DIJO QUE HAY DISPOSICIÓN DEL GOBIERNO A NEGOCIAR CAMBIOS

Peña fue al Senado y lo cruzaron por el impuesto al vino y la baja en electrónicos

Los senadores del PJ-FpV de Cuyo y Tierra del Fuego le hicieron críticas por los cambios tributarios. Pichetto lo hizo sonreír. La reforma "es medianamente sensata", le dijo

El informe del jefe de Gabinete, Marcos Peña, ante el Senado estuvo signado por los reclamos de la oposición frente a la reforma tributaria que propuso el Gobierno. Legisladores de Mendoza, San Juan y Tierra del Fuego llevaron la delantera en las críticas a la medida que, aseguran, afectará negativamente a sus provincias. Peña, sin dar demasiadas precisiones, prometió que la iniciativa está sujeta a debate y modificaciones.

"Condenan a Tierra del Fuego a un estallido de la administración y de la provincia toda. Es gravísimo que se quiten los impuestos a las importaciones de productos electrónicos. Significa que los productos que se fabrican en Tierra del Fuego ya no tienen sentido. En vez de sueños, tenemos pesadillas", cruzó el fueguino José "Nato" Ojeda, del PJ-Frente para la Victoria (PJ-FpV), al ministro. Fue uno de los más duros y se pronunció en línea con lo que la gobernadora Rosana Bertone había señalado el martes.

Peña no aceptó la crítica. "Algunas afirmaciones son incorrectas, injustas, y otras un poco irresponsables", señaló. Según dijo, un análisis integral de la reforma que propuso Casa Rosada permitiría ver que la propuesta "beneficia a los sectores económicos, incluso a Tierra del Fuego, por la baja de Ganancias", aunque concedió: "Será cuestión de ver los números".

El funcionario consideró "rechazable" el planteo de que la reforma "es una imposición o una cuestión ya definida" y aseguró que "va a ser debatida", aunque también remarcó la necesidad de "resolver la diversificación de la matriz productiva" fueguina porque "no es posible que una provincia dependa sólo de una actividad productiva y que además esté concentrada en un grupo de empresas". Aun así, pidió "no prender la luz de alarma antes de tiempo".

Además de los fueguinos, se mostraron preocupados los cuyanos. La mendocina Anabel Fernández Sagasti, del PJ-FpV e integrante de La Cámpora, acusó al Gobierno de haberle "mentido en la cara a la industria vitivinícola". "Hace unos meses les negaron a los productores estar pensando en un impuesto al sector y en campaña dijeron que iban a bajar los costos productivos para fortalecer a las economías regionales", se quejó, antes de preguntar si el Gobierno está dispuesto a "dar marcha atrás", algo que Peña no terminó de responder.

"Estamos dispuestos a sentarnos a una mesa para ver los números y buscar un punto común", dijo apenas el ministro. La crítica por el impuesto al vino y otras bebidas alcohólicas continuó con el sanjuanino Ruperto Godoy (PJ-FpV), que advirtió que con esa medida "los más perjudicados son el productor y el consumidor"; mientras que la catamarqueña Inés Blas, del mismo bloque, remarcó que el anuncio "significó la profundización de la incertidumbre para las provincias".

El jefe de Gabinete rechazó que el debate sobre el impuesto al vino "ponga en discusión el valor cultural de la industria" vitivinícola y remarcó que la "prioridad central es ayudar a promover el vino, pero también atender las cuestiones de salud y adicciones". Ese es uno de los puntos cuestionados por los productores. "Si quieren, pongan impuestos, pero no digan que el vino es insalubre", reclamó José Zuccardi, presidente de la Unión Vitivinícola, en declaraciones a radio Con Vos.

Con el mismo argumento que les había dado a los fueguinos, Peña insistió con que "la rebaja general de impuestos da un saldo positivo a la industria", en este caso, vitivinícola. Pero a pesar de las críticas, el funcionario dejó el Senado en un clima tranquilizador. Al cerrar la sesión, Miguel Pichetto, el jefe de senadores del PJ-FpV que tanto habían criticado la reforma, calificó a la propuesta como "medianamente sensata".

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