LA MANDATARIA PREFIRIÓ ESPERAR Y ANALIZAR EL DISCURSO DEL CAMIONERO EN OLIVOS

El Gobierno hizo silencio, y esperan que Cristina le responda a Moyano

La estrategia K fue ignorar el desafío del jefe sindical. Aunque la Presidenta, en simultáneo al acto en Huracán, reivindicaba su gestión y la de Néstor Kirchner

La reacción fue de manual. En el Gobierno esperaban de ante mano, por rumores y versiones, que el discurso de Hugo Moyano marcaría las profundas diferencias con la presidenta Cristina Kirchner. Mucho más después de que la mandataria nacional recalcara en su discurso de asunción que una cosa es el reclamo y otra la extorsión, un claro mensaje al camionero. A pesar de ello el pedido de silencio fue tajante y se respetó a rajatablas.
Ayer en los principales despachos de la Rosada lo único que se escuchaban eran evaluaciones políticas off the récord. Nadie quiso marcar la postura del kirchnerismo. Precisamente porque será Cristina quién decidirá si saldrá al cruce del líder de la CGT, y en ese caso de qué modo y cuándo lo hará.
Sin embargo, el objetivo del kirchnerismo será acotar el enfrentamiento a Moyano y no lo extenderán a todo el sindicalismo. No es lo que piensan todos los trabajadores, evaluó ante este diario un funcionario K.
Por eso las jugadas políticas estuvieron a la orden del día. La Presidenta retocó, de algún modo, algunas actividades de la agenda cuando se supo con certeza el cronograma del acto de camioneros. En lo previo, y por lo bajo, se dejó entrever en los pasillos del gobierno que iba a haber algún acto en simultáneo. Con el correr de las horas, se informó oficialmente que Cristina encabezaba un acto a las 11:30 en una automotriz en Zárate. Claro que la aparición de Moyano estaba prevista para después del mediodía. Y eso no iba a ser problema, ya que no falló el monitoreo K sobre lo que ocurría en la cancha de Huracán. Los colaboradores presidenciales mantenían informada a CFK. Por eso la aparición de la mandataria fue minutos antes de las 13, una hora y media más tarde de lo previsto y cuando promediaba el discurso de Moyano.
Me quieren callar, pero no van a poder, lanzaba el líder camionero, cuando le avisaron que el mitín presidencial arrancaba y se veía en la mayoría de los canales de TV.
Así y todo el enfrentamiento abierto entre Cristina y Moyano ya no se puede disimular. A esa altura, la Presidenta sabía el trazo grueso del discurso del jefe sindical. Pero la estrategia fue ignorarlo, y como un mensaje por elevación recordó su política de derechos humanos y el crecimiento económico del país, como fruto de la gestión del ex presidente fallecido Néstor Kirchner. También, para contrarrestar la imagen de lo que ocurría en Parque Patricios, la Presidenta se rodeaba y fotografiaba con trabajadores de al automotriz, nucleados en SMATA. Junto a los trabajadores en mameluco, calificaba a la gestión K como un gobierno Nacional, popular y democrático, que creó en el mercado laboral más de cinco millones de puestos de trabajo. Sueño con el día en que todas las asignaciones universales que hoy pagamos, que son más de 3 millones y medio, se conviertan en asignaciones familiares, porque ese día habremos tenido un régimen pleno empleo con el que sueña cualquier presidente bien nacido, expresó sin dedicarle un párrafo directo a Moyano.
Un rato antes, el camionero decía que el mejor gobierno fue el de Juan Domingo Perón, mientras que en otros pasajes rescataba a Néstor Kirchner sin mencionar a la Presidenta.
Tras su visita a la automotriz, Cristina se recluyó en Olivos. El silencio fue infranqueable. Lo único que se supo es que la mandataria repasó minuciosamente las palabras de Moyano. Por eso nadie marcó la postura y será la Presidenta quién lo hará. Habrá que ver si elige el acto de hoy en Mendoza o dejará que bajen algunos decibeles de la tensión, de una pelea ya declarada.

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