Junto con el apretón fiscal, la deuda flotante cae al valor más bajo en 5 años

En un contexto de ajuste del gasto, el Gobierno no recurrió a la estrategia de atrasar pagos para maquillar el déficit. El IARAF señala que es un "comportamiento destacable" y "poco común" en la Argentina

El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) destacó ayer en un informe que el Estado Nacional consiguió en el primer semestre de 2019 alcanzar el stock de deuda flotante más bajo de los últimos 5 años, "un comportamiento destacable".

La deuda pública flotante, que por su naturaleza es de corto plazo, es la diferencia que surge entre el gasto que el Gobierno se comprometió a efectuar y el gasto efectivamente pagado.

En los primeros seis meses del corriente llegó a representar el 0,61% del Producto Bruto Interno (PBI), el valor más pequeño desde 2015.

Según el IARAF, combinar una reducción del gasto devengado con una baja de la deuda flotante en relación a años previos es algo "poco común" en Argentina.

"En parte tiene que ver con la dinámica del gasto en prestaciones sociales, que ajusta automáticamente por inflación pasada", indicaron los economistas Nadin Argañaraz, Ariel Barraud y Valentín Mongi.

De todas formas, para el IARAF es atendible que el gasto pagado no se bajó gracias a la estrategia de aumentar la deuda flotante, como ocurrió en ocasiones anteriores.

"Más allá de las diferencias temporales normales que surgen por cuestiones administrativas entre el momento de la orden de pago y el efectivo cobro del mismo, el seguimiento de la evolución de la deuda flotante resulta relevante en un escenario de restricciones fiscales, ya que el aumento de la misma es un mecanismo al que suelen recurrir los diferentes Gobiernos para posponer el pago de distintas obligaciones, u ocasionalmente contar con margen para mostrar una baja parcial en el gasto pagado", recordaron en la consultora.

El valor más elevado de deuda flotante en el acumulado al primer semestre de los años recientes se registró en 2017, cuando llegó a representar el 0,87% del PBI.

Las metas de deuda flotante que estableció el Tesoro junto al Fondo Monetario Internacional (FMI) están fijadas bajo el criterio de computar la diferencia entre el gasto primario base devengado y el gasto primario en base caja, y significaban $ 75.600 millones al cierre del primer trimestre y $ 90.600 millones al finalizar junio.

En relación al mismo período de 2018, la deuda flotante acumulada al primer semestre se contrajo un 17,5% en términos reales y cedió 0,10 puntos porcentuales.

Al igual que en el resto de los años, los Servicios Sociales (0,35) fueron los que más aportaron al stock de deuda flotante, seguido por los Servicios Económicos (0,16), que incluyen subsidios a la energía y al transporte.

Éste último ítem tuvo su valor más alto en 2017 (0,37% del PBI).

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