Tras el reproche de Cristina, Alberto respalda públicamente a siete de sus ministros

El Presidente viaja este lunes a Tierra del Fuego con una importante comitiva, incluyendo a varios de los funcionarios rumoreados como blancos de la crítica de la vicepresidenta. No habría cambios por ahora.

La relación entre Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner se convirtió en un juego gestual. Si la vicepresidenta se reencuentra cara a cara con el Presidente, a pesar de lanzar reproches públicos (otra vez) a algunos de sus subalternos, la respuesta llega en clave de con quién compartirá un viaje.

Con los ecos del epistolar "funcionarios que no funcionan", el Jefe de Estado contestó al sumar a Vilma Ibarra, su secretaria de Legal y Técnica y puntal de la administración albertismo, a una recorrida a pie frente a cámaras fotográficas.

Ahora, antes de cumplirse 48 horas del consejo cristinista de búsqueda laboral a quienes "tengan miedo" de ser ministros, Alberto Fernández viajará a Tierra del Fuego con una comitiva que no parece azarosa. Con el escenario de inaugurar el proyecto de Capitales Alternas prometido en campaña, arribarán a Río Grande siete integrantes del Gabinete. Comenzando por el jefe de ministros, Santiago Cafiero, uno de los apuntados desde el Instituto Patria pero sin demasiada expectativa por tratarse de un alter-ego presidencial.

La comitiva la completan los cristinistas Eduardo de Pedro (Interior) y Jorge Ferraresi (Desarrollo Territorial) y Elizabeth Gómez Alcorta (Mujeres, Género y Diversidad). Pero también sobre quienes no pesan los rumores por falta de cuestionamiento sobre su gestión, si bien son ajenos, como Gabriel Katopodis (Obras Públicas) y el massista Mario Meoni (Transporte).

Completa el elenco Matías Kulfas, de Producción, que sí es criticado en el cristinismo. Aunque el funcionario fue desligado ayer de los ROE (cupo de exportación de carne) que la ex Presidente mencionó como prueba del "lawfare", por la causa penal que involucra al gobernador anfitrión Axel Kicillof y su ministro Augusto Costa. Es cierto: es un tema del ministerio de Agricultura pero la necesaria aclaración grafica la relación.

En el Senado minimizaban el domingo el alcance de la pirotecnia verbal de Cristina Kirchner sobre los funcionarios. Cafiero ya había repetido, como antes con la carta, que no hay previstos cambios de gabinete. En la Rosada, sin embargo, se reactivó la idea de "oxigenar" el coro ministerial cuando se pueda dejar atrás la etapa pándemica.

En la misma línea, en el cristinismo no demuestran apuro. Es más, la clave de lo que viene en 2021 la ubican que otra frase de la vicepresidenta: "Hay que alinear los salarios y jubilaciones con los precios de los alimentos y las tarifas".

De las cuatro variables, dos de ellas ya tuvieron intervención cristinista: la Anses con Fernanda Raverta y los cambios de la fórmula de movilidad jubilatoria; y el aval para la asunción de Darío Martínez en Energía con prórroga del congelamiento tarifario. Ambos estarán este lunes en Río Grande. Desde la Secretaria de Comercio Interior, Paula Español, de origen camporista, controla la inflación, el desvelo del Instituto Patria que aspira a un mayor poder en Producción. Queda el tema salarial, competencia del ministro Claudio Moroni, de Trabajo, otro de los blancos de críticas cristinistas.

No forman parte del viaje otros que cayeron en la danza de rumores, como Sabina Frederic (Seguridad), de constantes cruces con su equivalente bonaerense Sergio Berni, y el canciller Felipe Solá. El caso del ex gobernador es particular, porque tras el affaire por la conversación con Joe Biden, quedó bajo fuego amigo desde el propio Gabinete más que herido por el mordaz cristinismo. En el ministerio de Relaciones Exteriores ayer no se deban por aludidos tras el discurso. "Felipe tiene muchos defectos pero no es alguien que puedan decir que tiene miedo", lo defendían.

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