Cae 20% la fabricación de bienes de capital y empresarios esperan prórroga de beneficios fiscales

El 31 de diciembre vencerá el régimen que establece un bono fiscal para bienes de capital fabricados en el país. En el sector aseguran que el incentivo es clave, en especial para las pyme. Hasta el momento no se sabe si habrá prórroga y si se mantiene las alícuotas.

Como cada año, a medida que se acerca el 31 de diciembre los fabricantes de bienes de capital y máquinas-herramienta esperan con ansiedad la prórroga del bono fiscal que beneficia a la producción local y que puede ser tomado a cuenta de impuestos nacionales como IVA y Ganancias. Incluso puede ser transferido a terceros (proveedores) para el pago de facturas.

Si bien aún falta una semana para que venza el plazo de vigencia fijado por el decreto 96/2020, en un año tan complejo como éste, empezó a crecer la inquietud entre los industriales sobre la continuidad o no del régimen y si habrá una nueva baja de las alícuotas de reintegro, como ya hubo este año.

Se estima que la producción se contraerá cerca del 20% en volumen este año, y si bien hay expectativas de que el régimen continúe, no descartan que la "frazada corta" que caracteriza a las cuentas públicas, termine por fagocitar el beneficio.

"Todos los años se renueva automáticamente y confiamos que este año también será así, porque la industria ya cuenta con eso", aseguró Florencia Vitale, vicepresidenta de la Cámara Argentina de la Máquina Herramienta y Tecnologías para la Producción (Carmahe).

Para Vitale "es muy importante" la continuidad del bono fiscal y agrega que de no prorrogarse va a influir mucho en los números de las empresas. "Necesitamos que al menos se prorrogue por un año más", precisó.

Se estima que la producción se contraerá cerca del 20% en volumen este año, y si bien hay expectativas de que el régimen continúe, no descartan que la "frazada corta" que caracteriza a las cuentas públicas, termine por fagocitar el beneficio..

El bono fiscal a esta altura ya es casi un derecho adquirido de la industria nacional de bienes de capital y una política de Estado hacia el sector.

Sólo basta observar que el decreto 379/01 que le dio origen y estableció en 14% el bono para la fabricación nacional, descontando insumos, partes y piezas importados, lleva la firma de presidente De la Rúa, y del ministro de Economía, Domingo Cavallo.

Desde entonces mantuvo su vigencia con sucesivas prórrogas. Pero a partir de 2018 la endeblez de las cuentas públicas fue reduciendo la alícuota del beneficio. Este año se redujo en 50% para las grandes empresas y en 40% para las micro, pequeñas y medianas.

"Para las micro y pymes la nueva alícuota pasó a ser del 8,40% del valor de las ventas" señala una fuente del sector, luego de detraer bienes de capital que pudiesen estar incorporados, insumos importados paguen o no arancel y todo gasto de transporte, montaje y comercialización.

Así, hoy el bono tiene un piso del 7% y puede acercarse al 10%, dependiendo del tipo de empresa, el mix de insumos importados y partes nacionales, y las inversiones en tecnología que realice cada empresa.

Es que en la últimae de hasta el 70% de las inversiones realizadas en innovación, investigación y desarrollo, debidamente acreditadas, y asociadas a proyectos y servicios tecnológicos.

Una fuente de la industria que pidió reserva de su nombre, asegura que el beneficio "es necesario para los fabricantes locales porque los equipara al arancel cero de bienes importados", pero explicó que el problema es que se cobra tarde y hay mucho documentación a presentar por lo que "es difícil de obtener".

Aún en ese contexto, Vitale apunta que "el bono les da un respiro a los fabricantes nacionales" y explica que sirve para "potenciar a la industria y que las empresa se tecnifiquen".

Se estima que un 45% de las empresas del sector fabrican bienes de capital en el país y son sujetos de esta suerte de crédito fiscal.

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