SÓLO LOS FAMILIARES DIRECTOS CONOC AN EL DIAGNÓSTICO

Sorpresa y celeridad para dar la noticia y evitar incertidumbres

Un rato antes del anuncio, la Presidenta se reunió en Olivos con Boudou, Abal Medina, Zannini y Parrilli. En la Casa de Gobierno nada se sabía hasta el momento del anuncio

Sólo Cristina Kirchner y su familia sabían sobre el cáncer de tiroides que le detectaron a la mandataria. De todos modos, la Presidenta decidió actuar con celeridad y apelar a la clásica estrategia kirchnerista de no filtrar ningún dato y comunicar la novedad una vez que tuvo los resultados de los estudios prequirúrgicos y confirmada la fecha de la cirugía (la intervendrán el 4 de enero próximo). El objetivo: evitar cualquier tipo de especulaciones sobre la salud presidencial.
Cristina se enteró que tenía un carcinoma papilar en el lóbulo derecho de la glándula tiroides el pasado jueves 22, una vez que los médicos presidenciales le hicieron los análisis de rutina. Así lo confirmó anoche el vocero presidencial, al dar a conocer el comunicado firmado por los titulares de la Unidad Médica presidencial Luis Buonomo y Marcelo Ballesteros.
En los cinco días que transcurrieron desde ese momento, sólo se enteraron de la situación sus hijos Máximo y Florencia y sus familiares más cercano.
A partir de entonces sólo hubo hermetismo en la familia Kirchner y nadie de la Casa Rosada sospechó nada.
La cerrazón de casi una semana se debió a que había que actuar con celeridad y la jefa de Estado no quería que se filtre absolutamente nada que levante sospechas y especulaciones sobre la salud presidencial. Lo mucho que se habló y escribió en los medios sobre la hipotensión que aqueja a Cristina y sus consecuencias en su salud hizo enojar a la mandataria meses atrás, a tal punto que adelantó los tiempos para anunciar su candidatura a la reelección presidencial.
Ese episodio hizo que en esta oportunidad se actuara de otro modo. Cristina adaptó a la estrategia comunicacional K los antecedentes de cómo informaron de sus afecciones el ex mandatario brasileño, Luis Inacio Lula Da Silva y su sucesora, Dilma Rousseff, y apeló al golpe de efecto que provoca la difusión inmediata y rápida de la noticia para cerrar las especulaciones.
Fue así que pasó menos de una semana desde que supo de su afección hasta que los médicos especialistas del Hospital Austral, donde será intervenida, le realizaron los estudios prequirúrgicos, y con ellos confirmaron cuándo será la intervención y el tratamiento pos operatorio (estará 20 días de licencia médica). La elección del hospital tampoco fue casual: está ubicado en Pilar y rodeado de un frondoso bosque que evitará las guardias periodísticas y la mirada de curiosos.
La jefa del Estado ayer prefirió recluirse en Olivos y no fue a la Casa Rosada. Un rato antes de la conferencia de prensa que brindó el secretario de Medios y vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro, Cristina citó en la quinta presidencial a su vicepresidente, Amado Boudou. Luego fue el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, a quien lo siguieron en dos reuniones separadas los secretarios de Legal y Técnica, Carlos Zannini, y general de la Presidencia, Oscar Parrilli. Todos se fueron enterando de boca de la Presidenta de su cáncer de tiroides y de la inmediata intervención quirúrgica. Scoccimarro permanecía desde temprano junto a CFK.
Si bien el secreto estaba guardado bajo siete llaves y las reuniones se publicaron como audiencias en la página oficial, la noticia no la supieron más allá del círculo íntimo de la Presidenta. En la Casa Rosada se fueron enterando, cuando cerca de las 20 el vocero presidencial aterrizó a bordo del helicóptero que suele utilizar a diario CFK. El operativo se puso en marcha de inmediato y tomó a todos por sorpresa. En la sala de periodistas sólo había una media docena de acreditados. Media hora, tiempo en que se avisó a los canales para que tomen la transmisión oficial, fue suficiente para que Scoccimarro cumpla con el mandato presidencial: celeridad y sorpresa para dar a conocer una noticia, que, según la lógica k, si se filtraba hubiese desatado un sin número de especulaciones.