VARIAS FIGURAS DEL GABINETE VOLVIERON A PLANTEAR TEMAS QUE GENERAN DISCORDIA

Ante foro de empresarios, el Gobierno acentuó su disputa con los gremios

Tras la marcha de la CGT, avanzará con los acuerdos por sectores, la apertura de la economía y la revisión del empleo público, temas resistidos por la conducción sindical

El Gobierno aprovechó el Consejo de las Américas, con la presencia de las principales figuras económicas del sector privado, para confirmar el rumbo trazado en los últimos días, acentuando de ese modo la confrontación con los sectores díscolos, entusiasmado con el viento de cola que le otorgaron los resultados de las PASO y gastando a cuenta del triunfo que espera consolidar en las generales de octubre.

En este escenario, tras la movilización del martes y la posible convocatoria a un paro general de la CGT que se intenta desinflar, fueron varias las figuras del Gobierno que alimentaron con sus dichos la confrontación con la central sindical y otras organizaciones al desfilar por el hotel Alvear, que amaneció vallado a la espera de las protestas que llegaron cerca del mediodía hasta Callao.

Al inaugurar el congreso, el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, fue elocuente al asegurar que "el cambio en la Argentina va en serio y es profundo", y auguró que el Gobierno mantendrá en octubre el apoyo que le mostraron las urnas en agosto.

Peña también arguyó en favor de una mayor apertura de la economía y criticó "esa falsa idea nacionalista de que encerrarnos nos servirá para lograr un beneficio", algo que hasta consideró "suicida".

Lejos del escenario, el ministro coordinador también criticó la marcha convocada por la CGT y otras organizaciones, y abogó por "rescatar el espíritu de los acuerdos sectoriales" que se han suscripto con representantes de algunos sectores, como el petrolero o el automotriz. (ver página 2)

Por su parte, el ministro de Producción, Francisco Cabrera, eligió explayarse ante el establishment sobre los números que luce la Casa Rosada al hablar del repunte económico, y defendió el acuerdo de integración económica que se negocia con la Unión Europea desde la plataforma del Mercosur.

Al respecto, el mendocino rechazó que un tratado comercial con el viejo continente pueda producir un "efecto primarizador" de la economía argentina, tal cual plantean, a su juicio, algunos sindicatos y empresarios industriales. "No lo vemos así añadió, somos optimistas y creemos en ser competitivos con productos de valor agregado", dijo el ministro, quien también aseguró que el acuerdo permite "comenzar una relación con bajo riesgo". Y antes de abandonar el hotel, Cabrera se despachó contra los sindicatos al considerar "inoportuna" la movilización de los trabajadores a Plaza de Mayo.

También el ministro de Modernización, Andrés Ibarra, lanzó sus dardos a los gremios al subrayar que el próximo año se comenzarán a implementar las evaluaciones de desempeño por objetivos a los empleados públicos, que se sumarán a los controles de presentismo que avanzan progresivamente en cada repartición, los nombramientos concursados en la mitad de los puestos de alta dirección pública y los planes de movilidad interna para trasladar personal administrativo excedente a otras áreas con demanda insatisfecha. Todos puntos que generan escozor entre los gremios que representan a los trabajadores del Estado.

Ibarra, el encargado de monitorear la dotación de cada ministerio y fijar una estrategia para ajustar las plantillas, fue categórico al hablar de los planes de su cartera como una "transformación total del Estado en beneficio de la ciudadanía", y subrayó que todos los empleados estatales, como "servidores públicos", deben "trabajar para que haya resultados".

Consultado por El Cronista, el titular de Modernización reconoció la tensión con los sindicatos, pero se mostró como otros de sus colegas a favor del diálogo. "Obviamente, a veces nos ponemos de acuerdo y a veces no", deslizó, en una suerte de connivencia con sus pares del gabinete para tirar de la cuerda, pero sin que se rompa.

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