Coronavirus

Clases en CABA: habrá cambios en los protocolos y estudian más flexibilizaciones

Desde el 1 de abril se modificará el ingreso y egreso escalonado y volverán a funcionar los kioscos. Todavía está en debate si activan los comedores y qué sucederá con el distanciamiento.

A poco más de un mes de haber comenzado el ciclo lectivo de forma presencial el Ministerio de Educación porteño definió realizar algunos cambios al protocolo y estudia otros más profundos junto al Ministerio de Salud local. A su vez, apuestan a aislar burbujas y evitar el cierre de escuelas en caso de un posible aumento de casos.

Desde el 1 de abril, con la venia de Fernán Quirós, se reacomodarán los ingresos escalonados para reducir los tiempos y lograr así mayor cantidad de minutos destinados a las clases. Además, se permitirá a los kioscos y buffets ubicados dentro de las escuelas que puedan comenzar a funcionar.

"La idea es que el ingreso y el egreso ocupen menos tiempo. Hay que tener ciertos resguardos y cuidados por protocolos, como tomar la fiebre, pero no se puede tardar una hora y medio en total en entrar y salir; se pierde tiempo de clases y les complica la logística al as familias", explicaron fuentes porteñas. Sobre los kioscos, solo estarán habilitados para vender, pero los menores no podrán consumir en esos mismos espacios.

Algunas de las modificaciones fueron presentadas a los sindicatos docentes en un encuentro que mantuvieron la semana pasada entre representantes de ambas partes. Los gremios ya plantearon su oposición, mientras desde el Gobierno porteño intentan explicar que los cambios no se tratan de un relajamiento de los protocolos.

Por su parte, Nicolás Trotta dijo en declaraciones a TN que la Ciudad "hasta el momento no han planteado modificaciones del protocolo". "Cualquier modificación implica un debate de los especialistas que excede al campo educativo", subrayó. En el Ministerio de Educación porteño avisan que las jurisdicciones tienen vía libre para realizar cambios menores que no alteren la naturaleza de las normas acordadas.

En tanto, la ministra larretista Soledad Acuña (Educación) estudia otros dos cambios: por un lado, la posibilidad de que vuelvan a funcionar los comedores escolares; por otra parte, permitir que los alumnos por períodos cortos y en espacios abiertos puedan permanecer sin barbijo. Por el momento no cuentan con el aval de Quirós.

"Buscamos abrir los comedores para que, aunque sea, se puedan cocinar platos calientes que los niños puedan comerlos en espacios abiertos de la escuela", explicaron a El Cronista. La fundamentación para este cambio: los restaurantes puedan estar abiertos, pero las cocinas de las escuelas deben permanecer cerradas.

La posibilidad de permanecer por periodos cortos de tiempo sin barbijo levantó polvareda entre los gremios quienes, sostienen desde la ciudad, interpretaron que se eximiría de su uso a los alumnos.

"Lo estamos analizando con los equipos de Salud. No es que todos vayan a ir al recreo sin barbijo, sino permitir excepcionalidades por cortos períodos de tiempo dada la recomendación de algunos médicos de que no es bueno qie tengan tanto tiempo seguido el barbijo puesto. Queremos inlcuir en los protocolos algo que ya sucede en la práctica", precisaron.

En tanto, Acuña adelantó que en algún momento buscarán poner sobre la mesa la posibilidad de reducir los distanciamientos (hoy se requiere un metro y medio de separación entre cada alumno) para que las clases retomen dinámicas más parecidas a la pre pandemia y se pueda garantizar el cumplimiento de la jornada simple (4 horas). En la actualidad, de acuerdo a datos del Gobierno porteño, 75% de las escuelas de gestión pública del distrito alcanzan esta meta.

¿Vuelven a cerrar las escuelas?

Con funcionarios nacionales y porteños que admiten de manera pública que es inevitable la segunda ola de Covid-19 la pregunta respecto a qué sucederá con las clases presenciales circula en todos los ámbitos.

La Ciudad de Buenos Aires fue pionera en plantear la necesidad de recuperar la presencialidad de forma gradual y encolumnó al Gobierno nacional a orientarse en este sentido. Hoy deja entrever que resistirá en caso de querer volver a la escolaridad virtual.

"El año pasado aprendimos que las escuelas es una de las últimas cosas que se tienen que cerrar. Si hay que cerrar, se cerrará eventualmente, pero lo más rápido que se pueda se volverá a abrir", reflexionaron.

En el ámbito porteño confían en el protocolo que plantea que en caso de detectarse un caso positivo solo es necesario aislar la burbuja para evitar cerrar la escuela.

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