Alberto lanzó un llamado a la unidad en un oficialismo que ya se mueve en clave electoral

El Presidente reconoció que hay "diferentes opiniones" en su espacio, y lanzó mensajes conciliadores a cada facción para encolumnarlos en su plan de recuperación.

El inicio del 139° período de sesiones ordinarias del Congreso le permitió a Alberto Fernández recuperar la iniciativa política tras pasar horas aciagas por el escándalo del vacunatorio VIP y los ruidos al interior de la coalición que lo llevó al poder, el Frente de Todos.

La presentación del informe sobre el estado de la nación le permitió a Alberto, también, reflexionar sobre el estado de su espacio político. Con una imagen positiva devaluada tras alcanzar picos del 70% en los primeros meses de la pandemia, el jefe de Estado es presionado cada vez más por los bandos que se disputan el control de los resortes de poder, antecediendo una disputa más efusiva de cara al cierre de listas para las elecciones de medio término. 

Fernández reconoció en sus palabras que hay "diferentes opiniones dentro de nuestro gobierno o de nuestra fuerza política", pero convocó a cada uno de estos sectores a "recorrer un camino de acuerdos", con unidad en la diversidad. En sus palabras, "la unidad es sinfónica". Por eso es crucial saber quién dirige la batuta. 

También, el primer mandatario se permitió la autocrítica  y agradeció "de corazón" a los que critican de buena fe porque -a la vista está- "no somos infalibles". Luego dio a las diversas facciones frentetodistas mensajes para asegurarles que están presentes en los planes del Gobierno. 

Mensajes para todos

De cara a los movimientos sociales, el presidente comprometió obras para urbanizar unos 400 barrios y asentamientos precarios, y llamó a consolidar una "política de Estado" en este campo "por los menos una década".  

 A los gremios, representantes del empleo asalariado, Fernández les prometió "recuperar el salario medio", y tras firmar una paritaria nacional docente en el orden del 35%, convocó al Congreso a apurar el tratamiento de la ley que facilitará la reducción del impuesto a las ganancias en los salarios -aunque evitó dar números del mínimo no imponible. 

De cara al colectivo de mujeres, Alberto aseguró que impulsará acciones para "reducir desigualdades económicas y salariales" y más igualdad en el ámbito productivo. Todo ello, tras la aprobación exprés del aborto, del que no hizo mención como logro de su gestión.

La prenda de paz con el kirchnerismo fue, por lejos, la identificación casi total con su agenda de reforma de la Justicia. Ante la mirada atenta de Cristina Kirchner, regresada tras el autoexilio y silencio en el que estaba embarcada, el titular del Ejecutivo renovó la intención de ir por una reforma judicial "en su más amplia dimensión", para continuar echando luz "a los sótanos de la democracia" mediante proyectos para que los magistrados paguen ganancias, deban publicitar sus declaraciones patrimoniales, abandonen sus cargos llegada la edad máxima, y acabe lo que definió como "persecución política". Más aún, Fernández avaló los cambios que impulsa el ala K sobre el Ministerio Público Fiscal y la selección del procurador.

Modestas repercusiones

En términos generales, el presidente insistió en que "no habrá ningún ajuste" que otra vez recaiga sobre la clase trabajadora, y subrayó la intención de hacer "que los salarios crezcan y los precios se estabilicen".  

 A diferencia de los ministros del gabinete nacional, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner continúa en silencio, y no hizo comentarios en público sobre el mensaje de su delfín electoral.

El jefe de gabinete, Santiago Cafiero, evocó  el llamado a la unidad y la solidaridad del presidente para lograr "un país justo, que crezca y distribuya la riqueza". En forma similar se expresó en Twitter Juan Cabandié, el único dirigente de proyección nacional de La Cámpora que hizo valoraciones del mensaje, junto con la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza.

 El titular de la CGT, Héctor Daer, apoyó el mensaje y aseguró que la central obrera "seguirá trabajando colectivamente para salir adelante". El secretario de la CTAA, Pablo Micheli, elogió el discurso y pidió "que vayan presos de una vez" los que endeudaron al país.

Otros dirigentes, como Máximo Kirchner, Juan Grabois o Axel Kicillof, no hicieron valoraciones del discurso presidencial.

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