La industria, a la espera de condiciones macro e incentivos para mayor producción

El mayor obstáculo es la macro, expresada en elevada inflación, altas tasas de interés y una presión tributaria que castiga la producción. Apuesta a las reformas pendientes y pedido de políticas activas

El sector industrial y en especial las pequeñas y medianas empresas, llegan a las PASO del domingo con una agenda de medidas pendientes con varios renglones, muchos más de los que esperaban tener a comienzos de año y los que presumía que debería atender el propio Gobierno.

Desde hace catorce meses, sin interrupción, la producción industrial se contrae en la comparación interanual, arrastrando en esa caída niveles de inversión, empleo y rentabilidad. Según datos relevados por la Unión Industrial Argentina (UIA) desde enero de 2016, al comenzar la actual gestión , la actividad industrial sólo creció en 2017 (1% interanual), tras caer 4,8% el año anterior, sumando una nueva baja de 3,4% en 2018 y 8,6% en los primeros cinco meses de este año.

Las estadísticas oficiales no difieren demasiado. El Índice de Producción Industrial manufacturero -y el EMI que lo antecedió- arroja para el primer año de Mauricio Macri una baja del 4,6%, mientras que hubo una expansión de 1,8% al año siguiente y una contracción de 5% en 2018. El acumulado del primer semestre de este año -último dato disponible- muestra una baja de 9,4% en relación al mismo período del año anterior.

Hacia adelante, los principales referentes del sector fabril reclaman poner en marcha con urgencia el aparato productivo. No suena descabellado en este contexto. El financiamiento a tasas blandas es uno de los principales reclamos. La Línea de Crédito para Inversión Productiva (Licyp) que arrancó en 2016 con una tasa del 17% anual en pesos finalizó en diciembre de 2018 al 35%, y nunca más fue repuesta.

El empresariado en forma casi unánime apoya las llamadas reformas estructurales -impositiva, laboral y previsional- que el Gobierno quiere aprobar tras las elecciones. En la mirada empresarial son temas que explican parte del costo argentino, que impacta en la competitividad local.

Más allá de medidas sectoriales específicas, que el Gobierno impulsó para romper la lógica recesiva en los últimos meses, lo que más complica al sector manufacturero es la macro. Y allí además de las tasas de interés que hoy superan el 60% anual, hay que mencionar el tipo de cambio, que mejora la competitividad para exportar pero incide, y mucho, en los insumos importados. Además, presiona sobre la inflación, reduciendo los niveles de consumo de la población.

La carga tributaria es otra de las demandas generalizadas. El propio Gobierno admite que es elevada pero no tiene mucho margen de acción, mucho menos con la meta de déficit primario cero comprometida ante el Fondo Monetario Internacional.

Las retenciones y la baja de reintegros a las exportaciones responden a ello. Hay un compromiso de Macri de eliminarlas en 2021. Los empresarios tendrán paciencia pero esperan que se cumpla.

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