEC. Sin embargo, durante los últimos meses el Ejecutivo fue modificando el cronograma de entrada en vigencia de esas actualizaciones.

La última postergación había sido dispuesta a fines de agosto, cuando el Gobierno había trasladado el aumento al 1° de octubre. Con la nueva decisión, octubre también quedará cubierto por el esquema impositivo vigente y el incremento acumulado comenzará a aplicarse recién desde noviembre.

Por qué el Gobierno vuelve a postergar el aumento

En los fundamentos de la medida, el Poder Ejecutivo sostuvo que el objetivo es “continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”. Así, vuelve a priorizar el diferimiento del impacto impositivo sobre los precios finales de los combustibles.

La estrategia forma parte de una política que el Gobierno viene aplicando desde 2025 para evitar que la actualización completa de los impuestos se traduzca de manera inmediata en los surtidores. El esquema permite contener parcialmente el impacto sobre consumidores y empresas, aunque al mismo tiempo implica postergar la recuperación de esos ingresos fiscales.

Con el nuevo cronograma, la discusión sobre el aumento acumulado de los impuestos a los combustibles quedará nuevamente abierta para noviembre. En ese momento comenzará a regir el incremento pendiente correspondiente a las actualizaciones que fueron acumulándose durante los últimos años, si es que no se da una nueva postergación.

Por ahora, durante octubre de 2026, la nafta y el gasoil continuarán alcanzados por los mismos montos impositivos que regían bajo el esquema anterior.