Superávit fiscal y motorización de exportaciones, las claves para esquivar el default

En la conferencia anual de FIEL, especialistas en macroeconomía analizaron el contexto macro aportaron sus puntos de vista sobre la economía con la que se encontrará la siguiente administración en 2020. La importancia del equilibrio externo, el cuidado a las reservas y el orden de las cuentas públicas.

Analistas económicos coincidieron en la necesidad de que el próximo gobierno comience con un fuerte ajuste fiscal para generar el superávit de las cuentas públicas y un significativo impulso de las exportaciones para poder hacer frente a los vencimientos de deuda de 2020 y no caer en el default.

En la conferencia anual de FIEL, el economista jefe de la consultora, Daniel Artana; el economista jefe de S&P para América del Sur, Joaquín Cottani, y el ex secretario de Hacienda Pablo Guidotti evaluaron el camino que deberá afrontar la Argentina en los próximos meses y las condiciones para que la administración que gobierne desde el 10 de diciembre pueda evitar la cesación de pagos.

“Ingresamos al reperfilamiento de la deuda y que hay una intención de negociar con los acreedores una extensión de plazos o incluso una eventual quita. Mientras dure la incertidumbre vamos a tener muy escaso financiamiento externo. Es cierto que Argentina consiguió equilibrio externo, pero tiene una recesión bastante importante , comenzó Artana, en el salón principal de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.

En ese sentido, el ex viceministro de Economía aseguró que Argentina deberá procurar mantener en equilibrio tanto las cuentas públicas como la cuenta externa. Para sostener esta última, debido a la dinámica de importaciones, enfatizó que las exportaciones tienen que crecer al menos el triple que lo que se robustezca el PBI, lo que obligaría a rezagar al consumo interno.

En cuanto al plano fiscal, Artana enfatizó que la Argentina tiene que lograr en 2020 un superávit fiscal primario de al menos 3% del PBI, que según sus estimaciones equivalen a un ahorro de u$s 11.000 millones, para poder reperfilar su deuda.

Daniel Artana advirtió sobre la política monetaria.

"Mirando el próximo año hay un margen de renegociación. Pero para que funcione, Argentina tiene que generar un superávit fiscal primario de 2,5% del PBI. Este año el Gobierno seguro termine en déficit de algo más de 1% del PBI. Uruguay en 2003 y Ucrania en 2014 hicieron algo parecido, pero tuvieron de partida superávits de 3 puntos del PBI", señaló el economista jefe de FIEL.

En ese sentido, remarcó que el ajuste fiscal debe realizarse en el gasto público y que la presión impositiva actual es “elevadísima en relación con el desarrollo económico del país. “Poner el peso del ajuste sobre exportaciones, ahorro e inversión hará todavía más difícil la solución del problema, es pegarse un tiro en el pie. La clave es hacer el ajuste por el lado del gasto público , postuló.

Además, Artana alertó que la próxima administración debe ser “muy cuidadosa en cuanto a la política monetaria e criticó con dureza a las propuestas de economistas heterodoxos, cercanos al candidato opositor Alberto Fernández, al calificarlas de “desopilantes .

“El gobierno nuevo va a recibir un resultado fiscal algo mejor que el de 2015, pero una inflación muy alta y con pocas reservas netas. En esta situación de baja de demanda de dinero hay que ser muy cuidadoso con lo que se propone en política monetaria, porque hay muchos economistas de izquierda que quieren aplicar cosas desopilantes , señaló.

Y añadió: “Se requiere un manejo profesional de la política monetaria. Un error con pocas reservas netas genera riesgos de una aceleración inflacionaria, aunque no necesariamente una hiper.

Gradualismo o shock

Por su parte, Cottani planteó dos caminos para la eventual estabilización: gradualismo vs. shock, aunque en cuanto al primero marcó diferencias con el programa que encaró el gobierno de Mauricio Macri entre 2016 y 2018.

“Gradualismo actualmente significa aceptar el control de cambios, en todo caso emprolijar el sistema o ir a un sistema dual (de tipos de cambios diferenciados). También implica un mantenimiento del superávit fiscal, aunque no se desprenda de las propuestas. Y por último, reestructurar la deuda externa, incluso intereses, y reperfilar los vencimientos en pesos lo máximo que sea posible, en especial los que vencen en 2020 , señaló.

No obstante, advirtió que todavía quedaría un hueco fiscal que se podría cubrir con “impuesto inflacionario . “La brecha cambiaria va a ser elevada, la inflación va a seguir siendo alta, la economía seguirá en recesión , comentó Cottani.

En cuanto a la vía del shock, el economista jefe de S&P para América del Sur propone una desindexación del “gasto social , que estima en 70% del gasto público total, y actualizarlo mediante pagos discretos para que la inflación licúe el déficit fiscal rápidamente.

“Es un shock nominal y real del gasto importante, producido por el pago directo de la deuda en pesos que vence en 2020 más lo reperfilado, eso significa casi la duplicación de la base monetaria , comentó.

Además, Cottani propuso para ese escenario un aumento de retenciones y quita de aranceles para que no provocar una escalada de la inflación y la devaluación se produzca en términos reales. El plan es que, luego de que caigan las expectativas de inflación, las retenciones sean removidas.

Al estar subvaluado el peso, las tasas de interés cae, la expectativa inflacionaria se derrumba, se aprecia el tipo de cambio y se pueden sacar las retenciones. En lugar de verlo como un parámetro óptimo hay que verlo como el mejor de los males , destacó.

Debilidad fiscal crónica

Guidotti, por su parte, indicó que el principal problema que afrontará el próximo gobierno será "una debilidad fiscal crónica".  "El primer error del gobierno fue una subestimación del problema fiscal. El gradualismo fue en realidad facilismo, pensando que se solucionaba con crecimiento", señaló.

Pablo Guidotti remarcó la "debilidad fiscal" de la Argentina.

En ese orden, destacó que los países con el historial crediticio de Argentina no pueden soportar un peso de la deuda pública superior al 35% del PBI, y al estar actualmente en torno al 90% del producto, una reestructuración "es inevitable" y que la negociación con el FMI "no será nada fácil".

No obstante, Guidotti rescató algunos elementos mitigantes con los que se va a encontrar la próxima administración.

“Argentina tiene como fortaleza es que hay poco descalce de moneda en los bancos. Además, el sector privado argentino fue muy cauto con la deuda externa, así que no tienen ese problema. Por otro lado, la situación fiscal de las provincias es mucho mejor que las de Nación y eso puede ayudar a concertar la solución fiscal , dijo.

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