Antes de viajar a Estados Unidos, Alberto prioriza escalas en China y la región

El presidente tiene agendada una visita oficial a Beijing en mayo y varias escalas en países vecinos. Su equipo trabaja para conseguir un cara a cara con Joe Biden.

Luego de un año prácticamente insumido en contener los efectos devastadores de la pandemia de coronavirus, el presidente volverá en días más a levantar la vista al largo plazo y comenzar a tejer relaciones con mandatarios de otros países que son considerados socios estratégicos de la Argentina en diferentes facetas. Y aunque el liderazgo de Joe Biden lo entusiasma para concretar un viaje a los Estados Unidos, esa escala es tan solo una posibilidad y por ahora otros encuentros ocupan la agenda.

Alberto Fernández inaugurará el próximo martes 26 de enero su agenda de viajes internacionales con una visita de Estado a la vecina república de Chile, donde tiene previsto encontrarse con el presidente Sebastián Piñera para reconducir una relación que en el primer año de gestión se resintió por varios sucesos.

En primer lugar, Fernández acogió en su círculo íntimo durante la transición al dirigente Marco Enríquez Ominami, dos veces candidato a presidente en tierras trasandinas por una coalición progresista, actualmente condenado por una presunta irregularidad en el financiamiento de su campaña que él niega y por la que ha peticionado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Alberto tomó distancia de Ominami luego de que el Gobierno chileno formalmente se molestara por las demostraciones de apoyo del argentino a la oposición chilena.

En la agenda de largo plazo, el Gobierno busca aceitar el vínculo comercial tras renovar el Acuerdo de Complementación Económica (ACE) entre ambos países y suplir con más exportaciones la demanda chilena. Asimismo, Chile es vital para consolidar el Corredor Bioceánico y reducir costos para las exportaciones que van rumbo a los mercados asiáticos.

China, una visita pendiente

Si de Asia se trata, Fernández tiene previsto viajar en mayo a China para cumplir con una visita pendiente a su par Xi Jinping, y rubricar allí el ingreso formal de la Argentina a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, el plan con el que Beijing busca propagar su influencia en todos los continentes y asegurarse una posición dominante en el escenario económico mundial por las próximas décadas.

Semanas atrás, Xi le comunicó a Fernández, a través de un intercambio de cartas, que su país está dispuesto a encarar una asociación más estrecha y así fondear iniciativas de beneficio mutuo. Según divulgó la agencia china Xinhua, el mandatario se mostró favorable a "trabajar con Argentina para promover la cooperación de alta calidad".

Del mismo modo, el Gobierno trabaja para concretar cuanto antes sea posible una visita oficial a los Estados Unidos para sentar en el Salón Oval a Fernández con Joe Biden. En diciembre, ambos presidentes dialogaron cerca de media hora y esa primera señal da esperanzas al Gobierno de lograr el apoyo del Tesoro estadounidense para lograr una reestructuración del préstamo de u$s 44.000 millones dado a la Argentina por el FMI

De todos modos, el embajador Jorge Argüello sostuvo en una entrevista con reporteros de la Asociación de Periodistas de la Argentina (Apera) que toda relación con la administración Biden comienza a tejerse ahora, una vez iniciado el cuatrienio de gobierno. Con viento a favor, sostuvo, un encuentro cara a cara podría ocurrir en junio o julio próximo.

Alberto viajaría a Roma en octubre y se vería en la oportunidad de encontrarse con Francisco.

Con foco en la región

Además de visitar Chile, Alberto espera estrechar lazos con Colombia, gobernada ahora por el presidente Iván Duque. El análisis técnico de la Cancillería advierte muchas posibilidades de incrementar el comercio bilateral con la región andina. 

Fernández y Duque podrían cruzarse al margen de la Copa América de selecciones que se disputará en ambos países desde el 11 de junio. Independientemente del evento deportivo, ambos presidentes tienen interés por encontrar una solución a la crisis social, política y humanitaria en Venezuela, aunque con posiciones distantes.

Ya en julio, Fernández recibiría en el país a los mandatarios de Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile y Bolivia, en el marco de la Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur y países asociados. Allí podría tener lugar el primer cara a cara con Jaír Bolsonaro, excepto que las gestiones de los embajadores Daniel Scioli y Reinaldo José de Almeida Salgado no prosperen para lograr un encuentro previo.

Visita obligada al Papa

En octubre próximo, la Cumbre de Líderes del G20 tiene previsto sesionar en forma presencial en Roma, bajo la presidencia rotativa de Italia. El paso del presidente por la Ciudad Eterna repercutirá indudablemente en la relación que se ha tensado con la Iglesia católica tras la legalización en tiempo récord del aborto.

Fernández hará escala en Casa Santa Marta, residencia del Papa Francisco, pocos días después de las elecciones legislativas. Es de esperar que el encuentro sirva para encontrar una tregua, luego de que la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) se negara en diciembre pasado a entrevistarse con el jefe de Estado, como es costumbre para transmitirle un saludo con ocasión de la Navidad.

Desde que asumió, Alberto viajó en forma oficial a Israel, Italia, Alemania, Francia y España; acompañó el regreso de Evo Morales a Bolivia el día en que juró el nuevo presidente, Luis Arce, y en forma extraoficial compartió un almuerzo de trabajo con el uruguayo Luis Lacalle Pou en la residencia oficial de Anchorena, en Colonia.

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