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El ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Pablo Quirno, adelantó desde París que la Argentina se adherirá al Tratado Transpacífico, el cual engloba a 12 economías mundiales.

“El miércoles vamos a entregar en París, al ministro de Comercio de Nueva Zelanda nuestra adhesión al acuerdo de Transpacífico, que incluye doce países muy importantes que representan el 13% del PBI mundial”, sostuvo el canciller en el Congreso del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF).

Los países que lo conforman son Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Reino Unido, Singapur y Vietnam. El acuerdo ofrece acceso preferencial a economías clave de Asia-Pacífico, una región donde el país busca ampliar sus exportaciones de alimentos, energía, minería y servicios.

Estados Unidos supo ser parte del Tratado pero Donald Trump selló su salida en 2017.

Este tratado propone una política de libre comercio entre las regiones que lo constituyen. Su nombre oficial es Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP, por sus siglas en inglés) y abarca a casi 600 millones de personas.

China edifica el buque más colosal del mundo: dominará los océanos y el comercio marítimo (foto: archivo)
China edifica el buque más colosal del mundo: dominará los océanos y el comercio marítimo (foto: archivo)

Cómo es el proceso de adhesión

El proceso de adhesión puede llevar entre 2 y 5 años. Todos los miembros tienen que aceptar abrir negociaciones con el país. El anuncio de Quirno llegó mientras participa de la reunión de la OCDE, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico a la que Argentina también busca sumarse. Los analistas consideran que entrar al club de países desarrollados puede facilitar una futura adhesión al CPTPP.

Para ingresar al Tratado Transpacífico, Argentina debería aceptar un conjunto de reglas que van mucho más allá de la reducción de aranceles.

El bloque exige compromisos en materia de apertura comercial, protección de inversiones, comercio digital, compras públicas, transparencia regulatoria, competencia y estándares laborales y ambientales. Además, los países candidatos deben demostrar que cuentan con marcos regulatorios previsibles y que respetan las normas del comercio internacional.

Uno de los puntos más sensibles para Argentina podría ser la revisión de sus empresas estatales -para que no haya ventajas comerciales- y políticas de intervención económica, como restricciones a las importaciones o controles cambiarios. En este último punto subsisten resabios del cepo.

Los miembros del CPTPP también evalúan el historial de cumplimiento y la capacidad de sostener reglas estables en el tiempo. Por eso, muchas de las reformas que el Gobierno impulsa en el marco de la adhesión a la OCDE —como mejoras en gobernanza, competencia, transparencia y clima de inversión— podrían ayudar en la candidatura al acuerdo transpacífico.

El canciller Pablo Quirno en el lanzamiento de la feria Argentina Alimenta
El canciller Pablo Quirno en el lanzamiento de la feria Argentina AlimentaArgentina Alimenta

El grupo busca la promoción de la integración económica, marcos legales predecibles para el comercio, el impulso del comercio regional y crecimiento sostenible. “La base de esta credibilidad es la estabilidad macroeconómica y la proyección al exterior a través de alianzas estratégicas con países afines, para aumentar comercio e inversiones”, señaló Quirno.

Qué implica para las empresas

Para las empresas argentinas, el dato es “muy relevante porque el CPTPP no solo reduce aranceles: también establece reglas modernas sobre servicios, inversiones, comercio electrónico, propiedad intelectual, compras públicas y facilitación del comercio”, planteó el equipo de DMF Comercio Exterior.

Esto implica que la Argentina “seguiría profundizando una estrategia de apertura que ya incluye los acuerdos con la Unión Europea, Estados Unidos, EFTA y las negociaciones en marcha con Canadá, Japón, Corea del Sur y Singapur”.

“Se trata del inicio de un proceso de adhesión y no de un acuerdo vigente. Sin embargo, marca una señal clara: el comercio exterior argentino se está orientando cada vez más hacia la integración con los principales mercados del mundo, generando nuevas oportunidades para exportadores e importadores”, remarcó la firma que dirige Diego Dumont.