ENTREVISTA

Alcohol Cero al volante: el titular de la Agencia Vial lo defiende y cuestiona a las bodegas

Frente a las críticas de los bodegueros, Pablo Martínez Carignano fundamenta el proyecto votado por oficialismo y oposición y que ahora pasa al Senado. Qué sucederá con las penas en el Código Penal con esta iniciativa

"Los bodegueros sienten que esto es un ataque a su cultura, al ser nacional, a las personas que toman vino... Esto no es una ley en contra del vino: yo tomo vino, todos tomamos vinos. Es una ley que va a hacer que más gente pueda tomar vino, porque es gente que no se va a matar manejando alcoholizada", asevera Pablo Martínez Carignano, director de la Agencia de Seguridad Vial Nacional, en diálogo con El Cronista, a propósito del proyecto de ley de alcohol cero al volante que obtuvo media sanción en la última sesión de la Cámara de Diputados y ahora pasa al Senado.

La entrevista original tuvo lugar en septiembre, cuando el proyecto se encaminaba a obtener dictamen favorable en un plenario de las comisiones de Transporte y Seguridad Interior y el Gobierno daba por hecho que en octubre ya obtendría el voto de la Cámara baja. No obstante, reaparecieron las presiones y los proyectos alternativos por parte de las provincias de Cuyo, región fuerte en la vitivinicultura, que siempre leyó una amenaza en esta iniciativa. El tratamiento se demoró, se desdoblaron las comisiones y el consenso original de oficialismo y la oposición demoró casi tres meses más en llevar la iniciativa al recinto.

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A lo largo de este tiempo, surgieron varias iniciativas de Alcohol Cero, ¿con qué apoyo logra avanzar finalmente este proyecto que impulsa la Agencia juntos a algunos grupos de familiares de las víctimas?

Hay en el Parlamento, desde hace años, proyectos diferentes que tienen en común la decisión de ir por el alcohol cero al volante, es decir, de equiparar a todos los conductores al cero que desde hace un cuarto de siglo tienen los conductores profesionales. Y las diferencias radican fundamentalmente en que hay proyectos que además del cero buscan modificar el Código Penal para agravar los delitos de lesiones y homicidio producidos por conductores alcoholizados. La decisión en esta es enfocarnos en lo que sin dudas puede avanzar que es decirle ‘basta de alcohol al volante' y no modificar el Código Penal porque era muy probable que eso se trabara y que ese agregado punitivo diera por tierra con el avance del proyecto que todos queremos.

En otras palabras, lo que implica este proyecto no es una pena mayor todavía sino establecer la prohibición de beber al conducir, así sea una medida mínima...

Exacto. Lo que se modifica es la Ley Nacional de Tránsito estableciendo que no se puede conducir vehículos automotores con una graduación de alcohol en sangre por encima de cero o habiendo consumido estupefacientes.

¿Y eventualmente se seguirá trabajando para ver qué tipo de pena le correspondería en particular por este tipo de delito o cómo es el acuerdo?

El acuerdo es ir hacia el alcohol cero y luego sí, más adelante, cuando esto sea ley, hay distintas asociaciones que van a seguir impulsando la modificación del Código Penal para el agravamiento de penas para lo que es el homicidio culposo agravado por la presencia de alcohol y otras cuestiones. Pero el acuerdo hoy pasa por sacar el alcohol de la conducción y no así por la modificación del Código Penal. Si se iba por todo, el riesgo palpable y concreto era quedarse sin nada. Por lo que me parece que inteligentemente los y las legisladoras tomaron la decisión de ir por lo que tenemos a mano y que es asequible en el corto plazo.

¿Cuáles son hoy las penas que rigen para una persona que comete un homicidio conduciendo bajo los efectos del alcohol?

En el Código Penal, hoy existe el homicidio culposo y la misma figura agravada por algunos supuestos, como puede ser el alcohol. Entonces ya hay una pena de entre 3 y 6 años de prisión agravada versus el homicidio culposo común, por decirlo así, que puede ir de 2 a 5 años. Sin perjuicio de esto, los jueces pueden salirse de la figura de lo "culposo", de que esto fue un accidente, y convocar la figura del "dolo eventual". Hubo un caso este último verano en Córdoba que se conoció como "La tragedia de Circunvalación" donde la Agencia Nacional de Seguridad Vial participó como amicus curiae y planteamos que el conductor era un muchacho alcoholizado que tomaba y se filmaba manejando y se subía a las redes sociales. Empezó a circular por la banquina a alta velocidad y mató a dos personas y dejó con lesiones permanentes a otra. Bueno, ahí los jueces dijeron que no esto no había sido un accidente. Que acá se usó el auto como un arma y deliberadamente el conductor hizo lo que hizo, eligió hacerlo, y entonces fue condenado a nueve años de prisión. O sea que los jueces pueden, si quieren, salirse de ese tope del Código Penal siempre que las condiciones del caso lo permitan.

