Retrocede la confianza del campo: casi 28 puntos en un año

Se desprende de un relevamiento de CREA. Devaluación, altas tasas, recesión y clima, las claves para entender porque la confianza del "motor de la economía" retrocede a niveles similares a marzo de 2016.

El campo, al que al presidente Mauricio Macri  le gusta llamar el "principal motor" de la economía y en el que todos los ojos están posados de cara a la recuperación que se espera para el año próximo, no es ajeno a los efectos del contexto macroeconómico actual.

Eso quedó marcado en un deterioro en la percepción de la situación económica del país, del sector y de la empresa, así como de las expectativas hacia 2019.

En ese contexto, la confianza del empresario agropecuario descendió 27,8 puntos el mes pasado, en comparación con noviembre de 2017, y casi 6 puntos contra julio último.

Los datos surgen del Índice de Confianza del Empresario Agropecuario (ICEA), que desarrolla de manera cuatrimestral el Consorcio de Experimentación Agrícola (Crea), y que desde esta edición cuenta con el soporte académico de la Facultad de Ciencias Económicas (CMA-Progira) de la Universidad de Buenos Aires.

En noviembre, el ICEA alcanzó 43,4 contra los 71,2 que había registrado el anteúltimo mes de 2017. "Se trata de una caída bastante pronunciada, que tiene que ver con un contexto económico que no es el mismo que un año atrás", planteó Miguel Fusco, responsable de economía de Investigación y Desarrollo de CREA, ante una consulta de El Cronista.

Baja la confianza (fuente: CREA)

Según explicó el economista, la baja interanual del índice se basa en un retroceso que mostraron los subíndices situación económica general (una caída de 48,7%); el de situación del sector agropecuario (caída de 37,6%) y de situación económica y financiera de la empresa (baja de 25%).

En cuanto a las condiciones actuales y expectativas, el trabajo evidenció "un marcado deterioro" sobre la evaluación del presente, con una retracción de 65,4% interanual, en tanto la expectativa a futuro se retrajo de manera más moderada a 12,1%.

Fusco explicitó que desde noviembre de 2017 se viene evidenciando en el ICEA una tendencia a la baja, y remarcó que aún esta lejos de los valores mínimos que registra el indicador que la entidad realiza desde 2012 y cada cuatro meses entre distintas empresas del sector agropecuario. Así la confianza del empresario agropecuario se ubica en niveles similares a marzo de 2016, en el inicio de la gestión Macri.

Ánimos golpeados

Al analizar la última medición, el economista de CREA indicó que es evidente que "el contexto macroeconómico" pegó en el ánimo del sector.

También en la confianza tuvo peso el impacto climático, es que no solo el sector fue afectado por la sequía en el primer semestre, sino que la cosecha fina atravesó una primavera más que anormal, con granizo, anegamiento y heladas tardías que recortaron las previsiones de producción de trigo, desde más de 20 millones de toneladas hasta en torno a 19 millones de toneladas actuales.

Así el índice que considera sólo empresas que desarrollan la actividad agrícola se ubicó en 42,7 (25,8 puntos por debajo de un año atrás).

Mientras que el índice que considera sólo empresas que desarrollan la actividad de ganadería bovina fue 43,6 (18,4 puntos menos que en noviembre de 2017).

"Muchos pueden pensar que la devaluación puede haber ayudado al campo, pero la realidad es que hay muchas actividades con costos en dólares, que se vieron perjudicadas por la fuerte suba del tipo de cambio y por la retracción de la demanda", planteó Fusco.

En ese sentido, ejemplificó con la actividad ganadera de carne y leche: "El 84% de la producción ganadera y el 80% de la producción lechera tiene como destino el mercado interno. Ahí es evidente la menor demanda de carne y lácteos como consecuencia de la depresión de los salarios reales", comentó Fusco.

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