En campaña, Macri relega la crisis y apela a las promesas

El Presidente todos los días promete "crecimiento" y "mejora" en el "bolsillo". Esto último no era el foco de su discurso antes de las PASO. De hecho, era un reclamo de Alberto Fernández y Roberto Lavagna, sus rivales. 

Mauricio Macri interpreta el rol de candidato en sus mensajes de campaña, más que el de Presidente en gestión que va por la reelección. Tras la derrota en las PASO, quedó claro cómo el líder de Juntos por el Cambio lanza promesas similares a las que hacía su rival Alberto Fernández, antes de que el ex jefe de Gabinete se convierta en el favorito para sentarse el próximo 10 de diciembre en el sillón de Rivadavia.

Este miércoles por la tarde, Macri encabezó una marcha del "Sí, se puede" en Esperanza, Santa Fe. Tras jugar con el nombre de la localidad, el mandatario prometió que viene una etapa de "crecimiento", "desarrollo" y "empleo". Desde el acoplado de una camioneta, junto a su esposa Juliana Awada, reiteró un latiguillo de esta etapa de su campaña al prometer "salario en el bolsillo", a "fin de mes".

Justamente, prometer una mejora en las remuneraciones no era parte de la campaña del oficialismo hasta la derrota en las PASO. En ese momento, Macri y su jefe de campaña, Marcos Peña, apostaban a que podían ser reelegidos apelando a los valores y que la crisis económica no iba a tener semejante impacto en los comicios. Pero tras la caída por 4 millones de votos, el último 11 de agosto, la Casa Rosada viró 180° en su discurso y dejó de lado las condicionalidades del programa con el FMI que reclamaba bajar el déficit fiscal. Por ejemplo, días después del traspié, Macri anunció la quita del IVA a alimentos de la canasta básica o un bono de $5000 para empleados públicos y privados.

Por su parte, antes de las PASO, Alberto Fernández e inlcuso el candidato a presidente Roberto Lavagna eran quienes impulsaban medidas de mejora económica urgente. El candidato del Frente de Todos repitió antes de las PASO que "hay que poner dinero en el bolsillo de la gente para reactivar la economía" o "el primer día vamos a poner dinero en los bolsillos de los argentinos". A su vez, Lavagna afirmó que "la economía se pone en marcha poniendo plata en el bolsillo a la gente".

El discurso de Alberto Fernández también cambió en los últimos días. Pero en especial porque tiene que responder a las demandas de los principales actores políticos. De ahí que el candidato del Frente de Todos prometió este miércoles una revisión arancelaria ante la UIA y la última semana propuso el "modelo uruguayo" sobre cómo encarar los vencimientos de la deuda ante el FMI. Este último es un desafío central para quien quede al mando desde diciembre, ya que actores del mercado ya están deslizando que la renegociación de la deuda implicaría una quita con los privados.

Lejos de esta agenda, Macri planea mantener un perfil que busca generar expectativas hasta el 27 de octubre. La idea es que el Presidente asuma el protagonismo de la campaña con un discurso conciliador, mientras que la confrontación quedará en manos de la diputada Elisa Carrió y su candidato a vicepresidente, Miguel Pichetto. Incluso, en el Gobierno consideran que el rol de Alberto Fernández en estos días, como si ya fuera el presidente electo, tal como los trascendidos sobre un posible gabinete, podrían perjudicarlo. Hay quienes en el Gobierno piensan que votantes del Frente de Todos podrían no sufragar en octubre, al considerar que la elección está ganada.

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