La mirada de los familiares de víctimas

Este tema lo venían trabajando con los familiares de las víctimas de tránsito, ¿no?

La decisión es enfocarnos en decir ‘basta de alcohol al volante' y no modificar el Código Penal porque era muy probable que ese agregado punitivo trabara y diera por tierra con el avance del proyecto que todos queremos

Sí, la Agencia Nacional de Seguridad Vial tiene un comité consultivo donde uno de los grupos es de familiares de las víctimas de tránsito. Lo trabajamos con ellos, lo trabajamos con el Ministerio de Salud, trabajamos con Sedronar y con diversos diputados. Es decir, desde el comienzo de la gestión nos pusimos esta modificación legislativa como uno de los objetivos.

¿Y los familiares entienden también esta estrategia de intentar primero sacar el alcohol del volante y luego avanzar en penas?

Muchos sí y algunos no. Siempre sucede. Organizaciones como Madres del dolor, Estrellas amarillas, entienden que los avances, si bien paulatinos, son avances, y hay otros que dicen, no, yo quiero todo quiero todo porque si no esto no sirve. Bueno, son opiniones y son respetables por supuesto.

Algunos de los especialistas convocados para hablar en las comisiones de Diputados planteaban críticas en torno a la cuestión del cero absoluto: si puede ser confiable teniendo en cuenta, por ejemplo, los instrumentos de medición y cuán sofisticados son. Se hablaba inclusive y algunos proponían bajar al 0,2 en lugar de 0,5 como máximo tolerable...

En primer lugar, yo me cuestiono desde qué neutralidad plantean su testimonios los especialistas que hablan cuando fueron contratados por COVIAR, la Cooperación Vitivinícola, para que represente su lucha contra el alcohol cero. Así es muy difícil la imparcialidad técnica cuando a vos te están pagando para que hables de algo. Segundo, respecto del cero, desde hace 25 años hay alcohol cero para profesionales, nunca fue impugnado y, de hecho, la mayoría de los controles que uno hace en la vía pública de la Ciudad de Buenos Aires, Jujuy, Ushuaia o donde fuere, el aparato el alcoholímetro marca cero porque la gente no tomó. Y cuando es cero, marca cero. Ahora bien, respecto al Máximo Error Permitido, el MEP, por normativa del INTI, en los alcoholímetros es 0,042 gramos por litro. Los dispositivos que se usan tienen un MEP de 0,008 gramos por litro, con lo cual está muy por debajo de lo que exige el INTI. Pero en segundo lugar, es la ciencia la que dice ya que no tiene sentido buscar los valores absolutos en la precisión de los instrumentos de medición cuando se ha encontrado que los resultados se aproximan al valor cero por un tiempo determinado y nunca vas a encontrar un instrumento que te garantice la factibilidad absoluta. Eso lo demuestra, incluso, el examen de ADN donde nunca vas a encontrar que hay un ciento por ciento de compatibilidad sino que es siempre el 99,97. Lo mismo sucede con un test de embarazo. Lo único que es ciento por ciento seguro es la muerte. La muerte no tiene margen de error. Y el alcohol al volante, lo que produce es muerte. Esto es así de claro

¿Tomaron como referencia modelos en otros países para intentar implementar este tipo de esquema?

Tomamos, por ejemplo, lo que sucede en los países limítrofes que tienen el cero como Uruguay, Brasil y Paraguay. El caso uruguayo es paradigmático: desde la implementación en 2017 del alcohol cero tuvieron un descenso sostenido rápido y marcado los casos positivos -es decir que la gente, cuando es cero, deja de especular y no toma- y a la vez también de los siniestros viales graves con alcohol involucrado en los hechos. Esto sucede tanto en los países que acabo de mencionar como dentro de Argentina que tiene ahora 11 provincias con alcohol cero y Chaco es el ejemplo más frecuente porque bajó más de un 40% de la cantidad de siniestros viales con presencia de alcohol en los conductores desde que lo introdujeron. Es decir, da resultado, por supuesto que acompañado de los controles adecuados, de campañas... Las leyes, por sí solas no, no cambian la realidad si no están implementadas adecuadamente. Es indisoluble de la norma y estamos trabajando en eso desde el comienzo de la gestión y cada vez se controla más en las provincias.

