EL SERVICIO, SUSPENDIDO HASTA QUE LIBEREN A LOS PRESOS

Metrodelegados y subte: Larreta se enfrenta a oposición y gremios

El jefe de gobierno porteño se niega a negociar con la cúpula y alerta por despidos. La oposición y otros gremios se abroquelan para romper el techo del 15% a las paritarias

Los momentos de tensión vividos bajo tierra por la detención de 16 trabajadores del subte, ayer a la mañana, emergieron por la tarde a la superficie con el caótico escenario que atravesaron miles de personas en el regreso a sus hogares por el paro total en las seis líneas y el Premetro, que se mantendrá hasta que la Justicia libere a los huelguistas, entre los que se cuenta el delegado Néstor Segovia. No obstante, sobre el final de la jornada de ayer Segovia y los detenidos fueron liberados y el paro de subtes fue levantado.

"Salí más fortalecido que nunca. No tengo miedo de estar preso. Pensaron que nos iban a amedrentar. Sigo reivindicando nuestro pedido de discutir paritarias libres y sin techo. Después, todo lo que pasó es un circo. Le decimos a Larreta que vamos a continuar haciendo medidas y queremos discutir paritarias. No declaré porque es todo una pavada", subrayó Segovia tras su liberación.

La conducción de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro (Agtsyp) denunció una "represión" de la Policía de la Ciudad cuando, en horas de la mañana, personal jerárquico ajeno al gremio en conflicto intentó poner a andar un servicio de emergencia en la línea H, detenida junto a la línea E, bajo el esquema de paros rotativos que vienen sucediendo. Los trabajadores se echaron a las vías para impedirlo y los efectivos de Infantería entraron con escudos para sacarlos a la fuerza.

Las detenciones -incluida la espectacularización por TV del arresto a Segovia- llevó a los metrodelegados a imponer un paro indeterminado. El titular del sindicato, Roberto Pianelli, ratificó anoche en la puerta de la comisaría 30 de Barracas, donde fueron a parar siete trabajadores, que la medida de fuerza terminará "cuando liberen a los detenidos". Uno de los trabajadores, Carlos Toledo, fue puesto en libertad.

La determinación gremial fue acompañada por casi todo el espectro opositor porteño, desde el Frente de Izquierda, hasta el kirchnerismo, que se acercaron a la estación Las Heras, uno de los focos del conflicto. Por allí se vio a Myriam Bregman y Gabriel Solano, legisladores porteños; al diputado nacional Nicolás del Caño, y a los ediles de Unidad Ciudadana, Mariano Recalde y Carlos Tomada. El radicalismo de Martín Lousteau y el socialismo de Roy Cortina hicieron silencio al respecto.

Los gremios que conforman la multisectorial "Paritarias sin Techo", principalmente adscriptos a las dos CTA, se acercaron a solidarizarse con los Metrodelegados, en tanto que la CGT emitió un comunicado repudiando la "represión hacia dirigentes gremiales representantes de trabajadores" del subte, y cargó contra el accionar policial contra "manifestaciones pacificas".

Por la tarde, la Ciudad anunció una conferencia de prensa del jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, que finalmente delegó la exposición a las cámaras y preguntas a su jefe de gabinete, Felipe Miguel. El ministro coordinador ratificó que los metrodelegados "no pueden negociar paritarias" porque su personería se halla suspendida, y justificó el accionar de la Policía de la Ciudad, motivado, dijo, por "acciones de flagrancia".

Siguiendo la línea dura trazada por Larreta, Miguel reforzó que "se van a aplicar todas las sanciones que correspondan" a los trabajadores, que reclaman una convocatoria al diálogo en representación de los trabajadores y una paritaria por encima del 15,2% que aceptó la UTA y los supervisores. El ministro también recordó que se están aplicando "descuentos y suspensiones" y no descartó que se se pueda llegar a los "despidos".

Larreta llegó a una instancia que prefería evitar hace días con sus colaboradores, como lo es la paralización total del servicio, con impacto directo en el descontento social. El jefe de gobierno se halla en la disyuntiva de aferrarse a la vía legal, que le justifica no dialogar con un gremio cuya personería está suspendida luego que la Corte se negara a tratar un recurso extraordinario o bajar el tono de agresión y convocar al diálogo. En el juego político, sería concederle una victoria al agitado movimiento sindical.

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