El 21,4% de los hogares del país cayó en pobreza estructural, dijo la UCA

El 37,5% de los hogares tiene carencias en alguna de las dimensiones que mide del Observatorio de la Deuda Social. Pero más de un quinto padece tres o más carencias y está en situación de extrema vulnerabilidad.

Uno de cada tres hogares en la Argentina es pobre y lo son cuatro de cada diez argentinos. No es una situación nueva, aunque en los últimos años estos indicadores se deterioraron al compás de la crisis económica.

Medida en términos de ingresos, al primer semestre de 2019, la pobreza llega al 35,4% de la población, según el Indec. Pero el dato contrasta con el relevamiento del Observatorio de la Deuda Social (ODS) de la Universidad Católica Argentina (UCA), que midió en el segundo semestre del año pasado 40,8% de hogares con pobreza, medida por ingresos. Más allá de una polémica por los números que alumbró en diciembre, el país arrastra hace tiempo un problema de pobreza estructural.

El ODS que dirige Agustín Salvia, presentó los datos de pobreza multidimensional de 2019, con los que completó así una serie de diez años. La medición se realizó entre julio y octubre y refleja el desempeño en localidades de más de 80.000 habitantes de todo el país.

"Medir la pobreza por ingresos no es una buena medida porque no se puede saber realmente en qué gasta la plata la gente", asegura Agustín Salvia. La pobreza multidimensional, en tanto, permite medir logros y capacidades en aspectos como alimentación, acceso a servicios de salud, calidad de la vivienda, medio ambiente, empleo, seguridad social y nivel educativo.

La evolución de estas dimensiones pinta un escenario heterogéneo, con "mejoras en los aspectos más asociados a la inversión y a distintas instancias de la acción pública". Se registra entre 2010 y 2019 "una mejora sustancial en el acceso a servicios básicos de la vivienda y una evolución favorable en relación con el acceso a una vivienda digna y a un medio ambiente saludable", señala el informe.

En contraste, "se manifiesta un deterioro, claramente marcado a partir de 2016, en las dimensiones alimentación y salud y en el acceso al empleo y la seguridad social, aspectos ligados de manera más directa a los ciclos económicos", enfatizó Salvia. Y agregó: "Nuestro diagnóstico es que hay un problema estructural" con la pobreza".

El otro componente es una Argentina dividida y fragmentada, indicó el especialista. "Un tercio de la Argentina está fuera de toda pobreza, otro tercio sometida a todas las pobrezas, y otro tercio de Argentina sometida a vulnerabilidad y fragilidad de derechos, económicos y sociales", precisó Salvia.

Según los datos de la UCA el 37,5% de los hogares tiene carencias en alguna de las dimensiones analizadas, mientras que 21,4% de los hogares tiene tres o más carencias. Según el ODS, esta última variante define a quienes están en la pobreza estructural. Son deficiencias que no tienen que ver con lo monetario, y por lo tanto no la describe la pobreza por ingresos.

Preocupan sí la seguridad alimentaria, el acceso a la atención médica y a los medicamentos. Es un capítulo que experimentó un descenso al inicio del período analizado pero, "a partir de 2016, las condiciones de privación comienzan a incrementarse hasta alcanzar al 26,6% de los hogares en 2019".

Otro tanto ocurrió con el acceso al empleo pleno y la seguridad social, una dimensión que registró un "deterioro significativo", en especial luego de 2016, cuando el nivel de hogares sin ingresos de empleo registrado pasó de 25 al 30 por ciento.

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