Por el coronavirus, Argentina perdería más de 450.000 puestos de trabajo

Son proyecciones de Invenómica. Si bien la consultora prevé un ligero aumento del empleo público, no llegaría a compensar la caída en el sector privado. El total de asalariados privados registrados caería por debajo del de 2012.

Uno de los síntomas de la crisis que viene atravesando la Argentina desde hace varios años se refleja en la creación de empleo. Un trabajo de Invenómica realizado a partir de datos oficiales destaca que desde 2012 hasta 2019, la población total aumentó un 7,7%, mientras que el empleo privado registrado estuvo prácticamente estático y el empleo en el sector público se expandió un 21,4%. Y el coronavirus empeorará considerablemente el problema, según las proyecciones de la consultora.

“Sin soslayar la importancia del empleo público, más aún en momentos sociales complejos, queda en evidencia que el engrosamiento de la nómina salarial en el Estado viene compensando en los últimos años la incapacidad manifiesta de la economía argentina de crear puestos de trabajo genuinos en el sector privado , apunta el director de Invenómica, Pablo Besmedrisnik.

La consultora analizó el impacto que puede tener el coronavirus en el nivel de empleo. Y la proyección es que incluso en un escenario “de mínima en el que después de Semana Santa hay “un proceso armónico en el que se van habilitando nuevas actividades y en junio más o menos se normaliza la actividad, “se extiende un poco más de lo previsto la prohibición de despidos y las compensaciones que impulsa el Gobierno son relativamente exitosas, el problema de empleo aumentará por una caída considerable de los puestos de trabajo en el sector privado.

Del otro lado, el mismo escenario prevé una ligera moderación de ese efecto porque “va a ser necesaria la incorporación de empleados públicos, ya que no habría espacio para una reducción y sí necesidades concretas en sectores como salud o seguridad , apuntó Besmedrisnik a El Cronista.

En ese escenario, “el empleo asalariado privado registrado caería por lo menos un 2% durante 2020 mientras que el del sector público crecería un 0,5% . A eso hay que agregar la proyección de una caída del 3,2% del empleo en negro y del 3,3% en el privado no asalariado.

Para el tercer trimestre del año, eso implicaría unos 18.000 puestos de trabajo nuevos en el sector público y unos 476.000 menos en el privado, repartidos entre los asalariados registrados (-145,000), los asalariados no registrados (-156.000) y los no asalariados como monotributistas y autónomos (-175.000), entre quienes, apunta el director de la consultora, impactará tanto la falta de trabajo en sector autónomo como la caída de la demanda por parte de las empresas.

El saldo sería una pérdida neta de unos 458.000 puestos de trabajo. Si a eso se le suma que, por crecimiento de población y suponiendo que la tasa de actividad se mantiene casi estable, se incorporarían unas 188.000 personas a la población económicamente activa, hacia el tercer trimestre faltarán unos 647.000 puestos de trabajo extra.

Específicamente en cuanto al empleo privado registrado, eso implicaría que el número de asalariados en blanco sería 11,6% menor al de 2012, con un crecimiento poblacional del 8,7% y un aumento del 22% en el empleo público a lo largo de esos ocho años.

Fuente: Invenómica con datos del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad social y estimaciones propias.
Fuente: Invenómica con datos del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad social y estimaciones propias.

“Alimentar la recuperación posterior al Covid-19, implica necesariamente políticas concretas y firmes introducir un sendero de relajación selectiva de las restricciones operativas acompañadas de políticas sanitarias, para determinados sectores, regiones y grupos sociales con menor riesgo, superada lo que por ahora parece ser una exitosa cuarentena en términos de contención de infectados. Mantener el país parado casi totalmente, y sin una expectativa cierta, generará una destrucción en el entramado empresarial y en las relaciones laborales irrecuperable en el mediano plazo, que no es mitigable indefinidamente con políticas de apoyo, y atentará contra la rapidez en la recuperación posterior , sostiene Besmedrisnik.

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