La mujeres y la brecha económica: qué barreras hay que derribar

En la última década, la equidad de género se convirtió en un tema central para gobiernos, empresas y la sociedad en general. Sin embargo, la brecha sigue siendo amplia.

En la última década, la equidad de género se convirtió en un tema central para gobiernos, empresas y la sociedad en general. Sin embargo, pese a los esfuerzos y el avance en la lucha a favor de los derechos de la mujer todavía la brecha económica, con respecto a los hombres, sigue siendo amplia. El trabajo no remunerado, los ingresos y el techo de cristal, entre las principales barreras por derribar.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, el Banco Central consideró una oportunidad para reflexionar sobre las desigualdades y promover el desarrollo pleno y el ejercicio efectivo de los derechos de las mujeres y diversidades.

Desde el 2 al 8 de marzo la entidad realiza la campaña #MujeresyBrechaEconómica a través de sus redes sociales, con el objetivo de divulgar información sobre distintas brechas económicas. “La visibilización cumple, además, con la tarea de compilar y publicar regularmente estadísticas monetarias, financieras, cambiarias y crediticias que nos asigna nuestra Carta Orgánica , destaca a través de su página oficial.

Cinco ejes, obtenidos del Informe de Inclusión Financiera y otras estadísticas oficiales:

Trabajo no remunerado: la brecha en la distribución del trabajo doméstico es una de las mayores fuentes de desigualdad entre mujeres y varones. Las mujeres dedican más del doble de horas a trabajos no remunerados que los varones.

Por semana las mujeres destinan en promedio 15 horas a trabajo remunerado y 42 horas a trabajo doméstico no remunerado.

En cambio, los varones destinan 33 horas a trabajo remunerado y 17 horas a trabajo doméstico no remunerado.

Brecha en el mercado laboral: las mujeres participan de la actividad económica 20% menos que los varones. Esto tiene su correlato en la menor cantidad de mujeres titulares de cuentas sueldo.

En Argentina 2 de cada 10 mujeres son titulares de cuentas sueldos mientras que los varones son 3 de cada 10.

Brecha de ingresos: la brecha de ingresos entre mujeres y varones es del 27%.

La diferencia de ingresos existe a pesar de que las mujeres tienen mayor formación educativa: el 60% de las mujeres tienen educación secundaria o superior en contraposición del 55% en los varones.

Brecha en el acceso al crédito: los varones acceden casi el doble que las mujeres a créditos que requieren mayores garantías y tiene plazos más largos de repago, como préstamos prendarios e hipotecarios.

En el caso de créditos hipotecarios la relación de acceso es de 0,5% de mujeres vs. 1% de varones y en los préstamos prendarios la relación de acceso es de 1% de mujeres vs. 1,9% de varones.

Techo de cristal: hay un 30% menos mujeres que varones en puestos jerárquicos y de decisión en ámbitos laborales.

El 5,4% de las mujeres ocupa cargos de jefatura o dirección mientras que el 7,8% de los varones acceden a estas posiciones jerárquicas.

Todas estas desigualdades afectan el desarrollo y la independencia económica de las mujeres e impactan en la construcción de una sociedad equitativa.

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