EL GRUPO CLAR N ACUSÓ DE NO SER NEUTRALES A DOS FUNCIONARIAS

Embestida oficial contra la Corte en la primera audiencia por Ley de Medios

Verbitsky, en representación del CELS, apuntó a Lorenzetti por politizar el caso. El Gobierno quiere ocupar un lugar hegemónico, denunció la otra parte

En tres horas y 22 minutos se escucharon similares argumentos, algunos calcados, desde un lado y del otro, que los que se vienen reproduciendo en fojas judiciales en los últimos casi cuatro años. Alerta contra el avance estatal por la regulación de la actividad versus la denuncia de un monopolio que en teoría acalla otras voces; ambos postulados levantando como bandera la defensa de la Libertad de Expresión.


El estrado de la Corte Suprema se convirtió ayer, continuando hoy (ver aparte), en el último ring en el que se medirán el Gobierno y el Grupo Clarín por la Ley de Medios en la audiencia pública: el prólogo para que, sin plazos que lo apremien, el máximo tribunal dictamine su fallo. Como ocurre a veces con los referís, el cuerpo presidido por Ricardo Lorenzetti, no salió indemne. Los representantes oficiales que volvieron a reclamar, esta vez mirando los rostros de los jueces, que los artículos rechazados por el multimedios (45, 48, 41 y 161) sean declarados constitucionales, zanjando el pleito jurídico que comenzó en 2009 apenas sancionada la norma por el Congreso.


Incluso el reclamo trascendió a la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual cuando los argumentos de la autoproclamada democratización del Poder Judicial fueron deslizados por el periodista Horacio Verbitsky, en representación del CELS. A dos metros de Lorenzetti, acusó al magistrado de convertir el amicus curiae (amigo del Tribunal) en un amigo de las partes. Esto contradice al discurso del presidente de la Corte que dijo que no había que politizar la Justicia.


Ocurre que en la primera jornada de la audiencia pública, el máximo tribunal escuchó a representantes de diez organizaciones, la mitad a favor de la Casa Rosada y el resto, a Clarín. Como independientes sumaron sus testimonios la Defensora del Público, Cynthia Ottaviano, que despertó un par de aplausos en una sala que los evitó salvo en contadas ocasiones; y la Procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó. La Corte debe decidir quién es David y quién es Goliat, sostuvo la primera. Le pido por favor que dicte un fallo histórico, reclamó la segunda. El multimedios cargó contra ambas funcionarias con un posterior comunicado acusándolas de premeditadas falsedades y por no mantenerse neutrales.


Más allá de los argumentos políticos, fueron expuestas las posturas técnicas ante los siete jueces del tribunal. No todos escucharon toda la audiencia. A los 20 minutos del arranque, Raúl Zaffaroni dejó su silla, acusando un viaje a Alemania. Por la mitad de la exposición también se retiró Carmen Argibay. Presenciaron toda la audiencia el titular de la Corte, Lorenzetti, la vicepresidenta, Elena Highton de Nolasco, y los ministros Carlos Fayt, Enrique Petracchi y Juan Carlos Maqueda.


Mientras los amicus del Estado pusieron foco en la acusación de monopolio informativo asociado a la red mundial de la desinformación, como acusó Beinuz Smuckler; o el concepto de democratizar la palabra de Carlos Ruta, de la Universidad de San Martín; las voces a favor de Clarín defendieron las ideas de libertad y diversidad informativa, como el venezolano Asdrúbal Aguiar, del Observatorio Iberoamericano de la Democracia; o la sentencia del semiólogo Eliseo Verón de que la ley nació obsoleta por no contemplar las nuevas tecnologías.


No hay que confundir pluralidad con multiplicidad. El Gobierno quiere ocupar un lugar hegemónico en el discurso público, denunció el abogado Lucas Grossman, en defensa del multimedios, sin escuchar lo abucheos que le dirigieron fuera del palacio de Tribunales, en la carpa que había instalado el oficialismo en la plaza Lavalle para seguir la audiencia y realizar un festival en defensa de la aplicación plena de la Ley.
(Ver página 9)