El congelamiento de precios debutó con falta de productos

En las cadenas que debieron adherirse al plan de Guillermo Moreno se constató que no se vendían productos de la lista oficial. La situación se replicó en algunas provincias del país.

En el debut del nuevo plan de “congelamiento” de precios, alertan que las principales cadenas de supermercados no lograron colocar en las góndolas todos los 500 productos acordados, ni garantizar que estuvieran disponibles para todos sus clientes.

En una recorrida se constató faltantes en artículos básicos del consumo familiar como harina, pan, azúcar, aceite, yogur, fideos y lavandina, siempre en las opciones más baratas del listado. Y esto, pese a que se fijaron límites de compra de hasta 2 unidades por familia y se bloquearon las promociones para esa mercadería.

El relevamiento se hizo en supermercados porteños de las principales empresas adheridas al plan oficial, que quedaron obligadas a vender la lista completa: un Coto de Colegiales, un Carrefour de San Nicolás, un Walmart de Caballito, y en Recoleta un Disco, que unificó con Jumbo y Vea los precios de los 500 productos que no podrán encarecerse hasta octubre.

En esos locales, se buscó 20 ítems del listado, escogidos priorizando que sean esenciales y tengan precios populares. El resultado fue contundente: sólo se los encontró en el 31% de los casos.

Los faltantes en productos de precios bajos no son novedad. Cuando recién se anunció el listado de productos, otro relevamiento de arrojó un resultado similar. Pero existía cierta expectativa de que todo mejorara.

En algunos casos, la mercadería faltante parecía haberse agotado, porque quedaba el cartel de precio y un hueco en la góndola. Pero en otros casos, ni siquiera daba la impresión de que el producto haya estado alguna vez.

Ayer, la presidenta del Centro Educación al Consumidor, Susana Andrada, denunció que "hay una gran disparidad entre los precios" de las listas  entre las distintas cadenas de supermercados, que llega al 300 por ciento" y también advirtió que en la canasta publicada por el Gobierno faltan productos básicos.

El "plan freezer" en otras provincias

La situación se replicó en varias provincias del país.

En Neuquén, el listado de precios congelados marca una notable diferencia con respecto a los que se acordaron para el resto del país: la carne.

Según explica el diario La Mañana de Neuquén , desde que se corrió la barrera sanitaria al río Colorado todos los cortes (mucho más los que tienen hueso) tuvieron un fuerte incremento. Con el acuerdo logrado con la mayoría de los supermercados se esperaba una uniformidad en los precios, incluidos los de los productos cárnicos. Sin embargo, los cortes que se publicaron para la zona patagónica tienen una diferencia importante que en algunos casos supera el 30 por ciento.

Por caso, el asado con hueso (lo trabajan muy pocos supermercados precisamente por la barrera) se promociona a nivel nacional a 45,99 pesos por kilo, mientras que en Neuquén el mismo corte tiene un valor de 65,39 pesos.

En Santiago del Estero, por ejemplo, uno de los casos más representativos es el del azúcar, ya que el listado incluye solamente una marca –Dominó- y a un precio muy por debajo de lo que realmente se consigue en la plaza local. Una recorrida por todas las sucursales de Vea, Libertad y Changomás –tres de las siete cadenas adheridas al control- directamente no la tienen en góndola.
La harina es otro ejemplo de lo complicado que será para el consumidor santiagueño confirmar si los precios están congelados, ya que sólo hay dos artículos que son muy difíciles de conseguir: la marca Cañuelas (a $ 2,60 en Changomás, 3,25 en Libertad y $ 2,59 en Vea) y Blancaflor fortificada, (a $ 4,04, $ 7,63 y $ 7,99, respectivamente). En el primero de los casos, directamente no hay, mientras que en el segundo se observa una disparidad en el costo que llega hasta el 97,8%, según informa el Liberal.

En tanto, en Mendoza, en las cuatro firmas que se encuentran allí  (Walmart, Carrefour, Jumbo-Vea y Libertad) el comportamiento no fue uniforme.

Mientras que en algunos no se hacía mención alguna a la vigencia del flamante congelamiento y se seguía la política de ofertas o promociones particulares de cada marca, en otras se había señalado con cartelería específica cuáles eran los productos incluidos en la “canasta nacional”. Aquí, el precio de los mismos también estaba a la vista, mientras que los empleados se encontraban al tanto y podían guiar a los clientes.

De este modo, se repetía la disparidad generalizada que el nuevo acuerdo con las grandes cadenas de hipermercados para no subir el precio de 500 productos variados de la canasta hasta octubre, viene teniendo desde el principio como -por ejemplo- que cada cadena tendrá su propia lista de precios (que deberá respetar en todas las sucursales de su país con una diferencia de valores entre lo que sucede al norte y al sur del río Colorado).

En tanto, al menos durante el sábado a la tarde, no se percibió que en los supermercados hubiera comenzado el control de precios por parte de los militantes como se había anunciado y al cual prometieron sumarse algunos municipios como Guaymallén, según explica el diario Los Andes.

Control militante

Por lo pronto, en Buenos Aires, unos 3.000 voluntarios de organizaciones políticas, sociales, asociaciones civiles y de jubilados comenzaron desde ayer a controlar los 500 precios congelados anunciados por el Gobierno.

Según publicó el diario Tiempo Argentino, en su mayoría jóvenes, los voluntarios se identificaron con pecheras y repasaron las góndolas con planillas que, una vez completadas, se digitalizaron y enviaron a los centros de información oficiales, desde donde los técnicos designados por el Estado hacen un seguimiento.

Los militantes que se acercaron a los establecimientos integran La Cámpora y el Movimiento Evita y en cada caso estuvieron conformados por un supervisor y tres asistentes, según se informó.

Cada uno de los voluntarios tuvo asignada una planilla con más de 100 productos de la canasta acordada que debió comparar con los precios vigentes.

Las planillas tienen fotos y descripciones de los productos junto con las preguntas "¿Cumple?" y "¿Misma marca?", además de un casillero para poner si el valor registrado es diferente.

En caso de no encontrar uno de los productos de la lista, la consigna fue buscar otros de iguales características por igual precio. De esa manera, según se indicó, también se busca evitar un hipotético desabastecimiento.

 

 

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