LO ANUNCIÓ CRISTINA KIRCHNER EN UN MEGA ACTO AL QUE INVITÓ INCLUSO A DIRIGENTES OPOSITORES

El Gobierno denunciará ante la ONU a Londres por militarizar las Malvinas

La Presidenta ordenó, además, desclasificar el informe Rattenbach para que la Justicia investigue el papel de los militares en la guerra de 1982. Un anuncio del 25 de enero

Después de anunciar la presencia de veteranos de la guerra de Malvinas, la voz de la locutora oficial quedó acallada por un grito que, de a poco, colmó todo el Salón de los Patriotas Latinoamericanos: Y ya lo ve/ y ya lo ve/ el que no salta es un inglés. En medio de los recientes roces diplomáticos entre el gobierno argentino y Londres por la soberanía en el archipiélago, a esa altura, en la Casa Rosada, ya se descontaba de qué iba a tratarse el misterioso acto convocado un día antes, al que habían invitado incluso a legisladores opositores, algo inédito en la era K.
Pero aún no se sabía que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunciaría que llevará ante las Naciones Unidas (ONU) una queja formal contra Inglaterra por la militarización del Atlántico Sur y que decretaría la desclasificación del Informe Rattenbach, un documento secreto elaborado por la última dictadura militar sobre la actuación de las fuerzas armadas en el conflicto bélico de 1982.
Develada la razón del evento, una incógnita que llegó a inquietar a los kelpers, quedó sepultado el rumor que indicaba que el Gobierno podría prohibir los vuelos a las islas que despegan desde la chilena Punta Arenas. Por el contrario, tal como mencionó ayer este diario, la mandataria reveló que instruyó al canciller Héctor Timerman para denunciar a Inglaterra ante el Consejo de Seguridad y la Asamblea General de la ONU.
Quiero, simplemente, pedirle el Primer Ministro inglés (David Cameron) que le dé una oportunidad a la paz, cerró la Presidenta, con una frase de una canción de John Lennon que pasó a la historia como símbolo de protesta. Detrás de ella, en el cartel con el nombre del salón, se dibujaba la silueta de las Malvinas, pintadas en celeste y blanco.
A medida que se acercaban las 19, la hora prevista para el acto, los invitados comenzaron a sentarse. Entre los primeros en llegar, figuraron los dirigentes opositores, como el diputado del peronismo disidente Francisco De Narváez, pasando por el presidente deñ radicalismo Mario Barletta, y el legislador de PRO, Federico Pinedo. En la misma hilera, se sentó luego el líder camionero Hugo Moyano, que tuvo que oír los silbidos cuando la locutora oficial leyó que había representantes de la CGT. El poderoso secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, le dedicó un seco saludo. Al costado del atril, ocuparon su lugar
los ministros del gabinete y gran parte de los gobernadores, sin distinción de color político, ya que pocos centímetros separaban al ultra K Jorge Capitanich (Chaco) del socialista Antonio Bonfatti (Santa Fe). Además del reencuentro presidencial con Moyano, después de cinco meses de no verse cara a cara, el acto también implicó el regreso de Daniel Scioli a la Rosada, tras los recientes cortocircuitos del mandatario bonaerense con el núcleo duro del kirchnerismo.
Cristina Kirchner no dejó pasar la oportunidad de destacar semejante variedad de ideologías entre su auditorio. Hoy más que nunca soy la Presidenta de los 40 millones de argentinos, fue lo primero que dijo al acercarse al micrófono, destacando la presencia de las figuras opositoras, quienes, visiblemente inquietos al desconocer el motivo de la convocatoria, apenas aplaudieron al final, cuando la mandataria hizo el llamado a la paz. Tampoco se inmutaron cuando CFK dijo que invitará a dirigentes opositores a participar de la sesión del Comité de Descolonización de la ONU en junio.
El primer anuncio presidencial del acto, en rigor, ya había sido adelantado el pasado 25 de enero, en su reaparición tras su intervención quirúrgica: la desclasificación dentro de 30 días (luego de que lo revise una comisión) del informe Rattenbach para revelar el análisis sobre las actuaciones militares durante la guerra, que podrían recaer en la Justicia.
Ningún acto de la dictadura puede ser revalorizado por el apoyo que pudo haber tenido circunstancialmente por algunos ciudadanos manipulados, lanzó en medio de una nueva crítica a los medios de comunicación, esta vez por su rol en la última dictadura. Pero, a diferencia de otros mensajes presidenciales, la mayor parte de las críticas se las llevó Inglaterra. Las colonias son un anacronismo en el siglo XXI, acusó. Luego sostuvo la denuncia de militarización: No podemos interpretar de otra manera el envío de un inmenso y modernísimo destructor acompañando al heredero real, señaló, en referencia a la estadía del príncipe Guillermo en las Islas.