El Gobierno rechazó la operación militar de los Estados Unidos cerca de Venezuela

La Argentina pidió una "salida política" para la crisis de la nación petrolera y se distanció de la propuesta de la Casa Blanca de celebrar elecciones presidenciales anticipadas con el objetivo de remover a Nicolás Maduro del país, acompañada de una movilización de tropas en el Pacífico y el mar Caribe.

El gobierno de Alberto Fernández reprobó la operación militar dispuesta por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en cercanías de la costa de Venezuela, y se distanció de la propuesta de la Casa Blanca de establecer un "marco institucional para la transición democrática" en ese país, que consistiría en correr del poder a Nicolás Maduro y convocar anticipadamente a elecciones presidenciales.

A través de un comunicado oficial de la Cancillería, la Argentina marcó posición luego de que este miércoles Washington ordenó duplicar el número de barcos militares y soldados en la región para luchar contra el tráfico de drogas en el este del océano Pacífico y el mar Caribe, y acusó nuevamente a Maduro de estar imbricado en el crimen organizado.

El ministerio de Relaciones Exteriores, a la cabeza de Felipe Solá, aseguró que "la situación en Venezuela debe ser resuelta por los propios venezolanos sin presiones ni condicionamientos externos", y reclamó a la comunidad internacional "la búsqueda de una salida política" antes que militar, como sugiere el despliegue de tropas cerca de las costas de la potencia petrolera regional.

Venezuela atraviesa una crisis social, económica y humanitaria que hace escasear comida y medicamentos.

El comunicado oficial del Gobierno argentino no hace alusiones a los Estados Unidos, con quien hay posiciones contrapuestas respecto de cómo resolver la crisis venezolana. Aunque enfatiza que en ese país es necesaria "una renovación institucional en el más breve plazo" para "la plena vigencia de la democracia y los derechos humanos".

En medio de la crisis desatada por la pandemia del coronavirus, Washington y otros aliados en la región, entre los que se incluyen los países integrantes del Grupo de Lima (del cual la Argentina se distanció con el cambio de gobierno) elevaron la presión sobre Caracas y renovaron su apoyo al presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, quien reclamó la renuncia de Maduro y el ejercicio interino del poder en un Consejo de Estado encargado de convocar comicios a la brevedad.

La Argentina, en cambio, se ubicó más cercana a las posición de repudio que esgrimieron Cuba y Rusia, entre otros, y clamó por "un diálogo global que contenga a todos". 

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