Dólar, economía y elecciones: qué miedos y dudas tienen los inversores

La operación de la divisa estadounidense dentro de rangos más acotados de variación trajo calma al mercado pero el impacto sobre la economía real es el próximo desafío que enfrenta el Gobierno. Los ahorristas miran con atención la evolución de inflación, consumo y crecimiento.

En el último mes el precio del dólar opera dentro de rangos más acotados de variación y esto trajo calma al mercado financiero. Sin embargo, los efectos de la fuerte suba de comienzos de año y en junio aun impactan sobre la economía real. Datos como los de consumo, producción o crecimiento se tiñeron de rojo y esto preocupa a los inversores locales y extranjeros.

La confianza que pueda generar el Gobierno y los números concretos sobre la mejora en los números del déficit son claves pero no son los únicos a los que le prestan atención los ahorristas.

 

 

“La principal preocupación para el ahorrista de mediano plazo es la capacidad de pago que pueda tener Argentina. Nosotros no vemos un riesgo de default, y en lo que es acciones, sigue el temor que hubo por las caídas grandes, pero en la medida que se dé un escenario menos volátil y con una tendencia mejor, hay papeles de rubros como bancos y energía que se van a ir recuperando , indicó Lucas Gardiner, director de Portfolio Personal.

Los analistas sostienen que se necesitan unos cuantos meses de buenas noticias

“No lo esperamos en los próximos 2 ó 3 meses, sino dentro de una visión más de mediano plazo; es decir, teniendo como horizonte de inversión  el próximo año, o próximos dos años , agregó el analista.

Siete de cada diez industriales consultados dijeron que no incorporarán personal durante el tercer trimestre del año, y casi la mitad estimó una caída en la demanda interna en el mismo período. Los datos surgen de la encuesta cualitativa que el INDEC realiza mensualmente dentro de Estimador Mensual Industrial (EMI) y permite analizar las expectativas de corto plazo para la actividad manufacturera.

Ayer se conocieron los datos de la producción industrial, que se derrumbó 8,1% en junio con relación a igual mes de 2017. Esta fue la mayor baja desde octubre de 2016 y se sumó a que la actividad de la construcción cedió 0,1% en junio respecto de igual mes de 2017 y marcó de ese modo su primer dato negativo desde febrero del año pasado.

“Somos optimistas, aunque vemos que el camino es lento. Necesitamos unos cuantos meses de buenas noticias en lo que respecta a baja de inflación, reducción del déficit y mejora en la cuenta corriente , remarcó Gardiner. “El mercado espera datos concretos, y si los datos que vengan en los próximos meses van mostrando mejoras -aunque sea mínimas-, en los números de Argentina, los inversores van a ir perdiendo el miedo de a poco; permitiendo, en concreto, reamar una visión de  que es un país viable de mediano plazo , afirmó.

En la semana que acaba de concluir, el tipo de cambio mayorista acumuló una caída de tres centavos y medio respecto del cierre del viernes pasado, un ajuste de similar magnitud que el exhibido en la semana anterior. “La recuperación del dólar insinuada a mediados de esta semana no pudo sostenerse debido al renovado empuje de una oferta que no tuvo equiparación del lado de la demanda de divisas. Los precios volvieron a perforar el piso de los $ 27,30 por unidad, una circunstancia que, de no mediar cambios significativos en las actuales condiciones del mercado financiero, parece que se prolongará durante gran parte de la semana entrante , subrayó el analista cambiario Gustavo Quintana.

Pese a que en el mercado financiero se nota mayor calma y tranquilidad debido a una “estabilización del precio de la divisa estadounidense, las consecuencias de la devaluación recién están impactando sobre los distintos sectores de la economía real. En el caso del sector agropecuario, el impacto fue positivo para los productores de exportan.

 

Los precios del dólar en el mercado mayorista volvieron a perforar el piso de los $ 27,30 por unidad

 

“A diferencia de las dos anteriores devaluaciones recientes (inicios 2014 y fin 2015) cuyos efectos se diluyeron rápidamente con la inflación, la actual (primer semestre de este año) no sólo ha sido más fuerte, sino que puede diluirse en un tiempo mayor, debido a la contracción de las ventas internas y un mayor rigor de las políticas fiscal y monetaria. Eso implica que será más perdurable sobre el agro argentino. Favorecerá más a aquellos que son más exportadores, y además que tengan menos costos dolarizados , afirmó Jorge Day economista de Fundación Mediterránea.

“El agro de la región pampeana sería de las más beneficiadas al ser más exportadora, pero le juegan en contra otros factores (sequía, guerra comercial China EEUU, la amenaza de la vuelta de las retenciones). En cuanto a las otras regiones, no es claro el efecto, puesto que su agro cuenta con productos muy exportables y otros que no lo son tanto , agregó en un reciente informe.

 

 

En la bolsa porteña, los inversores siguen en busca de ¨drivers¨ que les permita volver a apostar con decisión a una recuperación de las castigadas valuaciones que dejó como saldo la crisis cambiaria, explicó el analista Gustavo Ber.  “Las miradas apuntan a múltiples frentes domésticos, pero en especial al cumplimiento de las metas con el FMI, a que se extienda el clima de mayor calma cambiaria y ello habilite a una reducción de tasas del BCRA y a que la economía pueda alcanzar una evolución más amigable hacia el año próximo en vista al calendario electoral , finalizó el analista del estudio Ber.

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