En Argentina, las empresas se perciben más "masculinas" que "femeninas"

Una investigación realizada por el programa "Ganar-Ganar", una iniciativa en conjunto con la OIT y ONU Mujeres, reveló que en la cultura empresarial argentina también existen brechas de género.

Las brechas que existen entre varones y mujeres en el ámbito laboral se pueden ver en las estadísticas. Lejos de ser situaciones aisladas, los números evidencian que esas diferencias (que siempre afectan negativamente a ellas) son estructurales. Ahora, ¿qué pasa en el ámbito empresarial y particularmente con las culturas de trabajo en las organizaciones?.

Un estudio realizado por el Programa "Ganar - Ganar" (que se puede leer completo al final de esta nota) mostró que, en la Argentina, la cultura empresarial en materia de diversidad de género aun tiene mucho por hacer para cerrar las brechas entre los varones y las mujeres de su organización. Según una encuesta realizada en 316 empresas de todos los tamaños, el 38,9% percibe que su cultura es "predominantemente masculina" contra un 18,7% que se percibe "predominantemente femenina". El restante 42,4% cree que su cultura es "equilibrada, inclusiva". 

Este dato aislado no dice nada. Pero al leerlo en compañía con otros de los hallazgos del estudio, también impulsado por la Unión Industrial Argentina y la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires,  brinda una posible explicación de por qué solo el 22% de las compañías tiene una participación superior al 40% de las mujeres en las Juntas Directivas o por qué solo el 16,1% de las empresas tiene una CEO (vs 59,2% de CEOS varones).

Lo que explica la persistencia de estas cifras es la invisibilización de las barreras para que las mujeres puedan acceder a los puestos más importantes de las compañías.

Por ejemplo: el 48,1% de las empresas consultadas consideró que las mujeres no encuentran mayores dificultades para alcanzar las posiciones de alto nivel directivo aun cuando tengan las mismas habilidades de cualificación profesional. Un dato importante: las mujeres son el 59,5% de las personas con educación universitaria completa. 

Ahora miremos esa respuesta complementándola con otros datos. Según el Indec, las mujeres destinan el doble de tiempo a las tareas del hogar que los varones. Eso les deja menos tiempo de ocio, de formación e incluso menos disponibilidad para jornadas extendidas de trabajo.

Sin embargo, la abrumadora mayoría de empresas consideran que las carreras de alto nivel directivo implican poder estar "en cualquier lugar y el cualquier momento" para trabajar: en el 75% de las compañías coinciden que es fundamental esta dedicación 24/7 a las necesidades de la compañía. No parece demasiado amigable con la retención de talentos femeninos.

Según la encuesta realizada en 316 empresas, el 38,9% percibe que su cultura es "predominantemente masculina" contra un 18,7% que se percibe "predominantemente femenina". El restante 42,4% cree que su cultura es "equilibrada, inclusiva". 

Una mayor presencia femenina en los cargos directivos tiene incidencia también en una mayor contratación de mujeres en el total de la plantilla de personal. La cosa parece ser: mientras más mujeres en las cúpulas, más mujeres en las bases de la compañía.

Además, trae beneficios: el 49,1% de las empresas argentinas asegura que implementar iniciativas en diversidad e igualdad de género ha contribuido a mejorar los resultados. Esas compañías lograron aumentar la capacidad de atracción y retención de talento, mejorar la reputación de la organización y multiplicar los resultados empresariales (incluyendo rentabilidad y productividad). 

El estudio fue realizado de manera conjunta por ONU Mujeres, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA).

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