Macri debe aprender el equilibrio entre el Estado presente y el respeto a la ley

La situación de los manifestantes de Cresta Roja muestra en estos días la peor cara de la Argentina. Y uno de los conflictos culturales al que Mauricio Macri debe encontrarle solución en el corto plazo. Un grupo empresario irresponsable, que no pudo sostener su actividad pese a los abultados subsidios con los que fue beneficiado por el gobierno de Cristina Kirchner.

Un grupo gremial que eligió una vía ilegal (cortar el tránsito de la Autopista Ricchieri) para publicitar el reclamo legítimo de la defensa de los puestos de trabajo perdidos. Y una gestión recién llegada al poder que exhibió una conducción endeble e ineficaz de las fuerzas de seguridad, por lo que el desalojo de quienes bloqueaban el camino al aeropuerto de Ezeiza terminó con balazos de goma, heridos y detenidos. Nada que el nuevo gobierno pueda catalogar como un logro político cuando recién han pasado 12 días al frente del Estado.

Queda claro a esta altura que hay sectores de la oposición, empezando por el kirchnerismo y la izquierda más dura, que no le darán tregua a Macri y que buscarán mostrarlo como un presidente partidario de la mano dura y del accionar represivo. Pero esto ya lo sabía el Gobierno y ahora deben extremar las medidas para que la solución de los conflictos camine por la senda del equilibrio entre el papel contenedor del Estado y el choque cultural de volver a transitar el sendero de la ley. El presidente y sus ministros deberán aprender rápido esta lección si no quieren cargar con la responsabilidad de todas las tensiones sociales que augura un nuevo verano caliente.

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