La relación con Carrió después del 10D: cuál fue el mensaje que bajó Macri a sus ministros

Tras años de sociedad en Cambiemos con la ex diputada nacional, el Presidente anticipó a su mesa chica un cambio de postura a partir del cambio de gobierno.

Desde el minuto cero de su creación como espacio, Elisa Carrió fue parte trascendental de la estructura de Cambiemos. Participó de una interna presidencial con Ernesto Sanz y Mauricio Macri y luego apuntaló, como pocos, la campaña de Mauricio Macri hacia la Cosa Rosada y los cuatro años de gestión.

El Presidente le agradeció ese compromiso, en público y en privado, en reiteradas ocasiones, la sentó en una silla bien cercana, casi en más en condición de confidente que de socia política, y sobre todo, le dio libertad de acción. Lo que dijera Carrió, por explosivo que fuera, no iba a ser retrucado. Ni siquiera si apuntaba en dirección contra funcionarios del propio gobierno de Macri. La orden era no responder, no hacerse cargo. Hasta ahora.

A partir del 10 de diciembre, cuando Macri y su equipo dejen Balcarce 50 y Juntos por el Cambio se convierta en el principal bloque opositor en el Congreso, habrá vía libre para replicar cada cuestionamiento que surja de Carrió, en caso de que ella se exprese, teniendo en cuenta que recientemente anunció su retiro de la política activa y, además, renunció a su banca como diputada nacional.

Desde la cúpula del PRO se autorizó a responderle a la ex legisladora, que durante todo el mandato de Macri tuvo fuertes cruces con ministros como Rogelio Frigerio y Germán Garavano, de Interior y Justicia, por ejemplo.

A la par, sus constantes críticas y acusaciones al ex presidente de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti, entienden en Casa Rosada, dieron pie a una distancia de la cúpula judicial respecto al Ejecutivo de Macri. Traducción: consideran que los dardos de Carrió a Lorenzetti motivaron, de manera indirecta, un aluvión de fallos en contra de la administración Macri que surgieron desde el cuarto piso de los tribunales de Talcahuano.

No obstante, desde el Gobierno evitarán que las diferencias con Carrió que pueda haber de aquí en adelante motiven una ruptura de la alianza política que mantendrán, especialmente, en el Congreso. Dieciséis diputados de la Coalición Cívica obligan a mantener las relaciones con cordialidad.

En el Gobierno consideran que conservar la mayor parte de la estructura original del espacio será vital para lo que viene. Y en ese sentido, Macri sabe que precisa de todos sus aliados para reconstruirse como líder opositor.

De allí que en la mesa chica del Presidente conserve su lugar alguien de la Coalición Cívica, incluso sin ser Carrió. Una señal fue la presencia de Maximiliano Ferraro, electo diputado nacional y presidente de la CC, en la última reunión de gabinete, de la que participaron las principales espadas políticas de Juntos por el Cambio.

Por eso, con Carrió se mantendrá la buena sintonía de siempre, pero no se permitirán embates contra miembros del espacio. Son tiempos de cambio, no sólo en cuanto a la gestión presidencial, sino también en cuanto al manejo de las formas y qué y cómo se responde.

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