Ley impositiva: Alberto ablanda a Kicillof en la pelea con los intendentes

El Presidente recibió en la mañana al intendente de Lanús, Néstor Grindetti, para acercar posiciones con los jefes comunales opositores y asegurar votos para el paquete fiscal del gobernador bonaerense, que recaló por la tarde en Casa Rosada.

Decidido a destrabar el conflicto que suscitó la ley impositiva 2020 del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, el presidente de la Nación, Alberto Fernández, arrancó la semana poniendo especial énfasis en la negociación con los intendentes opositores de Cambiemos, y a la vez procurando calmar los ánimos de los jefes comunales aliados que se muestran disconformes con el estilo de gobernanza del exministro de Economía de Cristina Kirchner, que a la vista de las dificultades para engrosar la recaudación, cedió en varios de los puntos que había ideado originalmente.

El gobernador bonaerense pretende que la Cámara de Diputados de la provincia trate y apruebe este miércoles el proyecto que estipula, entre otras cosas, una suba de hasta el 75% en las alícuotas del Impuesto Inmobiliario Rural y Urbano para las propiedades mejor valuadas, en manos de los sectores con mayor espalda económica para afrontar la recesión. En la misma jornada, de acuerdo a la negociación abierta, podría incluso votarse en el Senado provincial.

Tras fervientes negociaciones en Buenos Aires y en La Plata, la gobernación aceptó modificar el impuesto a los Ingresos Brutos para no gravar la producción nacional de medicamentos ni la actividad de acopio de granos en puertos de la jurisdicción. Asimismo, retirará los cambios en la distribución del impuesto a las Patentes sobre vehículos con diez o más años de antigüedad, que hoy queda en la caja de los municipios, a los que Kicillof pretendía absorberles el 20% del tributo.

Otras concesiones evaluadas en La Plata hacen a la presión tributaria sobre los servicios profesionales y la venta al menudeo. Sin embargo, el gobernador se mantenía firme en no tocar el Inmobiliario Rural y Urbano, en el cual aceptaba "reducir la incidencia sin que se aplane la progresividad", en palabras de su equipo.

El incremento de la presión sobre propietarios de campos y grandes viviendas fue rechazado de plano por Cambiemos, que buscaba reducirlo del 75% al 55%, en cierta línea con la inflación. No obstante, algunos alcaldes, como Gustavo Posse (San Isidro) y Diego Valenzuela (Tres de Febrero) se abrieron a la negociación tras verse cara a cara con Kicillof, la semana pasada. Posse, incluso, conversó con el mismo presidente.

En ciertos distritos urbanos de nivel socioeconómico alto o amplias propiedades rurales, la negociación de los intendentes apuntaba a evitar que una mayoría de sus vecinos y electores fuera alcanzado por la suba. De allí que peticionaran para bajar la alícuota entre cinco y diez puntos.

 

Fernández mediador

Con esa línea pasó por la Casa Rosada el intendente de Lanús, Héctor Grindetti, quien llegó hasta allí invitado por el vicejefe de asesores del presidente, Julián Leunda, y se vio cara a cara con el primer mandatario por espacio de 15 minutos. A la salida, Grindetti dejó la puerta abierta para la aprobación legislativa del proyecto al considerar que deben darle "herramientas" al gobernador.

Por la tarde, luego del gesto político a cargo de la Casa Rosada, el gobernador Axel Kicillof llegó a Balcarce 50 cerca de las 15 para entrevistarse con el ministro del Interior, Eduardo "Wado" De Pedro, en ausencia del jefe de Estado, que abandonó la Casa de Gobierno luego de almorzar con el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa.

Una hora después, Alberto regresó y se vio cara a cara con Kicillof, con quien discutió los términos del debate parlamentario por venir en la Legislatura bonaerense para aprobar una ley clave para poner cuanto antes en marcha la gestión local.

El Gobierno nacional pretendía anoche "ablandar" la posición rígida del exministro y exdiputado. Fuentes en la Casa Rosada resaltaron que Fernández "siguió de cerca" la ardua negociación que se abrió en la Provincia e incluso procuró limar asperezas entre Kicillof y el resto de los intendentes, sean ajenos o propios, que lo ven obnubilado por conseguir su objetivo: gravar los patrimonios más grandes de la Provincia.

Para Fernández, la mantención del Inmobiliario en los guarismos propuestos por Kicillof "es algo más ideológico que pragmático", entendiendo que el costo fiscal de reducir la alícuota no tiene alto impacto. Sin embargo, para el gobernador, una modificación de la pirámide tributaria "es dejar de lado la progresividad y hacer que todos paguen el mismo aumento, o bien, desfinanciar la provincia".

En La Plata advirtieron que la rebaja que propone la oposición implica "menos coparticipación para municipios, menos obra, menos seguridad y menos infraestructura escolar". Aunque dejaron abierta la puerta a "reducir la incidencia (de la suba) sin achatar la pirámide".

En el Gobierno calculan que las diferencias en el valor de las alícuotas representan unos $ 1000 millones, que de ceder, la Provincia igual podría recaudar a través de otros recursos, o bien abrir una negociación hacia adelante y ya sin la urgencia de cubrir un rojo fiscal preocupante en las arcas públicas de La Plata.

Tags relacionados