CREEN QUE EN 2018 SE CRECER SÓLO POR ARRASTRE ESTAD STICO

Economía con el FMI será recesiva, con dólar libre y la inflación en segundo plano

Tras la disparada del dólar en las dos últimas jornadas, en las que no hubo intervención del BCRA, quedó en claro que el tipo de cambio previsto en el plan acordado deberá flotar

Recesión, elevada inflación y un dólar más elevado se van a conjugar en los próximos meses como resultado del programa que consensuó el Gobierno con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El escenario complicado para la macroeconomía es compartida por los analistas, que advierten que la lucha para frenar la suba de precios quedó en un segundo plano en este contexto, y que incluso podrá llegar al 32% anual, sin dar muchas explicaciones al FMI. Se priorizará el ajuste fiscal y dejar que el tipo de cambio fluctúe (hacia arriba) en el mercado.

El dólar volvió a subir el viernes, por segundo día consecutivo sin intervenciones por parte del Banco Central en el mercado cambiario y cerró en $ 28,10 en el mayorista. La consigna clara transmitida desde el FMI parece haber hecho mella: el tipo de cambio debía flotar libremente y sólo se debía intervenir ante un hecho "disruptivo".

Una fuente cercana a la elaboración de la carta de intención confió a El Cronista que desde el FMI advirtieron el jueves pasado de este pedido al Gobierno. Les recordaron que era parte del plan acordado la libre flotación y que debía haber cero intervención y, por lo tanto, de no cumplirse, el programa caería.

Los analistas consultados identificaron que hubo una modificación, de hecho, desde que se conoció el jueves pasado la carta de intención. "La innovación más grande es que se deja de usar un ancla cambiaria", reconoció Jorge Vasconcelos, economista y vicepresidente del IERAL, instituto de investigaciones económicas de la Fundación Mediterránea.

Si bien advirtió que se va a sufrir al dejar de contar con esta ancla, "los planes de estabilización que se usaron con este mecanismo, cuando se levantaban, se dejaba de tener estabilidad; para la Argentina es una novedad importantísima".

Señaló que hay una cuestión que se da en la Argentina, en donde en el régimen cambiario, además de mirar el déficit de cuenta corriente y los vencimientos de deuda externa, hay que mirar los ahorros locales, si se dolarizan o no y, si lo hacen, si quedan dentro del sistema financiero. "Un problema que hubo en últimos 12 meses es que la dolarización se hizo intensa: se llegó a unos u$s 29.000 millones de demanda por atesoramiento y lo peor es que sólo poco menos de u$s 6000 millones aumentaron los depósitos en dólares en el sistema; es decir que cuatro de 5 dólares fueron al colchón", describió.

Sobre el dólar y el esquema general, dijo que "claramente hay un diseño del programa en el que la inflación es un problema secundario, no porque no sea importante, sino porque está destinado a resolver el problema externo".

Coincidió en ese aspecto Ramiro Albrieu, investigador del Centro de Estudios deEstado y Sociedad (Cedes) y profesor de la UBA. "En este programa, se soltó la inflación", reconoció.

En ese sentido, advirtió que para 2019 va a ser muy difícil lograr bajar a 21%, teniendo en cuenta la meta de 17% y la posibilidad de llegar a la cota superior, que implicaría 4 puntos porcentuales adicionales. "Excepto que transites una economía con una caída tan profunda y bastante persistente", describió.

Y se sentirá el impacto en la actividad: "Va a ser un programa de ajuste y, en ese sentido, que haya inflación es recesivo; pero si encima está el recorte fiscal, será doblemente recesivo. Será lo que se conoce como overkill, en la que la economía sobreajusta y no hay margen para aplicar política anticíclica.

Vaticina que habrá entre 9 y 12 meses de recesión, en el que el sector privado va a gastar menos pero también lo hará el sector público.

Ambos ven que la posibilidad de seguir con el ajuste fiscal no va a ser tan complicado de cumplir y Albrieu identificó que la devaluación va a ayudar a mejorar el déficit primario.

Para Juan Ignacio Paolicchi, de EcoGo, también se este año se va a crecer poco, "y encima un crecimiento explicado en gran medida por un efecto estadístico donde beneficia mucho el arrastre que te dejó 2017".

Agregó que el programa es cumplible pero hay que evaluar a costa de qué. "Luce muy ambicioso para 2019, incluso la corrección fiscal. "Se depende mucho de la dinámica que adquiera el contexto internacional y qué tanto se logre conseguir un acceso al financiamiento en un mercado internacional cada vez más incierto", advirtió.

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