FMI: qué implica que el acuerdo se alcance en diciembre o en abril, según los analistas

Economistas consultados por El Cronista dieron su visión sobre lo que implicaría firmar el acuerdo antes de fin de año o arreglar en abril, que se erige como el plazo previsto por el Ministerio de Economía.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, aseguró que sería aceptable arribar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en abril de 2021, en contraste con la intención oficial de obtener un arreglo en diciembre que imperaba hace un mes, antes de que empezaran las negociaciones formales presenciales en Buenos Aires.

Economistas consultados por El Cronista dieron su visión sobre las diferencias que representaría cerrar en un momento u otro para Argentina. Si bien coincidieron en que un acuerdo en diciembre evidentemente sería más conveniente que uno firmado en abril, hubo matices en cuanto a la magnitud de la diferencia.

Para Esteban Domecq, director de la consultora Invecq, el Gobierno tiene una muy baja probabilidad de firmar en marzo o abril un acuerdo con el Fondo con una economía estabilizada, dados los niveles de brecha entre los tipos de cambio y la escasez de reservas, sumados a la fuerte emisión monetaria estacional de fin de año y los cambios de demanda de dinero que pueden ocasionar un nuevo episodio de inestabilidad cambiaria.

"Los niveles de brecha cambiaria y la escasez de reservas, con reservas netas en la zona de cero, imposibilitan transitar un puente de estabilización hasta marzo o abril, momento en que esperan tener resuelta la negociación con el fondo y comienza la liquidación fuerte de divisas del sector agropecuario", explicó.

Si el acuerdo se firmara más rápidamente en diciembre, Domecq considera que la situación sería más favorable para la Argentina, pero que la magnitud de la mejoría depende del tipo de acuerdo que se alcance, como las extensiones de plazos, los condicionantes, los desembolsos de fondos, entre otras variables.

Martín Vauthier, de la consultora Eco Go, coincidió en que un acuerdo en diciembre sería más favorable que si la rúbrica se estampa en abril, dada la urgencia por la aparición de un programa fiscal y financiero consistente.

"Cuanto más se dilate y el Banco Central tenga que seguir administrando escasez con una brecha en un nivel significativo y con un riesgo país muy alto los costos van a aumentar. Si bien siempre hay herramientas, es muy importante que se avance lo antes posible en un programa que dé señales que permitan recuperar expectativas, bajar el riesgo país y encarar la raíz fiscal del desequilibrio monetario y cambiario", indicó Vauthier.

Por su parte, Matías Rajnerman, de Ecolatina, matizó la diferencia de impacto de acordar en un momento y en otro y afirmó que la inclusión de fondos extra en el eventual nuevo programa es más relevante que los plazos de firma.

Así, sostuvo que si el acuerdo no incluye fondos extra para que el Banco Central intervenga en el mercado cambiario el impacto negativo de arreglar en abril en lugar de diciembre sería mucho menor que si el programa sí incluyera un desembolso adicional, situación en la que los plazos adquieren mayor importancia, según su visión.

"Más allá del plazo en el que se cierre el acuerdo, lo más relevante es si el FMI nos va a dar dólares extra y, si es así, para qué. Si el FMI no nos da dólares o nos los da pero no nos permite usarlos en el mercado cambiario el impacto negativo de cerrar en abril en lugar de cerrar en diciembre es menor", explicó Rajnerman.

Y completó: "Ahora si el FMI nos diera dólares para usar en el mercado cambiario ahí sí un acuerdo rápido podría a ayudar a frenar la corrida porque el poder de fuego del Banco Central aumentaría de un día para el otro."

El secretario de Finanzas, Diego Bastourre; subsecretarios del área y el representante del Cono Sur ante el Fondo, Sergio Chodos, se reunirán esta semana con funcionarios técnicos del organismo presencialmente en Washington D.C..

Conversarán sobre los detalles del programa de financiamiento y discutirán estrategias de desarrollo del mercado de capitales doméstico. La negociación continuaría las próximas semanas de manera virtual, pero no se descarta que se vuelva a pautar una nueva visita de la misión del FMI, que ya estuvo en octubre, con fines exploratorios, y en noviembre, formalmente para empezar a negociar.

La idea del Gobierno es atrasar los pagos de capital, que comienzan en 2021 y que se intensifican desde 2022, hasta 2024, mientras que financiaría la cancelación de intereses con desembolsos de otros organismos multilaterales.

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