El resurgir del caso Nisman revela que puede haber cisnes negros en la campaña

En los meses que quedan por recorrer hasta las elecciones, es probable que algunos indicadores domésticos exhiban una mejora que favorezca las chances del kirchnerismo. Para eso trabaja con todo énfasis el Gobierno, presionando por un cierre acelerado de las paritarias, y dando rienda suelta al gasto público para acelerar la actividad económica, entre otras acciones. La pregunta es si la coyuntura podría permitir que surja un cisne negro, un evento inesperado que altere las expectativas y el rumbo.

Sin llegar a eventos de magnitud global (los estudiosos incluyen en esta categoría hechos como el surgimiento de Internet o los atentados del 11 de septiembre), un simple video como el difundido por el periodista Jorge Lanata creó la sensación de que el escenario político puede ser influenciado por circunstancias que hoy no están en el tablero de control de ningún sector. Así como la denuncia y posterior muerte de Alberto Nisman se constituyó, imprevistamente, en un episodio que amenazó con jaquear la gestión de la Presidenta, la opinión pública tampoco esperaba el encadenamiento de decisiones judiciales que puso fin a la presentación del fiscal especial del caso AMIA.

Las novedades que todavía deben producirse en los próximos dos meses por la investigación de la muerte de Nisman, prometidas por la fiscal Fein, son apenas un ejemplo de lo que puede suceder sin que nadie lo espere. Hay un mazo de cartas sin abrir y sin usar. Las cartas todavía no están echadas.

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