Para crecer hay que pensar más allá del techo de cristal que impone la coyuntura diaria de la economía

Durante muchos años, el techo de cristal de las pymes fue el financiamiento. Después fue la carga tributaria, o el enorme peso de la carga laboral. En el mar siempre agitado de la coyuntura argentina, muchas empresas chicas lograron despegar, y otras tantas quedaron en el camino. Para los que llegaron, los problemas no fueron un obstáculo definitivo, porque antes que eso resolvieron la principal ecuación que desafía a todo emprendedor: encontraron un propósito.

La Argentina de hoy está pendiente de las definiciones políticas que moldearán el resultado electoral de octubre, así como de la velocidad a la que se recupera o no la economía, ya que ese ritmo también afecta la evolución del empleo y del consumo. Pero mientras algunos funcionarios, empresarios y dirigentes políticos se enfrascan en la pulseada de los indicadores, hay miles de empresas pequeñas y medianas que buscan otro tipo de inspiración para saber cómo siguen, no solo mañana, sino también el año que viene, y el que le sigue. Para ellos, El Cronista Comercial y Apertura realizarán hoy en Córdoba una nueva edición del Seminario Pyme, con el apoyo de la Fundación Mediterránea. Como siempre, será una oportunidad en la que la coyuntura no será analizada como un contexto cerrado, sino como una ventana por la cual ver debilidades y fortalezas del contexto actual, pero sobre todo oportunidades para el mediano y largo plazo.

En un mundo en el que la tecnología y el conocimiento se vuelven factores cada vez más relevantes, lo importante pasa a ser tener una idea, un proyecto, un plan. La industria financiera y las empresas de consultoría tienen cada vez más vocación y herramientas para ayudar a las pymes. Para el financiamiento hay cada vez más opciones y la nueva legislación sectorial aflojó un poco la soga de los impuestos. También se creó una ventanilla especial para facilitar la salida a los mercados externos. Lo que falta ahora es darle impulso a aquellos que quieren emprender sin improvisar, que apuntan a la calidad antes que al oportunismo.

El crecimiento de la economía y del empleo, cuya realidad a veces desanima porque hace más largo el camino, se consolidarán cuando haya un sendero macroeconómico estable que permita a los empresarios, chicos y grandes, pensar en innovación y creatividad. Para todo lo demás hay una solución.

 

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