En los primeros 40 días del año, el Gobierno no le envió fondos a la AFI para inteligencia

Hasta el momento, no se utilizó nada de la partida prevista temporalmente, de $ 2700 millones. El presidente Alberto Fernández intervino el organismo, que quedó bajo revisión por 180 días.

Desde el minuto cero de la gestión, Alberto Fernández se planteó como uno de sus principales objetivos de su administración realizar un lavado de cara en la gestión de los fondos de la inteligencia del Estado.

De entrada, nomás, designó a una interventora al frente de la AFI, el organismo que agrupa a los espías, vinculada al kirchnerismo duro, como Cristina Caamaño, quien fuera titular del Departamento de Intercepción y Captación de las Comunicaciones (Dicom) durante el mandato de Alejandra Gils Carbó como procuradora general de la Nación.

Luego de llegar al puesto, Caamaño comenzó a revisar el funcionamiento de diferentes estructuras internas. En un período de estudio de situación que se extiende por un plazo de 180 días, se incluyó por ejemplo un envío a subasta de 70 automóviles del organismo, entre los que figuraban la denominada "Bestia" de Gustavo Arribas, el ex director de la entidad durante el macrismo, y otros autos de lujo. "Hoy no sabemos cuál es el estado de situación administrativo en que se encuentra la AFI ni la cantidad de personal que hay all", dijo entonces el jefe de Gabinete Santiago Cafiero.

Ahora, transcurridos los primeros 40 días del año, el freno al envío de fondos se está notando en el presupuesto de Inteligencia, que a la fecha no ha recibido ningún desembolso de los $ 2697 millones estipulados de acuerdo a la extensión de recursos con la que, sin haberse aprobado el presupuesto 2020, viene gestionando el gobierno de Alberto Fernández.

Se trata de la única partida que no tuvo ingresos en lo que va del año, en línea con la decisión presidencial anunciada en la asunción de Alberto Fernández ante el Congreso de la Nación, el 10 de diciembre. Ese día, el electo jefe de Estado dijo que los fondos reservados de los espías "no solo dejarán de ser secretos, sino que serán reasignados para financiar el presupuesto del Plan contra el Hambre en Argentina". En este primer mes y medio se ha notado ese giro: las partidas sociales, tal como publicó El Cronista la semana pasada, vienen siendo las más beneficiadas.

En 2016, Macri había determinado que se le devolviera el carácter secreto a los recursos de los espías, mediante el decreto 656. Durante el gobierno anterior, la mayor parte de los recursos a inteligencia estuvieron destinados a la propia AFI, por encima del Ministerio de Seguridad y otros sectores desde los que también se desarrollan trabajos de inteligencia.

Durante 2019, los fondos de la AFI totalizaron $ 2178 millones y estuvieron destinados especialmente a trabajar información relacionada con los "hechos, riesgos y conflictos que afectaron la Defensa Nacional y Seguridad Interior". La mayor parte de esos recursos se emplearon para el pago de sueldos.

En el proyecto de presupuesto enviado por el macrismo al Congreso en noviembre del año pasado, la previsión oficial para la AFI fue de $ 3642 millones. A la espera de la nueva presentación que el Gobierno tiene que hacer del plan de gastos 2020, y que se espera sea después de marzo, son poco menos de $ 2700 millones los recursos, aunque por ahora no se gastó ni un solo peso del organismo dependiente de Presidencia de la Nación.

Es la única partida de esa jurisdicción que no registra movimientos, ya que muestra giros de entre el 2% y el 10%, según el caso. A esta altura del año, debería ubicarse en torno al 10%, precisamente, en línea similar a los movimientos que tuvo en los últimos períodos.

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