Aborto: el Gobierno confía en recuperar la relación con la Iglesia a pesar de la legalización

El vínculo del presidente con los representantes de los cultos se resintió por el impulso dado a la ley en el cierre el año. De cara al año electoral, confían en mantener la cooperación en el plano social.

Como nunca en una década, la relación entre las autoridades del Gobierno nacional con la Iglesia católica y las iglesias evangélicas se resintió a fin de año ante la decisión del presidente Alberto Fernández de impulsar un proyecto de ley para regular el acceso libre y gratuito al aborto.

Así como ocurrió en 2010, cuando el Congreso aprobó a instancias del oficialismo -que contaba entre sus diputados al expresidente Néstor Kirchner- la equiparación de las parejas del mismo sexo con el matrimonio, el vínculo entre Iglesia y Estado vive un momento de confrontación que se sale de la tradición de cooperación entre ambas instituciones.

Sin más, Alberto Fernández pasó la Navidad sin recibir el tradicional saludo de fin de año de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), cuya jerarquía, alineada con Francisco, cerró las puertas a un encuentro que podría haberse trasmitido como una tregua, en momentos en que no hay sintonía. Vale recordar que, un año atrás, Fernández pasó la Nochebuena en la iglesia de San Cayetano junto a los curas villeros.

El Gobierno se anota con la legalización del aborto el haber concretado una promesa.de campaña reclamada por el colectivo y la militancia de pañuelo verde en su espacio. Pero el pase de facturas podría estar a la orden del día.

Es que el Frente de Todos contó con un apoyo sin igual en la campaña electoral por parte de referentes religiosos que actúan, queriendo o no, como líderes de opinión para muchos en los estratos sociales golpeados durante el cuatrienio de Mauricio Macri. Ya este año, con la pandemia desatada y la crisis arrastrando gente consigo, los curas villeros y pastores hicieron lo suyo para mantener la paz social. Incluso Fernández los recibió en Olivos para agradecerles su trabajo.

Semejante entendimiento también es motivo de molestia en la oposición. "Hicieron campaña para que volvieran, ¡y ahora nos piden que no aprobemos el aborto!", se quejó un legislador de Juntos por el Cambio. También en ese espacio hay autocrítica por "regalarle" al Gobierno un triunfo político en un año para el olvido.

La discusión del aborto, que cala hondo entre los creyentes podría resentir los lazos. Sin embargo, en el Gobierno confían en dejar el tema atrás cuanto antes y, de paso, pagar el menor costo político por zanjar un debate que muchos, en medio de una emergencia sanitaria, consideraban no prioritario.

"Siempre fuimos sinceros en nuestra postura, en campaña, una vez electos, en público y en privado. En un montón de temas y de agenda estamos de acuerdo, pero en esto no , y siempre lo dijimos. La sinceridad es una piedra fundamental para construir una relación madura y de cooperación",  analizaban horas antes de la votación en la Casa Rosada. "Nada es irremontable, como no lo fue ni la ley de divorcio ni de matrimonio igualitario", comentaban en otro despacho.

En la conducción de la grey católica se negaban estos días a especular con la postura a tomar de ahora en más ante el Gobierno. Los pastores aseguran que seguirán trabajando codo a codo con los pobres y para los pobres. Haya entre medio -o no- asistencia del Estado.

Horas antes de comenzar el debate en el Senado, el Papa Francisco dejó un sugerente mensaje para sus seguidores de todo el mundo en Twitter, pero que resonó de modo particular en la Argentina: "El Hijo de Dios nació descartado para decirnos que toda persona descartada es un hijo de Dios. Vino al mundo como un niño viene al mundo, débil y frágil, para que podamos acoger nuestras fragilidades con ternura".

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