EL GOBERNADOR DESPIDIÓ AL EX JEFE DE LA POLIC A BONAERENSE

Scioli busca cambios en seguridad pero respaldó a Casal y sacó a Paggi

El comisario tenía buena relación con intendentes. Pero los casos Candela y Pomar lo desgastaron. La inseguridad sigue siendo una demanda de los bonaerenses

La decisión fue una formalidad, pero no estuvo despojada de un trasfondo político. Los cambios que dispuso el gobernador Daniel Scioli en la cúpula de la policía bonaerense fue una forma de mostrar, de algún modo, una renovación en la conducción de la fuerza sin socavar la figura de Ricardo Casal, quien fue ratificado al frente del ministerio de Seguridad provincial.
Después de anunciar los cambios en su gabinete y cuando parecía que no iba a haber sorpresas en el arranque de un nuevo período de gobierno, Scioli dio un golpe de timón en el área más sensible para la gestión bonaerense: la seguridad. En términos técnicos y formales, el jefe de la Bonaerense, Juan Carlos Paggi, pidió el pase a retiro, lo que fue aceptado por el Ejecutivo provincial. En su lugar, el mandatario optó por cubrir el cargo con el ascenso del segundo en la línea de mando en la fuerza, el comisario general Hugo Matzkin.
A Scioli y Paggi los unía una buena relación política y personal, aseguraron fuentes bonaerenses. Este vínculo y la gestión que llevó a cabo el funcionario policial no alcanzó para que continúe al frente de la fuerza. El Gobernador necesitaba dar una señal de cambio para arrancar la nueva gestión, y más puntualmente en la seguridad. Pero la movida no silo no debía salpicar la figura de Casal, sino que también debería ser un nuevo respaldo al ministro bonaerense, quien en más de una oportunidad vio peligrar su continuidad por pedido de la Casa Rosada.
En esta oportunidad no hubo presión ni pedido alguno de la Nación, afirmaron dirigentes del PJ bonaerense y del entorno de Scioli.
El martes, cuando se conoció la noticia desde La Plata, se aseguraba que era una decisión de Paggi porfundada en razones personales.
Algo de eso hubo, pero también tuvo peso el escenario político. Al ex jefe de la policía lo sostenía la buena relación que supo tejer con muchos de los intendentes del conurbano, pero fundamentalmente con los de mayor peso político de la región como son los distritos de la Primera y Tercera sección electoral.
Ese respaldo y la buena relación con el gobernador no hacía sospechar hasta hace un tiempo que Paggi dejaría el cargo. Pero había una realidad inocultable: los casos Pomar y Candela, dos de los episodios más resonantes de un 2011 electoral, hicieron mella en la política de seguridad.
A ello se le sumó que el Ejecutivo bonaerense irá a fondo con la creación de la policía judicial, una medida que no es vista con buenos ojos por los efectivos bonaerenses, aunque no la resistirán.
Este escenario abrió algunas diferencias entre Paggi y Casal. La balanza, sin embargo, se volcó claramente para el lado del ministro por lo que el camino consensuado fue el pedido de pase a retiro al ex jefe de la fuerza. No obstante, la movida se tornó en un nuevo respaldo político a Casal y la ratificación de la política de seguridad llevada adelante por Scioli.
Se trata de un cambio en la Policía para arrancar la nueva gestión, repitió un dirigente cercano al mandatario.
Más allá del escenario político, Scioli tuvo un gesto que marcó la buena relación que lo unía a Paggi. Ayer encabezó una ceremonia de despedida del ex jefe y asumió Matzkin.
Allí el mandatario elogió el desempeño del ex titular de la fuerza: Paggi puso lo mejor de sí desde lo personal e institucional para lograr la confianza que depositamos en él junto al ministro (de Justicia y Seguridad) Ricardo Casal. Ahora tenemos que seguir adelante para intensificar la prevención y la lucha contra el delito.
Luego el gobernador marcó el camino a seguir, al asegurar que nos queda mucho por hacer y por eso vamos a seguir readecuando las realidades de la policía para que haya más seguridad y Justicia en la provincia.
Al despedirse de sus colegas y con lágrimas en los ojos, Paggí admitió: Me llevo en el alma esa tarea que diariamente realizan arriesgando su vida en cada llamada del 911 o cuando inician una investigación.