Operativo Máximo: Alberto bajó línea pero sigue la resistencia a que asuma en el PJ provincial

Se oficializó el intento para que el líder camporista sea el jefe del justicialismo bonaerense en marzo, por lo que debería renunciar la cúpula actual. Por un requisito legal, la Carta Orgánica pone en riesgo su candidatura.

"Se pasaron todo el fin de semana llamando para pedir renuncias a los compañeros". El sujeto tácito de la acusación, enarbolada por un consejero del PJ bonaerense, aludía a los "chicos de La Cámpora", mote que el peronismo tradicional continúa usando a pesar de que ya superan los 40 años. El "Operativo Máximo" (Kirchner, como presidente del partido franquicia provincial) se encamina a a hacerse realidad, a pesar de que sigue dividiendo las aguas justicialistas.

La palabra clave, hoy por hoy, es "consenso". Y el porcentaje de aprobación: 100 % es lo que reclama el líder camporista para aceptar el "operativo clamor" que lanzaron intendentes de la tercera sección electoral. "No quiere ser prenda de división", juran cerca suyo. Mientras unos dicen que se trabaja en la búsqueda del beneplácito, los que resisten acusan presiones. Pero todo se encamina a un permiso aunque sea con fórceps.

Un dato técnico no menor ya circula: Máximo Kirchner está afiliado al PJ de Santa Cruz, según el padrón online. El artículo 64 de la Carta Orgánica bonaerense estipula que sus candidatos deben tener 2 años de afiliación provincial. "Eso se arregla", confió un experto en solucionar escollos legales.

Como contó este diario hace un mes, ya se venía cocinando la posibilidad de que, en paralelo a la entronización de Alberto Fernández en el PJ Nacional, el jefe de la bancada oficialista de Diputados se sentara en simultáneo en la silla de la filial bonaerense. A diferencia del caso del Presidente, con una institución que prorrogó sus elecciones durante todo 2020 por la pandemia, en la provincial los mandatos están vigentes hasta diciembre de 2021. Una adelantada entronización del hijo de Cristina Kirchner forzaría una renuncia masiva de medio centenar de autoridades, muchos de ellos alcaldes.

Para evitar que la sangre llegara al río, el Jefe de Estado respaldó el domingo a Máximo Kirchner, después de que el líder camporista pasara por Lomas de Zamora (distrito que fue punta de lanza de su candidatura partidaria) y despotricara contra "operaciones mediáticas" para dividir al PJ. Apuntó contra tres intendentes, dos de ellos que conducen el PJ (Gustavo Menéndez y Fernando Gray) y un tercero albertista, Juan Zabaleta. "Es un referente de esta coalición con el que compartimos estas políticas y con el que vamos a compartir también los espacios de construcción", se sumó ayer al clamor este último, tras la bendición presidencial.

"Alberto bajó línea, se prioriza la unidad", resumen desde la Casa Rosada, un mantra de las batallas perdidas en la puja interna todista. Otros intendentes tuitearon su apoyo pero ninguno, aún, puso su renuncia a disposición para allanar el camino a Máximo.

Días atrás, cuando todo amenazaba con explotar, el Presidente envió a dos ministros a hablar con los jefes comunales, en especial los díscolos, Eduardo "Wado" de Pedro (Interior) y Gabriel Katopodis (Obras Püblicas). Después de los llamados, alguno que no terminó de la mejor manera, la dupla le trasladó un mensaje optimista a Fernández: "Está cerrado en un 99%". Por lo que, según las matemáticas, falta aún un 1% para cumplir los deseos de Máximo. 

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