Economistas prefieren inflación antes que 'congelar' el dólar por elecciones

En un debate en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, Artana y Levy Yeyati consideraron que será mejor tener suba de precios que mantener anclado el precio del billete estadounidense en un año electoral. 

El dólar sigue siendo tema de debate en la sociedad y, por supuesto, para los economistas. En un debate en la Facultad de Ciencias Económicas (FCE) de la Universidad de Buenos Aires (UBA), los economistas Daniel Artana, Marina Dal Poggetto, Miguel Kiguel y Eduardo Levy Yeyati se expresaron en contra de anclar el dólar para contener la inflación y abrieron la polémica.

Según analizaron, de cara al 2019, año electoral, será mejor soltar al dólar y no usar al tipo de cambio como ancla anti-inflacionaria, porque eso generaría otra vez atraso cambiario, con la posibilidad de una nueva crisis.

Casi sobre el final de la conferencia, Artana, de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), dijo: "Si la inflación baja a 25% en 2019 es para festejar". Se refirió a que con la actual situación ve complicado que eso se cumpla.

Levy Yeyati, en cambio, expuso que "la inflación no es la prioridad número 1". "La inflación ayuda a licuar el déficit y a cumplir la meta fiscal. Sería preferible un 30% en 2019. Hay que tenerle paciencia, porque antes se intentó acelerar y no funcionó", continuó.

A eso, Artana redobló la apuesta y contestó que incluso "el mal menor" sería tener una inflación de 35% el año que viene, para no tener que atrasar el tipo de cambio y tener crisis más adelante.

Todos los economistas coincidieron en que el Banco Central está "sobreactuando" su dureza con la política monetaria de crecimiento cero de la base y pagando tasas de 74% en las Leliq para ganar credibilidad más adelante.

Dal Poggetto, de EcoGo, consideró que la inflación "se quiso bajar a los ponchazos en 2016, cuando había atraso cambiario, distorsión de precios relativos y un atraso tarifario". "Si a fines de 2015 se hubiera querido aumentar tarifas a niveles 2001 en dólares, con el resto estable, eso hubiera implicado una caída del salario real del 20%", amplió.

"Se requería una dinámica de correción de precios que hacía inconsistente bajar la inflación. Había un ministro (Juan José Aranguren, de Energía) que tenía que volver a los marcos regulatorios de la década de los '90 y un presidente del Banco Central (Federico Sturzenegger) con el mandato de bajar la inflación", recordó Dal Poggetto.

La economista criticó que la forma que está generando el desarme de Lebac "hace que la tasa de las Leliq no sea la que remunera al ahorro y que este apretón del crédito, más fuerte que en el pasado, genera riesgos de incobrabilidad".

Kiguel, por su parte, explicó que la alta inflación que Argentina sufre desde 2007 se debe a la decisión del kirchnerismo de privilegiar la baja del desempleo, en el balance de la Curva de Philips, mientras había superávit fiscal.

Asimismo, Kiguel afirmó que en 2011, cuando ya hubo déficit fiscal, la inflación siguió su curso, pero no fue originada por el déficit.

"Parece que estamos cerca de un techo en la cotización del dólar, excepto que haya un nuevo shock externo", dijo.

Según Kiguel, "la política de controlar los agregados monetarios es el enfoque tradicional que estudiamos y se adoptó muchas veces en la historia". "Estados Unidos con lo hizo a principios de los '80. Las tasas de interés subieron de 12% a 19%, que en allá es altísima, generó fuerte recesión, corta, hasta que ganaron credibilidad y la inflación empezó a caer", subrayó

"La otra forma de bajar la inflación es la tradicional de anclar el tipo de cambio nominal, pero ahora no se puede porque el Fondo Monetario Internacional (FMI) no lo permite y no hay reservas para eso. Y cada vez que se intentó generó un ataque especulativo después", sostuvo.

Y agregó Kiguel: "Las metas de inflación en Argentina se trataron en un momento anacrónico. La forma en la que se aplicó no funcionó y hoy ya tiene mala prensa. Nada funcionó para bajar la inflación y parece que nada funciona".

En relación con las decisiones de Sturzenegger, primero, y de Luis Caputo, después, de vender reservas para controlar la cotización del dólar, Levy Yeyati respaldó a los ex presidentes del Banco Central. "¿Dónde hubiéramos estado ahora si no se vendían dólares?", se preguntó, con la teoría de que ante una corrida se tienen que ofrecer los dólares.

Dal Poggetto, por su lado, fue dura. "Es discutible la pérdida de reservas, fueron casi u$s 26.000 millones y se perdieron casi todos los dólares que trajo el FMI".

Y sobre las Leliq, Levy Yeyati dijo que generan el mismo problema que las Lebac ("bola de nieve", según Kiguel), pero con la diferencia de que solo están en mano de los bancos y no de "especuladores".

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