El Ejecutivo busca reactivar el consumo con una inyección de $ 100.000 millones

Será a través de aumentos de jubilaciones, pensiones y AUH, además de la estrategia de combatir el hambre a través de una tarjeta de alimentos, que esta semana ya empezó a distribuirse en Concordia

El paquete de medidas que se derivan de la recientemente sancionada ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva busca, entre otros objetivos, dinamizar el mercado interno, motorizando el consumo de los sectores de menores ingresos.

No será una tarea sencilla, en un escenario en que el poder de compra de los consumidores está muy golpeado desde hace casi dos años. Hoy el Indec dará a conocer los datos de ventas en shoppings y centros de compra, y en paralelo, el consumo en supermercados y autoservicios mayoristas correspondientes a octubre.

En septiembre las ventas en supermercados a precios constantes cayeron 8,8%, mientras que en autoservicios mayoristas la contracción fue algo menor, de 3,2%. No se espera un cambio de tendencia, más bien lo contrario.

Un informe de la consultora Scentia, destaca que desde mayo de 2018 los salarios crecieron muy debajo de la inflación, lo que determinó una fase continua de caída del consumo masivo.

Para la consultora que dirige Osvaldo del Río "hay una relación directa entre poder adquisitivo y consumo", pero éste, a su vez, refleja una relación inversa al crecimiento de la inflación por sobre los salarios. Así, cuanto mayor es la brecha, más se profundiza la caída del consumo masivo.

Las últimas estimaciones de Scentia indican que "el consumo se contraerá alrededor del 7% en 2019", acumulando de este modo cuatro años consecutivos de caída, tras el 4,5% de retracción de 2016, del 3,1% al año siguiente y de 1,5% en 2018.

Bolsillos flacos

En declaraciones radiales, el presidente Alberto Fernández, resaltó este martes que a través de diversos instrumentos se están volcando unos $ 100.000 millones para el consumo.

El combo, que estaría vigente antes de fin de año, incluye recursos para jubilados, pensionados, beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH), así como la tarjeta para compra de alimentos en el marco del plan de lucha contra el hambre, entre otros.

Sin embargo, el mandatario se quejó de haberse instalado la idea de que la ley de emergencia implica un fuerte ajuste. "Hay que decir la verdad. Esta semana ha pasado algo increíble. Nosotros llegamos, estamos volcando 100.000 millones de pesos para el consumo de los sectores más postergados y hambrientos de la Argentina", explicó Fernández.

Y además señaló que el Gobierno busca que esta inyección de dinero no suponga una aceleración inflacionaria. "Estamos acordando con empresarios, sindicalistas y el campo para que esto no suba los precios y se vuelva un circuito virtuoso. Hacemos eso y dicen que saqué una ley de ajuste. Yo no puedo creerlo", reclamó.

Éste es un aspecto central para evitar que el presumible mayor consumo termine fogoneando los precios minoristas. Sin embargo, hasta el momento no se han dado pasos concretos en la llamada mesa de consenso económico-social.

Los primeros sondeos arrojaron un apoyo general a la iniciativa por parte de empresarios y sindicalistas. Pero faltan los detalles, que en este contexto no son poca cosa.

En diálogo con AM 750 y en relación a las jubilaciones, el Presidente apuntó además que "acabamos de dar un aumento en diciembre, dimos un adicional de $ 10.000 entre diciembre y enero y en marzo habrá un nuevo incremento".

En paralelo, el Gobierno apunta a que la implementación de las tarjetas alimentarias sea un factor clave para reactivar el consumo, en especial en el interior.

"En Concordia, el primer lugar que las recibió, era una fiesta", dijo Alberto Fernández, recordando que en esa ciudad correntina ya se repartieron 7000 tarjetas. "Unos 35 millones de pesos se volcaron en consumo y ese consumo es para todos", enfatizó.

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