Efecto banderazo: en el Gobierno reclaman que el PRO "racional" ordene a sus "odiadores seriales"

En una primera lectura de la heterogénea protesta convocada esta tarde, desde el oficialismo condenaron el ataque a un móvil de C5N. Piden que hablen los dirigentes de la oposición que están trabajando en conjunto para afrontar la pandemia. 

Con dos imágenes de la misma jornada patria el Gobierno buscó contraponer su "postal conciliadora" frente a un sector opositor al que acusa de "odiadores seriales", un bautizado término albertista que toda su administración abrazó rápidamente. Por un lado, temprano, el acto por el Día de la Independencia del Presidente con la presencia virtual de todos los gobernadores del país, incluyendo a su "amigo" Horacio Rodríguez Larreta, como lo definió en vivo y en directo. Por el otro, a la tarde, el ataque al móvil del canal de TV C5N en el obelisco. En sus redes sociales, varios ministros se unieron al coro de repudio. 

"El mensaje de Alberto Fernández hoy resultó premonitorio: celebremos la diversidad ideológica, pero siempre en el marco del respeto y el cuidado. Dejar de sembrar odio para dejar de cosechar odiadores seriales", resumió en un tuit el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero. Antes había escrito Eduardo "Wado" De Pedro, ministro del Interior: "Necesitamos aprender a respetar todas las opiniones y ponerle un freno urgente al odio y la intolerancia". 

Quiero repudiar las agresiones al móvil de @C5N y a periodistas que estaban trabajando en el Obelisco. Necesitamos aprender a respetar todas las opiniones y ponerle un freno urgente al odio y la intolerancia. pic.twitter.com/fxmFF6IXkW

— Wado de Pedro (@wadodecorrido) July 9, 2020

La "amistad" pandémica entre el Jefe de Gobierno porteño y Alberto Fernández no impidió que desde la Casa Rosada le reprocharan la falta de policía de la Ciudad en los alredederes del convocado banderazo. Y no sólo eso: Larreta es uno de los dirigentes del PRO que son vistos como "racionales", en contraposición con, relevan, la mayoría de la cúpula del partido creado por Maurico Macri. Cuestiones de familia, el primo Jorge, intendente de Vicente López, es uno de los "moderados", a ojos oficiales. Sin ir más lejos, hace dos días volvió a visitar  la Quinta de Olivos. 

El ex Presidente, que reapareció justo ayer por segunda vez desde que dejó el poder, en una charla que fue analizada al detalle por el oficialismo, no es el único que figura en esa lista. "¡Que se hagan cargo! ¿Quien manda? ¿Pato? Se los lleva puesta a todos", fue el reproche desde Balcarce 50 apuntando contra Patricia Bullrich, presidenta del PRO en los papeles. 

"Hay sectores mayoritarios del macrismo que quieren esto, lo que pasó en obelisco. Promueven la violencia", analizaban cerca de Cristina Fernández de Kirchner. Con menos despliegue televisivo, también hubo un banderazo debajo de su departamento en Recoleta. "Mienten con que rompemos silobolsas. Mienten con que queremos meter presos periodistas. Mienten con que mandamos a matar a una persona (por Fabían Gutiérrez, ex secretario de la actual Vicepresidenta)", enumeraron. "Llaman a una marcha a repudiar eso y su manifestación de violenta", es la conclusión.

El reclamo, que atraviesa al todismo en plena emergencia sanitaria es el mismo, revitalizado por el banderazo pero germinado con el correr de la cuarentena: "El macrismo no violento tendría que repudiar al macrismo violento. No tanto off y más on", piden más declaracionismo público y menos diplomacia de puerta trasera. 

Paradoja: desde 2008, con el conflicto con el Campo que escaló a niveles agresivos, siempre se acusó al kirchnerismo de fogonear la violencia. Ahora no sólo el discurso se da vuelta sino que, para respetar el mensaje institucional del combate al coronavirus, el peronismo no puede hacer lo que siempre hizo cuando perdió la calle: convocar a una contramarcha.