El Mercosur presiona al Gobierno para rebajar aranceles y activar el acuerdo con la UE

Brasil, Paraguay y Uruguay coinciden en abrir importaciones, flexibilizar las normas del bloque y aprovechar los tratados comerciales sin necesitar el consenso de todos los socios. Cancillería pidió cuatro meses para estudiar los detalles y apuesta a dilatar definiciones. 

Aunque satisfechos con las promesas y señales que el Gobierno argentino dio en los primeros diálogos, los restantes socios del Mercosur comenzaron esta semana a exigir definiciones sobre la mirada argentina de la agenda de la unión aduanera y avisaron que no esperarán de más para poner en práctica una política comercial más aperturista en aras de ganar mercados de exportación y facilitar la importación para sus sectores productivos. 

Por primera vez en el año, los jefes negociadores de los cuatro países fundadores del Mercado Común del Sur se reunieron en Asunción del Paraguay para empezar a delinear el plan de trabajo que, según dejaron entrever desde la delegación guaraní, que conduce este semestre el bloque, procurará "lograr resultados concretos y tangibles" con las negociaciones comerciales en curso.

Los paraguayos pretenden cerrar las negociaciones con Canadá y Corea del Sur, y comienzan a hablar de tratados de libre comercio con Singapur, Vietnam, Indonesia, y ahora agregaron al listado al Reino Unido, una vez que el gobierno del conservador Boris Johnson resuelva sus relaciones comerciales en el hemisferio norte.

Las reuniones del Grupo de Relacionamiento Externo y de Coordinadores del Grupo del Mercado Común -órgano ejecutivo del bloque- en la capital paraguaya confirmaron el objetivo de rebajar el Arancel Externo Común (AEC), que regula los derechos de importación que los cuatro socios cobran conjuntamente, y tomar una política agresiva en busca de nuevos mercados.

Representada en la reunión por el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Jorge Neme, y la subsecretaria para Mercosur de la Cancillería, María del Carmen Squeff, la Argentina pidió tiempo para estudiar la apertura de importaciones y se comprometió a llevar a la Cumbre de Jefes de Estado, por celebrarse en junio en Encarnación, una propuesta de reducción de las tasas "en algunas áreas".

Otro tema que dará que hablar es la intención de integrar al sector automotor al Mercosur, ya que el comercio entre los cuatro socios fundadores depende actualmente de regímenes bilaterales especiales. Brasil y Paraguay firmaron recientemente una liberalización total, y ambos pretenden replicar ese marco a escala regional.

En Asunción, el Mercosur reanudó esta semana su agenda de trabajo.

 

Apertura unilateral con Europa

En Montevideo, donde tiene su sede ejecutiva el Mercosur, el gobierno por asumir al frente del Uruguay bajo el mando de Luis Lacalle Pou demandó explicaciones sobre la posición argentina para el bloque, al igual que lo hizo días atrás Brasil, con la visita del canciller Felipe Solá.

Tras reunirse con el jefe de la diplomacia argentina, y de regreso a su país, el futuro ministro de Relaciones Exteriores oriental, Ernesto Talvi, reiteró que en las conversaciones bilaterales dio a entender que su país se alineará con los gobiernos de Jaír Bolsonaro y Mario Abdo para acelerar la transformación del bloque y avisó Uruguay, al igual que Brasil y Paraguay, comenzarán a valerse del acuerdo de asociación estratégica entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) apenas sea ratificado en Bruselas.

En conversaciones con sus contrapartes, Solá dejó entrever que la Argentina no sería obstáculo para el comercio, pero suponiendo que el tratado firmado durante el gobierno de Macri no se pondrá jamás en vigencia. Esa fue la presunción que se llevó de su visita junto al presidente Alberto Fernández por Europa.

Sin embargo, el ministro de Relaciones Exteriores europeo, Josep Borrellconfirmó su presencia en la Cumbre del Mercosur de julio próximo, en una suerte de respaldo al convenio firmado de parte de la Comisión Europea.

Con respecto al acuerdo, el Gobierno pretende reunir a todas las cámaras empresarias interesadas en expresar sus opiniones sobre el impacto de su puesta en marcha, y pedir un informe a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Ese estudio será entregado al presidente, al canciller y a los diputados y senadores para que, sobre esa base, determinen si darle ratificación parlamentaria.

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