Jorge Chemes (CRA): "Este año tuvimos una mirada muy mala desde el Gobierno hacia el sector agropecuario"

En diálogo exclusivo con El Cronista, el dirigente empresarial y exdiputado nacional por la UCR de Entre Ríos, confía en el potencial productivo del campo pero pide bajar la carga impositiva y reclama mayor empatía del Gobierno hacia el sector.

En un año atravesado por la pandemia, el campo tiene buenas perspectivas por los precios internacionales, pero desafíos climáticos y caída de la rentabilidad. En diálogo con El Cronista, Jorge Chemes, titular de Confederaciones Rurales Argentina (CRA), sostiene que el complejo oleaginoso y la carne vacuna "tienen mucho para crecer en exportaciones" y explica que no piden una devaluación sino "una reducción de la carga impositiva". Pero admite que el obstáculo en la relación con el Gobierno es que "no nos creen".

-¿Cuál es hoy la foto del campo y cómo cerrará el año?

-A nivel productivo el campo ha progresado mucho tecnológicamente, ha sido un año donde a pesar de la falta de perspectivas se siguió produciendo. Sin dudas, hoy la carne vacuna se ubica en un primer lugar y es lo que mejor está en materia de renta agropecuaria, después sigue todo lo demás. Pero esto no se puede plasmar en los precios y porcentaje de rentabilidad. Y si hay algo que ha sido malo este año es la carga impositiva que ha tenido que soportar el campo.

-Entiendo que se refiere a retenciones ¿verdad?

-Las retenciones tienen un peso importante pero lo que está golpeando fuerte y afectando los márgenes de rentabilidad es todo el paquete impositivo. El problema es la falta de medidas del Gobierno para el sector. No ha habido objetivos claros y durante todo el año no hemos sabido dónde estamos parados. Obviamente, la pandemia sumó para que esto sea así pero la verdad es que tuvimos una mirada muy mala desde el Gobierno hacia el campo, en el sentido de que en ningún momento se lo vio como un sector al que si lo ayudan y promueven, puede ser importante. Solamente fue visto por las posibilidades de recaudación fiscal.

-¿El caso Vicentín fue una bisagra en ese sentido?

-Fue el punto de partida de todo esto que estamos planteando. Las marchas y contramarchas, obviamente, han dejado un escenario de desconfianza y falta de certezas y eso es lo que el campo siente mucho.

-Las entidades del campo mantienen diálogo con el Gobierno. ¿Qué les dicen cuando plantean estas cosas?

-Se plantea claramente desde el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) y también desde la Mesa de Enlace en los encuentros que hemos tenido con el ministro (Luis) Basterra, pero no recibimos ninguna respuesta. Sí, se ha visto al proyecto agroindustrial con buenos ojos porque, evidentemente, muestra que aumenta las exportaciones a u$s 100.000 millones y esto les abre los ojos, pero no toman conciencia de la importancia que tiene el campo o todo el sector agropecuario para la producción y los recursos para el país.

-¿Qué pide el sector para crecer?

-Una modificación o reducción del paquete impositivo sería la mejor señal que podrían dar. No estamos pidiendo que sea inmediata pero al menos, que muestren un cronograma de reducción en retenciones o modificaciones en materia impositiva. Pero sin embargo, no muestran absolutamente nada. Le diría que con mostrar eso ya sería una buena señal porque los precios en los mercados internacionales de futuro muestran una situación interesante para producir, los mercados están muy firmes. La verdad, no entendemos cómo esas señales de buenos precios en mercados internacionales no motivan al Gobierno a generar una política de incentivos para que el productor produzca más.

-Bueno, la respuesta sería un costo fiscal que no puede o no quiere asumir en este momento.

-No creo que ésa sea la principal limitante y le explico por qué. En todas las propuestas que le estamos haciendo al Gobierno, le mostramos claramente que si se incentiva la producción, a pesar de que se baje la carga impositiva, el aumento de las exportaciones compensaría perfectamente ese faltante que habría por menor carga impositiva. Y sin embargo, no lo entienden, creo que no nos creen, ésta es la realidad.

-¿Qué baja de retenciones se necesita, por ejemplo en soja, para que las exportaciones crezcan?

