El resultado del canje de deuda dilata el lanzamiento del plan de Alberto para "el día después"

El Presidente confía en cerrar pronto la negociación por u$s 66.238 millones en bonos para tener un horizonte claro que le permita lanzar su proyecto poscuarentena.

El acto por el Día de la Independencia le permitió al Presidente poner a correr el contador en cuenta regresiva para el lanzamiento de un ambicioso plan anclado en la motorización de la obra pública y la transferencia de ingresos a los sectores más golpeados por la prolongación de la cuarentena dispuesta para frenar la propagación del coronavirus.

Sin embargo, Alberto Fernández no está en condiciones de correr el velo del programa económico que pretende ejecutar una vez que se levante el aislamiento. Y es que para eso necesita cerrar la negociación abierta con los tenedores de bonos soberanos, de modo de asegurarse la disponibilidad de tiempo y recursos suficientes para insuflar aliento a una economía que podría registrar una caída del producto de dos dígitos.

La convocatoria a los empresarios más influyentes nucleados en el Grupo de los Seis y a uno de los secretarios generales de la CGT permitió al presidente darles un rápido pantallazo de las conversaciones abiertas con los tenedores de deuda pública y los pormenores de la reciente oferta acercada a ellos, que de satisfacer a la mayoría necesaria, dejaría ya las condiciones sentadas para avanzar con el plan de reactivación.

Aunque los fondos de inversión con mayor posesión de deuda pública descartaron las condiciones ofrecidas, el presidente transmitió a sus invitados especiales que la renegociación viene avanzando de buen modo, al punto de estimar ante ellos que pronto habrá acuerdo.

La celeridad con la que se produjo la convocatoria y la necesidad de ajustarse a los tiempos de un acto televisado impidió entrar en mayores detalles al jefe de Estado, que también estaba preocupado por asegurarse la presencia de los gobernadores y memorizar su discurso.

Aunque varios de los asistentes cruzaron luego palabras con el jefe de gabinete y otros funcionarios presentes en Olivos, ninguno de ellos se llevó la demanda de una nueva señal de apoyo a la negociación de la deuda, que se cree ya en la recta final.

Sin embargo, no se descarta que los representantes de la Sociedad Rural, la Cámara de Comercio (CAC), los empresarios de la Construcción, los industriales, los banqueros y los operadores de Bolsa insistan en breve en la necesidad de evitar a toda costa un default que ensombrecería de facto el panorama financiero de las provincias y de grandes compañías con pasivos atados a obligaciones negociables y otros instrumentos que cotizan en las pizarras bursátiles.

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