Scioli y la hora de poner "toda la carne en el asador"

Por Sebastián Iñurrieta.

El inflamable Daniel Scioli comenzó a padecer un abrasivo calor. Al impenetrable escudo que protegió al gobernador en otros tiempos, empezaron a entrarle balas, no sólo las metafóricas, desde que se calzó el traje de presidenciable. Simbiosis estadística electoral, su principal preocupación, al igual que la del resto de los bonaerenses según cualquier encuesta, es la inseguridad: su Talón de Aquiles que puede frustrar su sueño de heredar el sillón de Cristina Fernández de Kirchner.

Una bandera política que levantó a pesar de las críticas de la Casa Rosada y que el renovador Sergio Massa le arrebató en las pasadas legislativas.

Hace casi exactamente 10 años (un 2 de abril de 2004), luego de que Néstor Kirchner se sorprendiera por la colmada Plaza de Mayo convocada por el falso ingeniero Juan Carlos Blumberg, el por entonces mandatario provincial Felipe Solá decretó al Conurbano en estado de Emergencia de Seguridad. Incluso mientras parte del kirchnerismo preferían hablar de “sensación”, Scioli la prorrogó hasta el 2010. En la recta final hacia su postulación, el ex motonauta reeditó hoy el libreto, ampliándola a todo el territorio, y con un dato geográfico no menor: para el anuncio trasladó a su gabinete desde La Plata a Capital Federal.

Con un contrincante renovado en los números por su oposición al Código Penal, hace meses que el sciolismo mira con preocupación el estancamiento en las encuestas de opinión. “Va a poner toda la carne al asador”, venían anticipando en la Gobernación. Hábil decodificador de la opinión pública, aún cuando miraba desde afuera la última campaña, el mandatario puso la problemática al tope de su agenda proselitista.

Incluso generando cortocircuitos dentro del universo K, como al apoyar la baja de imputabilidad a los menores. Postderrota en las PASO, llegó el primer retoque, que resultó más cosmético. Le quitó Seguridad a un desgastado Ricardo Casal, esmerilado desde siempre por el ultrakirchnerismo, y llamó a un intendente, el “Sheriff” Alejandro Granados.

Su hosco talante impidió convertirlo en un equivalente provincial del multimediático Sergio Berni. El golpe de efecto quedó ahí. La falta de publicidad impulsó al gobernador a enviar a uno de sus propios voceros a promocionar el accionar policial. Otro cambio más de forma que de fondo.

“El que dice que tiene una solución que la traiga", desafió ayer Scioli. Además de ser a medias una confesión de parte, también fue un claro mensaje al resto de la oposición en general y al massismo en particular. Instó al Consejo provincial de Seguridad, conformado por representantes de todos los espacios políticos, a reunirse el lunes.

“En lugar de dar recetas mágicas en los medios, que vengan a proponer ideas concretas donde corresponde”, recriminan en La Plata. No es la primera vez que el gobernador convoca al ente multipartidario. Su debut fue en 2009, a seis años de su creación, a meses de la derrota bonaerense del FpV. Y la última vez que lo resucitó fue el pasado septiembre, tras el revés en las primarias. El no electoral 2014 ya se parece a un prematuro 2015.


 

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