Gas: no habrá aumentos en los próximos meses

Al presentar su informe de gestión, el secretario de Energía, Gustavo Lopetegui, informó que no convocará a la audienca pública en los primeros días de diciembre para definir incrementos en la tarifa del servicio de gas. Igual las facturas subirán 22% por el diferimiento del invierno pasado.

Con el objetivo de no condicionar el inicio de la administración al próximo Gobierno, que comienza su mandato el próximo 10 de diciembre, la gestión de Mauricio Macri resolvió suspender la convocatoria a audiencia pública que a principios de diciembre iba a definir nuevos aumentos en las tarifas de gas.

Así lo indicó este miércoles el secretario de Energía, Gustavo Lopetegui, quien presentó en el Palacio de Hacienda un extenso informe de gestión en el que detalla cómo encontró Macri al sector energético y cuál es su legado para Alberto Fernández.

Sin ese paso formal, los valores de las tarifas de ese servicio público (con precios libres en su segmento mayorista -producción-, que impacta en un 60% en la factura sin impuestos, y precios regulados en el transporte y distribución -que representa el restante 40% de la factura-) no pueden modificarse.

Sin el paso formal de la audiencia pública, los valores de las tarifas de ese servicio público no pueden modificarse.

La audiencia iba a ser convocada para tratar incrementos de tarifas, en base a la inflación mayorista acumulada entre marzo y agosto de este año y el traslado de la devaluación, que por norma se debió haber hecho a partir del 1° de octubre.

Meses atrás, Lopetegui aseguró que la próxima suba sería en enero, pero "para no condicionar a la próxima administración" suspendió ese proceso.

Luego de que en 2016 el entonces ministro de Energía, Juan José Aranguren, incrementó los precios sin convocar a audiencias públicas y la Corte Suprema de Justicia retrotrajo esas tarifas en uno de los fallos más importantes de los últimos años, el Gobierno llamó a una Revisión Tarifaria Integral (RTI) y después siempre se cuidó de convocar a estas audiencias en la previa a cada aumento semestral. 

De todas formas, la tarifa de gas tendrá un aumento en este verano (a partir del 1° de diciembre) de 22% para compensar la baja que tuvo en invierno de 29% desde junio.

Ese mecanismo fue el que encontró el Gobierno para mantener casi estable la tarifa a lo largo del año y que los consumos en los meses más fríos no pongan en serios aprietos a las familias a la hora de pagar.

En el último ajuste de abril, se había definido oficialmente que los hogares pagarían el gas a u$s 4,55 por millón de BTU (precio obtenido mediante una subasta entre petroleras y distribuidoras) pesificado a un tipo de cambio de $ 41.

Con el dólar a $ 60 a partir de agosto, los usuarios residenciales vienen pagando a través de las distribuidoras el equivalente a u$s 3,10 por millón de BTU.

En octubre, por normativa, se debió haber actualizado el tipo de cambio a por lo menos $ 56 con el mismo valor de gas en boca de pozo, algo que ya se descuenta que no sucederá.

Lopetegui piensa que la administración de Fernández no deberá aplicar un aumento desproporcionado para normalizar al sector, sino un alza tal vez algo superior al 30%.

Aún así, Lopetegui piensa que la administración de Fernández no deberá aplicar un aumento desproporcionado para normalizar al sector, sino un alza tal vez algo superior al 30%.

Un estudio del economista Nicolás Arceo, ex vicepresidente de Finanzas de YPF durante la gestión de Miguel Galuccio (2012-2016), había proyectado en cambio que el incremento de las tarifas de gas debía rondar el 60% para respetar los marcos normativos.

Mientras tanto, el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) autorizó a las empresas que fiscaliza -2 transportistas y 9 distribuidoras- a diferir sus programas de inversión, y en estos días analiza si aprueba los planes que les presentaron estas compañías a causa del congelamiento actual, que disminuye su flujo de caja o de efectivo (cash flow).

El secretario de Energía también aprovechó para sugerirle al Gobierno que viene que respete los contratos y los precios internacionales de la energía ya que "hay maneras para que el problema de las tarifas se resuelva de forma no traumática", aunque debe ser consistente con un esquema de baja de inflación y subsidios e incentivos a las inversiones.

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