-El proyecto agroindustrial lo va a mostrar claramente, con números, pero le diría que en soja es lo que más habría que actuar. En las demás producciones, en general, se han estancado y en economías regionales intentan bajarlas. Si la retención en soja se baja en 5 o 6 puntos en forma inmediata, el aumento de exportaciones en el término de un año o un año y medio compensaría esa baja. A partir de ahí, establecer un cronograma que vaya bajando y llegue al 15% en dos años, eso se compensaría con el aumento de exportaciones.

-¿Esa estimación es para todo el complejo sojero (aceites, harinas) o sólo para el poroto?

-Tiene que ser para todo el complejo aceitero, eso desde ya.

-El Consejo Agroindustrial Argentino generó expectativas pero el proyecto de ley no termina de salir. ¿Por qué está trabado?

-Se avanzó mucho, se dividió en comisiones para avanzar específicamente en cada tema. Esas comisiones han consensuado propuestas que se les están entregando al Gobierno. Pero la limitante es justamente la falta de confianza que tiene el Gobierno en las propuestas que le llevamos. Ponen como principal limitante que no se les caiga la recaudación y no falten productos en el mercado interno. Y nosotros le mostramos que eso se puede cumplir perfectamente pero es falta de confianza. No nos creen, para hablar en criollo.

-¿Por dónde podrían crecer las exportaciones para llegar a esos u$s 100.000 millones?

-Básicamente, por el complejo aceitero, que tiene mucho para crecer y en subproductos lo mismo. También la carne vacuna, que hoy tiene más demanda que oferta. Y todo lo que es exportaciones hoy se vería muy favorecido porque el tipo de cambio, no le digo que es extraordinario, pero es bastante bueno. 

-O sea que el dólar a $ 85 les parece bien pero todo se complica con las retenciones.

-Exactamente. Por eso pedimos baja de la carga impositiva y no devaluación. Lo que se necesita es aliviar la carga impositiva para mejorar el valor del dólar, sin tener que devaluar.

-¿Cómo está la relación del empresariado con el Gobierno? El proyecto de impuesto a la riqueza parece una nueva divisoria de aguas.

-Como empresario del campo, nos desconcierta que por un lado los funcionarios prometen y dicen que hay que apoyar al sector productivo, incentivarlo, y a las 48 horas nos sacan un proyecto de ley en el que nos cargan impositivamente y no sobre las ganancias, si no peor, sobre el capital. Y con proyectos que terminan siendo confiscatorios. Hay contradicción o doble discurso, no sé cómo llamarlo, pero una cosa no coincide con la otra.

-¿Cómo ve al Gobierno frente al año electoral y hacia el sector agropecuario?

-Veo una situación muy complicada para el año que viene. Hay mucho desorden en pensamientos y objetivos dentro del Gobierno. Por lo menos veo dos líneas, una que piensa que el país sale a través de lineamientos productivos y otro sector que está totalmente ideologizado y que con recetas equivocadas y pensamientos fundamentalistas, en lugar de promocionar al sector productivo, lo atacan. Si no se ordenan y marcan un horizonte claro, va a ser muy difícil que desde el sector productivo se pueda tener alguna señal como para ponerse en marcha.

-¿Complica al sector agropecuario la demora del acuerdo con el Fondo?

-Sí, el no poder llegar a un acuerdo inmediatamente, también genera falta de visión hacia adelante. Es muy difícil planificar si no sabemos qué va a pasar con el Fondo Monetario. Y al FMI le pasa exactamente lo mismo, no son inconscientes de lo que están viendo, que el Gobierno dice una cosa y las medidas terminan diciendo otra. Esto hace que se lentifique el acuerdo. Por otro lado, si bien mira la perspectiva de desarrollo del país, el Fondo no profundiza el modo en que le vamos a pagar, lo que le interesa es que podamos pagar la deuda.

-¿El clima puede jugar una mala pasada en la campaña 2021?

-El clima es un socio fundamental del campo, así que nos define los rendimientos. El trigo ya se está cosechando y se está viendo que la sequía golpeó fuerte, con bajas de rendimiento importantes. En la cosecha gruesa (maíz, sorgo, girasol y soja) todavía hay posibilidades de que se recupere porque recién están comenzando los cultivos y queda tiempo. Pero las perspectivas son que no tendremos las lluvias necesarias en el verano, por lo que los rendimientos para estos cuatro cultivos tampoco van a ser extraordinarios. Es una agravante más que se suma a esta crisis que vivimos.

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