El potencial de Argentina con visión de futuro

El Presidente de ABA analiza el futuro del país desde una perspectiva que incluye a todos los actores económicos que, sostiene, han comprendido que el desarrollo sustentable solo puede ser conjunto y no sectorial. Se suma al debate generado por El Cronista del que han participado, entre otros, Ricardo Lorenzetti, Jorge Brito, Beatriz Sarlo, Gustavo Grobocopatel y César Mayoral

Analizar las perspectivas del país desde el punto de vista económico y financiero es un ejercicio desafiante, que exige establecer un punto de partida para evitar caer en el facilismo de considerar que todo lo hecho hasta el presente está mal y hay que modificarlo.

Esta primera reflexión conlleva la idea de que existen logros que por sus efectos positivos deben formar parte del activo del balance y otros que deben encararse con una visión de futuro para lograr proyectar al país hacia el desarrollo.

Argentina posee un potencial de recursos económicos y de capital humano que constituye una base sólida para encarar los desafíos. Dicho potencial se concentra no solo en los sectores tradicionales del petróleo, gas, minería y agro, sino que refleja su alcance en el conjunto de la industria, la construcción, la banca y los servicios en general.

En primer lugar, el país cuenta con una de las reservas de hidrocarburos no convencionales más grandes del mundo. Esto le posibilitaría recuperar el autoabastecimiento energético en menos de una década y generar un importante volumen de exportaciones con el consiguiente ingreso de divisas. Este objetivo es posible con solo el 15% de lo que produciría Vaca Muerta.

A su vez, el sector de la minería representa otro potencial de gran valor. En este caso, el país tiene también uno de los reservorios de litio más importantes a nivel mundial. Ello podría atraer inversiones y generar un considerable volumen de exportaciones en el mediano plazo. Basta mencionar que Chile por recursos mineros exporta u$s 46.500 millones por año, mientras que Argentina solo suma u$s 3.800 millones.

Por su parte, el sector agrícola gracias a las mejoras de la productividad en las últimas décadas, la expansión de su frontera y los altos términos del intercambio, cuenta con una capacidad para incrementar su producción en más del 50% hacia 2025 por un valor estimado de u$s 22.000 millones.

En el buen camino

Recientemente, el Gobierno asumió una serie de iniciativas que están orientadas en el buen sentido y que se vinculan fundamentalmente con la confianza de los mercados.

Rediseñó y anunció el nuevo ndice de Precios al Consumidor Nacional Urbano, que significa una mejora en la calidad de las estadísticas públicas y la posibilidad de contribuir a superar controversias con organismos internacionales.

En este mismo sentido se inscriben el acuerdo alcanzado y el pago efectuado a Repsol por la indemnización del 51% de las acciones estatizadas de YPF; la resolución de los conflictos en el CIADI; y la voluntad de negociar y acordar con el Club de París. Además, Argentina presenta hoy una mejor posición de deuda externa que la que tuvo históricamente. Esta mejora se confirma por el menor peso relativo que esta variable tiene en términos de Producto Bruto Interno (es inferior al promedio que ostentan los países de la región) y por la menor participación de la deuda en moneda extranjera con el sector privado. Esto permite prever que no debería haber inconvenientes para pagar o refinanciar los vencimientos de capital e intereses.

En el plano específico del sector financiero, la política monetaria adoptada por el Banco Central, a través del manejo estratégico de los agregados monetarios y la tasa de interés, ha permitido descomprimir el mercado cambiario e iniciar un paulatino proceso de convergencia de la tasa de la inflación, hacia niveles compatibles con un escenario de mejores expectativas.

Si Argentina logra consolidar estos frentes, sin dudas podrá acceder al financiamiento en los mercados globales, a menores tasas, tan necesario para respaldar hacia adelante el desarrollo económico del país. Resta encarar la tarea de mejorar el resultado fiscal, proceso que se ha iniciado parcialmente con la racionalización de los subsidios.

Sistema financiero 2020

El sistema financiero tiene también su visión de cara al año 2020. El objetivo final es que se duplique el volumen de préstamos al sector privado en relación con el que se observaba en 2010, alcanzando un nivel superior al 25% del PIB.

Para lograrlo debe continuarse con el crecimiento de los depósitos, que son la materia prima fundamental para poder otorgar créditos. En este sentido, el mayor obstáculo a superar pasa por lograr que el ahorro que se genera en el país se canalice hacia el sistema financiero formal o institucionalizado.

Esa aspiración depende de varias condiciones, principalmente en el ámbito macroeconómico e institucional. Una moneda que sirva como unidad de cuenta, en el largo plazo, es uno de los requisitos fundamentales para impulsar este objetivo.

 

Visión del futuro

Como se puede apreciar, Argentina sigue teniendo una gran oportunidad en la que se combinan recursos atractivos para la inversión local y extranjera, y un contexto global caracterizado por el exceso de liquidez. Vaca Muerta, con todo su potencial, requiere capitales por u$s 250.000 millones en 10 años. A su vez, el país tiene el potencial para recibir al menos unos u$s 20.000 millones por año de inversión extranjera directa.
A esto se suma que los ahorros de los argentinos fuera del sistema totalizarían aproximadamente u$s 200.000 millones y la oferta global de fondos representa 21 veces el PBI de América latina.

En otras palabras, las fuentes de financiamiento existen y son inmensas. Para contar con ellas solo es necesario recuperar la confianza de los agentes económicos, para lo cual como se expresó más arriba resulta fundamental cerrar las controversias en el frente internacional.

Con este cuadro de situación coincide hoy gran parte de la sociedad. De hecho, en estos términos se expidieron alrededor de 40 entidades empresariales y profesionales reunidas en el Foro de Convergencia Empresarial que saliendo de la coyuntura, ha propuesto iniciativas de mediano y largo plazo vinculadas con los campos institucional, económico y social con la vista puesta en el crecimiento y desarrollo sostenido del país.

La buena noticia es que a diferencia de períodos anteriores, esta vez los actores económicos han comprendido que el desarrollo sustentable solo puede ser conjunto y no sectorial. Y este dato de la realidad no es menor.

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