¿Están comprendidas estas facetas del control y concientización, que se haga un refuerzo en la cuestión de la educación vial y demás, a partir de la implementación del alcohol cero cuando sea ley?

Sí, por supuesto, esto es fundamental. No solo a nivel de la Agencia. Estoy tan convencido que esto va a ser de un efecto tal en lo cotidiano que va a tener un impacto similar al que tuvo en su momento la prohibición del cigarrillo en los bares. Al principio todo el mundo hablaba de eso, había dudas respecto a si se iba a cumplir o no, pero al final quedó en claro que cambió el hábito, la cultura y hoy a nadie se le ocurriría prender un cigarrillo porque la propia persona de al lado te va a decir "¿qué estás haciendo?" Nos convertimos todos en fiscales de que esto se cumpla y hay un control social extendido. Creo que lo mismo va a suceder con la conducción y el alcohol.

¿El alcohol cero es un tema que permite cerrar la grieta por su impacto social?

Esto va a tener un impacto similar a la prohibición del cigarrillo en los bares. Al principio había dudas respecto a si se iba a cumplir o no, pero al final quedó en claro que cambió el hábito, la cultura y hoy nos convertimos todos en fiscales de que esto se cumpla y hay un control social extendido

Esto no es algo que tiene un color partidario, cierra la grieta, y las objeciones pasan por quienes representan a las provincias vitivinícolas porque uno de sus argumentos es que el alcohol cero haría caer el consumo y eso atentaría contra la industria, contra el trabajo de quienes se dedican a la vitivinicultura. Y Uruguay es tan claro en cuanto a que cayeron los siniestros y los casos positivos pero no cayó el consumo del alcohol en absoluto. En Rosario donde rige la norma los bares están llenos y así en todos lados. No está en absoluto verificado por la realidad que el alcohol cero al volante haga caer el consumo porque no es una ley seca, no buscamos un país de abstemios. En absoluto, jamás se nos ocurriría semejante tontería. Lo que se busca simplemente es cambiar un hábito, es decir, hoy voy a manejar, entonces yo hoy no tomo y vuelvo seguro yo, vuelve segura mi familia y en un grupo de amigos, el conductor designado será uno hoy, y la semana que viene será otro, y así esto funciona.

Mencionó el caso de COVIAR como uno de los sectores que se opuso, ¿qué respaldo tiene el proyecto por parte de los gobernadores considerando que hay medio país que todavía no está impulsando una ley de este tipo?

Una realidad es Cuyo y otra es el resto de las provincias. Yo me he reunido con José Zuccardi (presidente de COVIAR y de Bodegas Zuccardi) un montón de veces. Es una persona súper respetuosa, una persona de trabajo, yo lo respeto. Ellos sienten que esto es un ataque a su cultura, al ser nacional, aquel que toma vino... Bueno, le explicamos que esto no es una ley en contra del vino, que yo tomo vino, todos tomamos vinos. Es una ley que va a hacer que más gente pueda tomar vino, porque es gente que no se va a matar manejando alcoholizada. Respecto a las demás provincias, más allá de las opiniones, lo concreto es que los votos están.

Lo preguntaba pensando en el Senado que es donde se suelen trabarse estos proyectos que a veces tienen intereses de Estados provinciales...

Soy optimista que esto va esto va a funcionar sobre todo porque hay un consenso a nivel popular enorme. Es algo que la gente pida gritos, no solo los familiares de las víctimas, sino la sociedad en general. Tenemos un país en el que de cada 100 controles que hacemos en las rutas, 95% dan negativo. Entonces la enorme mayoría de las personas conduce sin haber tomado alcohol, se cuida y cuida a los demás. El 5% restante explica una de cada cuatro muertos en siniestros viales. Entonces tenemos que legislar para que esto deje de funcionar así, para que el Estado no siga transmitiendo que el alcohol no hace nada en cantidades "pequeñas" cuando la evidencia internacional, la OMS, dicen que entre 0,1 y 0,5 (de gramos de alcohol en sangre) representa el triple de riesgo de protagonizar un siniestro vial. No se entiende por qué si a un conductor profesional, que tiene que ser el arquetipo de hacer las cosas bien porque va a manejar, le exigimos esto, seguimos bancando un lobby en contra de la salud pública en lo que refiere al resto de la sociedad. 

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