Bono IFE ANSeS: el Gobierno pone en duda el cuarto subsidio de $ 10.000 y habla de "ayuda focalizada"

El jefe de gabinete, Santiago Cafiero, debilitó la posibilidad de repetir la transferencia de ingresos que el ministro Daniel Arroyo había sugerido para garantizar paz social a fin de año, y en cambio planteó un esquema de asistencia más focalizado.

La estrategia para asistir al segmento más débil del 40% de los argentinos que se encuentran por debajo de la línea de pobreza y han visto caer sus ingresos como consecuencia de la crisis económica profundizada por la irrupción del coronavirus en el ya delicado contexto local sigue despertando disputas en el amplio espectro de funcionarios y fuerzas políticas que conforman el gobierno de Alberto Fernández. Nuevamente, la discontinuación o prolongación del Ingreso Familar de Emergencia (IFE), que asistió en tres ocasiones a unos 8,8 millones de hogares con $ 10.000 cristalizó las discusiones y hasta peleas intestinas del Frente de Todos.

Como contó El Cronistael Gobierno reconoció implícitamente que no tenía en agenda efectuar un cuarto pago del beneficio dispuesto al inicio del aislamiento social al dar a conocer el cronograma de pagos de contribuciones y pensiones a cargo de la ANSeS para octubre. Ocurre que el organismo previsional, a cargo de Fernanda Raverta, es el encargado de actuar como boca de pago de la población beneficiaria, entre los que se cuentan monotributistas de las categoría A y B, empleadas domésticas, trabajadores informales o desocupados, y beneficiarias de la AUH, y comunicó un calendario que no incluía esta erogación. 

Sin embargo, el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, puso en duda la muerte de la transferencia dineraria al asumir que "se va a acompañar permanentemente a los que la pasan peor", lo que despertó expectativas que no se ajustan necesariamente con lo que se discute en los despachos oficiales.

El IFE, tal como fue concebido, no cosecha muchos adeptos entre los encargados de monitorear las cuentas públicas por la tremenda erogación que supone (fueron más de $ 265.000 millones en las tres rondas), y porque, tal como fue diseñado, no tendría sentido en continuar ya que en muchas zonas donde se regresa a la (nueva) normalidad, los beneficiarios han retomado su actividad laboral.

 

IFE para pocos

En este sentido, el jefe de gabinete, Santiago Cafiero, insistió en que "no está definido el pago de un cuarto IFE", y sopesó que en el contexto de una reapertura productiva y comercial cada vez mayor -que no ha llegado aún para el turismo, las industrias culturales y los espectáculos- se necesitan "herramientas más focalizadas".

Cafiero dijo que "el Estado va a seguir aplicando herramientas agresivas" pero "de un modo más focalizado", y descartó que prime una mirada fiscalista, preocupada por bajar el gasto.

No obstante, el ministro coordinador dejó la puerta abierta si acaso el Gobierno no logra hacer "los entrecruzamientos necesarios" para encontrar a la población que sigue sin poder autogenerarse ingresos.

Como contó este medio, los funcionarios reconocen que no cuentan con el tiempo ni los recursos para "peinar" en profundidad el listado de beneficiarios y discriminar entre aquellos que pudieron volver al trabajo .es el caso de la mayoría de los monotributistas y el personal doméstico, entre los que hay 880.000 inscriptos.

En este contexto, el Gobierno se debate entre acotar la transferencia a un segmento de los actuales beneficiarios, que podría ser de 2,5 a 3 millones, según se considere un corte por edad o bien por informalidad o desempleo, o por el contrario reemplazar el IFE por un programa orientado a la capacitación para la inserción laboral formal.

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